jueves, 14 de junio de 2007

TEMPLOS Y CAPILLAS EN EL DEPARTAMENTO CASTELLANOS (Sta Fe)

LA CONSTRUCCIÓN DE TEMPLOS Y CAPILLAS EN EL ACTUAL DEPARTAMENTCASTELLANOS (Pcia. De Santa Fe)

Pbro. Edgar Gabriel STOFFEL





INTRODUCCIÓN

Una de las carencias que experimentaron los inmigrantes que comenzaron a llegar a la provincia de Santa Fe, después de Caseros, fue la de templos y capillas para poder dar honra a Dios y celebrar el culto divino
Esta ausencia de lugares cultuales se hacía visible en la medida en que el proceso colonizador avanzaba hacia el oeste, especialmente en la zona del actual Departamento Castellanos, donde a excepción de Sunchales, no había conocido ningún tipo de poblamiento y la única capilla levantada allí por el Tte. Gobernador Prudencio Gastañaduy en 1799 , si bien perdura en el año 1867, para el año 1871 en que Wilken visita el lugar, ya había sido derribada .
La falta de centros de población cercanos y de templos para la práctica religiosa, se agravaba por el hecho de que la política de colonización apuntaba a la ocupación de la vasta planicie para dedicarla a la agricultura y no a la creación de pueblos con los servicios esenciales.
Un hijo de la región y partícipe el mismo de este proceso, el Pbro. Américo Tonda, señala: ¨ Los colonizadores de Santa Fe se dieron con ahínco a la tarea de fijar a los inmigrantes en el campo, subdividiendo con este fin la tierra en parcelas, en ¨concesiones¨, vocablo de noble prosapia que hoy todavía se repite en nuestras colonias, aunque vaciado y de su significación primigenia. El campo: he ahí lo capital. La población urbana con su plaza, su iglesia, su comisaría y su escuela vendrían después, reclamadas por las necesidades de la convivencia humana y social ¨
En este contexto, la falta de templos era una realidad que corto plazo no tenía visos de solución ya que a lo citado anteriormente se le agregaba la colonización que llevaba adelante la denominada ¨ inmigración espontánea, que si bien introducía el elemento dinámico que generaría el ¨ boom ¨ provincial, mantenía aún más aislados a los pobladores.
Y sin embargo, fue en este ámbito donde con mayor rapidez surgieron templos y capillas, no como fruto de la acción oficial, sino del impulso dado por el Obispo José María Gelabert y Crespo a la construcción de los mismos y de la tenacidad puesta por los colonos y vecinos de las poblaciones donde se levantaron los mismos.
El hecho de que en el año 1895 existieran en el Departamento Castellanos 21 templos y capillas y que para 1929 se hubiesen incrementado a 26, más una serie de capillas particulares, contrasta notablemente con el único que existía en la región hacia 1867 y los 5 del Censo de 1887; y a la par nos muestra la importancia que ellos tuvieron para la vida de estos colonos que
¨... edificaron escuelas para que sus hijos y nietos se educaran para vivir en este país y levantaron templos para honrar a Dios, según testimoniaba años atrás el Pbro. Domingo Balbiano, hijo también de esta zona .



MARCO SOCIO – RELIGIOSO


Ocupación del territorio y desarrollo de las colonias

A partir de la década del ´70 comienza el despliegue colonizador en lo que hoy es el Departamento Castellanos y cuyo territorio, hasta el año 1883 pertenecerá al antiguo Departamento La Capital, pasando a partir de esa fecha a depender de Las Colonias hasta que constituya como tal a fines de 1890
. En 1875 se funda la colonia Pilar (Dpto. La Capital – Las Colonias) y desde allí comienza el avance hacia las tierras situadas al oeste del arroyo ¨ Las Prusianas ¨ , cuya primera realización será la colonia Argentina fundada por el Gobierno siguiendo una política que ya había ensayado y fracasado en Sunchales en el año 1872

Tocante a la ocupación de tierras que se dedicará fundamentalmente a la agricultura, el siguiente cuadro nos permite observar el proceso de expansión que iniciado entre 1874-75 culmina en los primeros años de la década del ´90 en que se colonizan las últimas zonas libres:

Período Area ocupada (en has.)
1875-1879 17.367
1880-1884 212.517
1885-1889 180.034
1890-1895 76.152

Paralelamente a esta ocupación de tierras fueron surgiendo colonias y centros de población, las cuales ya para 1884 alcanzaban, según Carrasco, el número de 16 según se puede apreciar a continuación:





Colonia Año de fundación
Argentina 1878
Aurelia 1881
Susana 1881
Clucellas 1882
Iturraspe 1882
Lehmann 1882
Presidente Roca 1882
Gálvez (Margarita) 1882
María Juana 1883
Rafaela 1883
Ataliva 1884
Egusquiza 1884
Santa Clara 1884
Saguier 1884
Merediz ---
Bella Italia ---


Tres años más tarde, en el Censo de la Provincia de 1887, aparecen las colonias Sunchales, Castellanos, Quebrachales y Angélica , aunque no se hace referencias a Clucellas (ya citada), Cello, Josefina, Aldao, Humberto I y Reina Margarita, Garibaldi, Eustolia y Esmeralda que aparecen señaladas en el plano de la Provincia del año 1886
El Censo Nacional de 1895 señala la existencia de nuevas colonias como Aldao (ya citada), María Juana, San Antonio, San Vicente, Santa Clara Saguier, Zenón Pereyra, Bigand, Fidela, Ramona, Terragni, Maúa, Carolina, Campo de Zurbriggen, Bauer y Sigel, Bicha, Hugentobler, Tacurales y Terrosa .
Evidentemente, y esto es muy importante remarcarlo en orden al tema que nos ocupa, no todas las colonias tuvieron la misma importancia ya que muchas de ellas eran de poca extensión, escasa población o simples campos colonizados, siendo las más beneficiadas aquellas por las que pasó el ferrocarril o las que se asentaron a su vera , no pudiéndose obviar al respecto la magnitud que adquirirá Rafaela
Ya en 1887, a escasos cuatro años de su fundación, Gabriel Carrasco la citaba entre los centros principales surgido de la colonización, sosteniendo:
¨ En esa legua cuadrada, cada veinte cuadras superficiales, tiene una casa; se ha formado un núcleo de pueblo, y ese núcleo de pueblo, el primer edificio es una fonda, porque como la población es ambulante, allí es necesaria e indispensable; la segunda casa es una carpintería con herrería, y así se va formando un pueblo que muchas veces llega a ser ciudad, como lo son ya Esperanza, San Carlos, Galvez y Rafaela ¨
En menos de una década, Rafaela pasará de tener 1786 habitantes en 1887 a 3415 en 1895, distribuidos así:
Año Población urbana Población rural
1887 677 1109
1895 2208 915


La atracción que ejercía Rafaela, era tal que en 1892 se asentaron allí 570 inmigrantes ,
a diferencia del resto de las colonias donde la población será preferentemente rural en tanto que en ésta constituye tan solo el 29,29 %.
Los restantes centros de colonización tenían la mayoría de la población en la zona rural al punto que habrá colonias como Angélica, Bigand, Fidela, Ramona, Roca, Terragni, Maúa, Carolina, Eustolia, Bauer y Sigel, Bicha, Hugentobler, Tacurales, Terrosa y Aurelia que en 1895 no poseían ningún tipo de urbanización.
En cuanto a la población de los núcleos urbanos, las cifras de población son: Margarita, 141; San Vicente, 150; San Antonio, 241; Vila. 606; Reina Margarita (Humberto I), 680; Eugusquiza, 36; Lehman, 613; Esmeralda, 626; Garibaldi, 150; María Juana, 248; Zenón Pereyra, 312; Clucellas, 348; Josefina y Cello, 162; Bella Italia, 140; Saguier y Santa Clara S, 362; Aldao, 150; Sunchales, 873 y Susana, 400 .
La población rural del Departamento alcanzaba a su vez en 1895, el número de 21194 habitantes, es decir el 70,87 % del total La mayoría de estos colonos, en un 61% eran propietarios, en tanto el resto se repartía en partes casi iguales entre arrendatarios y medieros.
Los ferrocarriles, a los que ya hemos hecho referencia cruzaban el Departamento y unían a las diversas colonias con centros importantes como Santa Fe, Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Tucumán y a las colonias entre sí. De esta manera, Aurelia, Rafaela, Lehman y Sunchales quedaban comunicadas con Buenos Aires, Rosario, Galvez, y Tucumán a través del Ferrocarril Buenos Aires y Rosario; Aurelia, Rafaela, Lehmann, Ataliva y Humberto I con Santa Fe y San Cristóbal a través del FFCC Provincial de Santa Fe; Angélica, Clucellas y Josefina con San Francisco y de allí a Rosario por el FFCC Córdoba y Rosario; María Juana y Zenón Pereyra con Galvez, San Francisco (Córdoba) y Morteros a través del ramal del FFCC Buenos Aires y Rosario.
Por otra parte, Rafaela se comunicaba con Presidente Roca, Castellanos y Vila, y desde allí por un ramal a Ramona, que a su vez quedaba unida a Bauer y Josefina por medio de un tramway a vapor.
Entrado ya nuestro siglo, Rafaela conservará su importancia alcanzando los 400 habitantes, los cuales a para 1912 superan los 8000 , quedando de esta manera constituida en el principal centro económico y social de la región.
En orden de importancia le siguen Sunchales con más de 1000 habitantes a principios de siglo, y luego algunos centros como Vila, Humberto I, Susana y Lehmann .
En cuanto al origen de la población, sobre un total de 34.537 habitantes, el 50,4 % eran extranjeros hacia 1895, y esto sin contar que muchos de los que aparecen como naturales del país son argentinos de primera generación en la cual todavía se conservaban las características y costumbres culturales de sus progenitores.
De los 17.425 extranjeros, 15.737 son italianos, (mayoritariamente piamonteses) cifra que constituye más del 90 % del total, constituyendo el resto alemanes (1241), austríacos (123), españoles (341), franceses (959), ingleses (23), suizos (419) y de otros países europeos (81).
La mayoritaria presencia de colonos piamonteses, también caracterizados ya en 1872 por Wilken , sellará profundamente la cultura de la región, su vida económica y su religiosidad.


Importancia del templo para los inmigrantes

En la tradición cristiana, el Templo ( ya como Iglesia Parroquial, ya como capilla u oratorio) ocupa un lugar singular debido a que representa el único Templo por excelencia que es Cristo.
Como bien señala Y. Congar: ¨ Es verdad, no hay otro templo perfecto que el Cuerpo de Cristo, pero el Cuerpo de Cristo es también sacramental y místico ¨ por lo cual... nuestras Iglesias son también templos: ellas son el lugar que abriga el cuerpo sacramental y el cuerpo místico (conmunionel) de Jesucristo, el altar (tabernáculo) y la asamblea de los fieles ¨ .
Lo que vale para todos los cristianos tenía una importancia fundamental en los países de origen de los inmigrantes que se asentaron en el Departamento Castellanos, especialmente en lo que respecta a los italianos, para quienes el templo era en sí mismo un motivo de piedad.
El ¨ Manuale di Filotea ¨ que traían muchos inmigrantes, contiene una serie de jaculatorias relacionadas con el templo: ¨Nell´ andare alla Chiesa ¨, ¨Nell´ entrare in Chiesa ¨, ¨Nell prendere l´Acqua Santa ¨, Nell´uscire di Chiesa ¨, etc
La descripción de las parroquias italianas en la segunda mitad del ochocientos no muestra la importancia del templo parroquial y los oratorios, como en los altares de los mismos se manifiestan las devociones religiosas de la época.
Sobre la Parroquia de Breganza situada en la diócesis de Vicenza nos dice Lodovica Zolin:
¨ Oltre alla chiesa parrocchiale ed alla chiesa curaziale in localitá Margnole, essistevano numerosi oratori privati, propietá per lo piú di famiglie novili o ricche.
La chiesa parrocchiale, di cui si ignora la data di erezione, era dedicata a Santa María Assunta(...)
Glia altari da cinque furono portati a sette: altar maggiore, al S. Cuore di Gesú, alla Vergen del Rosario, a S. Giuseppe, a S. Antonio, a S. Nicola, al beato Bartolomeo de Breganze.
I loro titolari sono significativi delle principali devozioni della propolazione: al Sacro Cuore, alla Madonna, ai Santi popolari S. Antonio, S. Giuseppe.
La chiesa di Marganole, di propieta Brogliati, e come tale dipendente dalla commissaria Brogliati, era dedicat a Aan Francesco di Paola. Fue eretta insacramentalmente durante la visita pastorale del Vescovo Farina nel 1865, considerando questi la distanza del luogo dalla parrocchia ed il numero dei fedeli. Era affidata ad un sacerdote stabile ¨

Leonildo Torresan, por su parte, nos dice acerca de la Parroquia de San Marcos y San Pancrasio de Crespano, provincia de Treviso:

¨ I quatri ´oratori´ sparsi nei vari punti del paese, ´ oratorio San Paolo, oratorio S. María assunta di propietá dei canal, oratorio Santi Ageli custodi, e lóratorio dell´Ospitale´, reppresentavano tante piccole comunitá attorno a cui si svolgevano determinate funzioni con proprie solennitá nei vari periodi dell´anno, e assieme alla ´chiesa succursale di San Pancrazio´ completavano la struttura e l´organizzazione della parrochia¨

La importancia de los templos y capillas en la vida de los inmigrantes, es también destacada por aquellos que estudiaron el fenómeno religioso entre aquellos que se asentaron en Brasil como Riolando Azzi y Arlindo Itacir Battistel.

En A IGREJA E OS MIGRANTES, señala el primero:
¨ E absolutamente indispensavel na análise da imigracao italiana no Brasil reconhocer a imortancia da fé católica, como fator de aglutinacao social. (...)
Como condiacao prepartória para a vinda de sacerdotes, as colonias todas se esforcarvan e esmeravan na construcao de capelas, a fin de que as expressoes de culto e devocao católicas, tieicas de sua terra de origen, pudessen continuar a ser celebradas, sem interrupcao de continuidade ¨
Por su parte, el segundo sostiene en COLONIA ITALIANA RELIGIAO E COSTUMES:
¨Sem dúvida, hoje ainda o maior documento da religiosidade e fé dos inmigrantes italianos, sao as capelas. Alén de expressarem a fé, atestan sempre o inicio de comunidades. Os colonos ao se instalarem em suas terras imediatamente providenciavam un lugar para rezar em común. No inicio rezavam o terco debaixo de arvores. Em seguida, construiram capelas ¨

Viniendo a nuestro país, harto elocuente es el testimonio de Gabriel Carrasco quién decía en abril de 1887 a los miembros del Instituto Geográfico Argentino:
¨ El colono e esencialmente católico, o esencialmente deista, cualquiera que sea su religión; por lo general, como nuestra inmigración pertenece a la raza latina, es católico. Son hombres acostumbrados a cumplir con sus deberes religiosos, y el día Domingo, que ellos santifican a su manera, de unas o dos leguas o más, se dirigen al punto más cercano que tenga la iglesia, para cumplir sus deberes religiosos. El colono, acostumbrado a hacer perpetuamente la vida de familia, detrás los sirvientes ó peones, y por último, hasta seguido de los perros de la casa. Así se hace sus leguas y llega al punto en que hay iglesia, almacén más próximo; allí encuentran preparada una buena alimentación y, sobre todo, buen vino; pasan el resto del día en conversaciones, música y bailes, y cuando las sombras de la noche tienden su manto, recogen sus caballitos y regresan a sus hogares.
Esto sucede donde hay Iglesia; donde no hay Iglesia, no van. Y como son 100 carros que representan 500 individuos, o 200 carros, o aún más, resulta de ese consumo enorme de toda clase de artículos, un progreso tan grande para los pueblos que tienen Iglesia, que en los que no la hay los vecinos se apresuran a construir por lo menos una capilla ¨.

El gran pastor de la ¨ Pampa Gringa ¨, Mons. José María Gelabert y Crespo señala por su parte en 1888:
¨... en las colonias se observa este empeño verdaderamente extraordinario, por levantar espaciosos y bellos templos debido, aparte de la piedad probada del colono a la convicción que existe de que una Iglesia es la mayor garantía de la prosperidad de una colonia y de su rápido adelanto ¨
Ya Jonás Larguía, hacia 1882 había también comprobado que frente a la irreligiosidad de Rosario, ¨ en los demás pueblos y colonias, particularmente estas últimas que son pobladas por italianos, se han construido algunas capillas, y se construyen a medida que se acrecientan sus poblaciones ¨
El Censo de 1895 vuelve sobre la importancia el templo en la vida de los colonos, sosteniendo:
¨ En la República Argentina, donde es tan frecuente, especialmente en las provincias agrícolas, la fundación de nuevas colonias cuyo centro está constituido por un pueblo naciente, la Iglesia es el centro en cuyo derredor se desarrolla la edificación.
Al fundarse una nueva colonia su propietario destina un de los mejores locales para construir en él un templo que forme el centro del pueblo, la construcción se hace ordenadamente por medio de suscripciones populares en que toman parte casi todos los habitantes y la iglesia desde el día en que se coloca el primer ladrillo se convierte ya en el centro de la nueva colonia a que acuden sus moradores para practicar la ceremonia de culto y formar enseguida sus relaciones sociales y comerciales.
Como de esto resulta que el sitio preferido de cada pueblo es la cercanía de la Iglesia, ésta se rodea pronto de las primeras casas y resulta así que cada templo es un nuevo signo de progreso”
Finalizando el siglo, y refiriéndose al Chaco santafesino, en carta al Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública recordaba el Padre Vicente Caloni que ¨ el templo (...) en esos pueblos, es el centro adónde afluyen todas las nobles aspiraciones de sus habitantes... ¨

CONSTRUCCIÓN DE TEMPLOS Y CAPILLAS

Antes de ingresar en el tema es necesario precisar que hasta el año 1886 en que se erige la capellanía de Lehmann, el actual Departamento Castellanos y las poblaciones que en él iban surgiendo dependieron bastante tiempo de capellanías situadas en el Departamento Las Colonias.
Así por ejemplo, a Pilar, erigida en 1883 se le encomienda la atención de Rafaela y Lehmann, a la de Providencia, erigida en 1885 se le daba por límite sur una línea que corría desde Progreso hasta el límite con Córdoba, dentro del cual entraba Egusquiza, Lehmann y las restantes que existieran hacia el norte sin mencionarlas, en 1886 a la de Felicia se le adjudica entre otras la de Bella Italia y a Pilar se le extiende jurisdicción a Aurelia, Merediz, San Vicente, María Juana, Garibaldi y Eustolia, lo que explica la presencia del Capellán de Pilar como Preidente de las Comisiones Pro-Templo de algunas de esas colonias como luego veremos.
A partir de 1887 las comunidades del Departamento Castellanos comenzarán a tener cierta autonomía en lo eclesiástico, surgiendo la capellanía de Rafaela en 1887 con jurisdicción sobre Presidente Roca, Castellanos y Vila; Susana y San Vicente con jurisdicción sobre María Juana y Argentina y otras del actual Departamento San Martín. En 1888 se erige Sunchales (aunque de modo provisorio) con atención de las colonias Aldao, Carolina, Raquel y Fidela. En 1889 aparece la de Clucellas a la que se le anezan Iturraspe, Cello y Eustolia y en 1890 Ataliva a quien se le subordinan Sunchales, Raquel y Humberto I, aunque en ese mismo año Sunchales recupera el rango de capellanía y acceden al mismo título Humberto I con jurisdicción sobre Reina Margarita, Santa Clara de Saguier y Vila. En 1893 se erige la capellanía de colonia Margarita y 1895 la de Presidente Roca
Hemos destacado lo anterior, ya que la erección de una capellanía suponía en todos los casos una población asentada, un lugar de culto en funcionamiento, un sacerdote estable y una comunidad dispuesta a su sostenimiento.
La afirmación de Gabriel Carrasco de que los colonos se dirigían de una dos o más leguas hasta el punto más cercano en el cual hubiese templo para cumplir con sus deberes religiosos podemos corroborarlo en diversos testimonios y en la memoria popular que nunca ha olvidado esta experiencia de las generaciones precedentes.
Espigando algunos testimonios nos encontramos que a la capellanía de Lehmann, entre 1886 y 1892 acudían vecinos de Ataliva, Egusquiza, Humberto I, Sunchales, Vila, Fidela, Roca y Rafaela por no citar sino las colonias más importantes
En el caso de Rafaela, Bianchi de Terragni nos recuerda:
¨ Los días domingos la familia Olivero en pleno se trasladaba a Pilar para oír misa, ya que aún en la Colonia no se había construído la iglesia ni había servicios religiosos. El viaje era aprovechado para traer harina desde allá, además de otras provisiones indispensables en las alejadas chacras¨
Por su parte, Basilio M. Donato en su trabajo sobre Sunchales, señala que los vecinos del lugar, asistían a colonias tan distantes como la ya citada Pilar o Grutly y Esperanza para participar de los cultos y fiestas religiosas
Acerca de la situación en Lehmann antes de 1886, Hugo Birchner nos informa:
¨ Los primeros pobladores para cumplir con sus obligaciones religiosas debían trasladarse a Colonia Pilar. Lo hacía en carros de cuatro ruedas, algunas sin resortes, lao cual tornaba esa travesía muy lenta y sacrificada ¨
Sobre la concurrencia de vecinos de otras colonias a Pilar, informa en 1884 el Juez de Paz de esa población al Jefe Político del Departamento Las Colonias:
¨ Creo un deber mío comunicar a V. S. a fin de que lo haga llegar al conocimiento del Excmo. Gobernador que en los días feriados y Domingos hay tal aglomeración de gente en esta Colonia atraída para asistir a los oficios divinos en la Iglesia de la misma, como por ser el gran centro de comercio de todas las demás Colonias adyacentes se hace imposible poder mantener el orden público con los dos gendarmes de que dispone este Juzgado de Paz ¨
La probada religiosidad de los colonos, los inconvenientes que tales traslados ocasionaban, el fomento que de los templos hacía el Obispo de Paraná Monseñor José María Gelabert y Crespo y la importancia que adquiría una Plaza cuando se concretaba una de estas obras y a posteriori era provista con un sacerdote, estarán en la base del surgimiento de lugares de culto en las poblaciones del Departamento Castellanos.
Ya para el año 1885 nos encontramos con varias solicitudes de permiso para la construcción de Iglesias que los vecinos dirigen a las autoridades eclesiásticas como sucede con los de Rafaela, Lehmann, Margarita y Susana.
Principiando por Rafaela, diremos que a mediados de ese año, tras realizarse una reunión de comerciantes y colonos se resolvió solicitar al Obispo de Paraná el nombramiento de una comisión que llevara adelante obra tan necesaria para la cual ya existía el terreno, siendo interesante la argumentación: que se expondrá más de un año después, para que refleje el espíritu del momento: “... más de doscientas familias esperan desde ya, la asistencia de un sacerdote, que en vista de la situación excepcional de la Colonia como centro topográfico, abrasará la dirección religiosa de más de cuatrocientas familias que hasta ahora carecen de suficientes medios para el regular ejercicio de sus deberes religiosos ”
Ya con fecha 17 de julio de 1885 se había autorizado al capellán de Pilar ( a cargo de Rafaela) para aceptar la donación del terreno donde se iba a construir el nuevo templo y aprobado la Comisión de Iglesia de esa colonia, presidida por el citado capellán e integrada por Luis Eyssartier, Pedro Iphar y Joaquín Colmenares.
Por otra parte, el Obispo comunica estas disposiciones al Gobierno de la Provincia, quien con fecha 21 de julio acusa recibo de la nota en donde se le informa que se “... ha nombrado una Comisión para arbitrar recursos y dirigir la construcción de una Iglesia en la colonia “Rafaela””
y al comienzo del año 1886, se hace la misma comunicación al Ministro Eduardo Wilde, a quién se le señala que entre los templos proyectados está el de Rafaela
A pesar de que no faltaron inconvenientes por desinteligencias entre los miembros de la Comisión, las sabias instrucciones del Capellán de Pilar permiten llevar la obra a término.
En noviembre de ese año escribía a los vecinos:
“ ... se trata de hacer una buena iglesia y aunque no se pueda acabar del todo, se hará la mitad, más siempre en forma de iglesia ”
Los trabajos demandaron todo el año 1886 y parte de 1887, ya que julio de ese año se autorizaba al Capellán de Pilar desde el Obispado de Paraná a utilizar $50 a favor de la obra
Con fecha 30 de setiembre desde la Curia de Paraná se le comunica a Pedro Avanthay que el Pbro. Estanislao Battipaglia será el Capellán de Rafaela, tal como ellos lo habían solicitado , y pocas semanas después, el 25 de octubre queda habilitada la capilla que contaba con una sola nave, estaba edificada en ladrillos y ocupaba una superficie de 280 metros cuadrados.
Hacia 1888, cuando Alejo Peyret visita la colonia, la considera un edificio importante en virtud de lo que se ha invertido en ella, a la par que desliza un comentario sobre las promesas incumplidas de algunos suscriptores
En el caso de Lehman, también a partir de 1885 nos encontramos con que los colonos comienzan a aunar esfuerzos en orden a construir su propio lugar de culto, para lo cual acuden al Obispo solicitando la respectiva autorización argumentando que disponen de fondos como para dar inicio a las obras
El 31 de julio se nombra la Comisión que también en este caso preside el Capellán de Pilar y de la cual participan Antonio Ferrero, Valentín Kaiser y Enrique Favre autorizándose además al capellán a recibir el terreno donado a tal fin
Sobre dicho terreno comienza la construcción de la capilla, cuya piedra fundamental se coloca el 26 de junio de 1886 ,tarea que al parecer se realizó con cierta rapidez que en el Censo de 1887 aparece como concluida, teniendo las siguientes características según el Censo de 1895: edificio de azotea, construido en ladrillo cocido, de una sola nave, de 8 metros de frente por 20 metros de fondo
En colonia Susana, y como en las anteriores y a cuatro años de su fundación, surge la iniciativa de construir capilla y de organizar una Comisión para la recolección de fondos destinadas a esta obra.
Con fecha 15 de setiembre de 1885, el Obispo aprueba la Comisión Pro-Templo que estaría presidida por el Capellán de Pilar e integrada por Bernardo Belillo, Agustín Custiero, Antonio Guimutini, Antonio Alberoni y Conrado Sbruck
Esta capilla que por entonces, fue la primera en muchas leguas a la redonda ocupaba unos 76 metros cuadrados, estaba construida en barro y ladillos y durante varios años permaneció sin revocar
La obra, en líneas generales estaba concluida para noviembre de 1888, ya que en esa época desde la Curia de Paraná se le señala al tesorero:
“ Como se ha terminado ya la edificación de ese templo y es necesario satisfacer a su constructor el saldo que se le adeuda, sírvase Ud. rendir cuentas de los dineros recolectados para la obra al Presidente, entregando al mismo tiempo la suma que resulte a favor de la Iglesia, o sea de los fondos que Ud. tenga en su poder ”
En su zona de influencia, las colonos de origen valesano que habían fundado Villa San José, en 1887 comienzan los trabajos para la concreción de una capilla
Aunque de menor importancia que las anteriores, las colonias Gálvez (luego Margarita) y Merediz, ya en 1885 deseaban poseer su propio centro cultual, que debía ser construido en la primera como manifiestan los vecinos en carta la Obispo de fecha 28 de octubre, debido a que la colonia San Carlos donde al parecer acostumbraban a dirigirse distaba unas diez leguas del lugar
En este contexto debemos situar el comienzo de las obras de la capilla de San Vicente , la cual tras una serie de vicisitudes quedó habilitada al culto en los últimos meses de 1887 ya que se nombra un Capellán en el lugar, quien el 2 de octubre celebra bautismos
En el año 1886 (apenas un año después de la fundación de la colonia), desde María Juana comienzan las gestiones para poder construir su propia capilla para lo cual se nombra una Comisión responsable, la cual a poco de andar debe suspender los trabajos emprendidos a causa de las malas cosechas que imposibilitan el aporte de los suscriptores, quienes en su mayoría se dedicaban a la explotación agrícola .
Retomadas las obras en 1889, se habilita al culto con fecha 25 de diciembre, aunque ya desde 1887 se administraban los Sacramentos y se celebraba la Santa Misa en casas particulares, particularmente en casa de los Bernardi
En el caso de Presidente Roca, colonia fundada en 1882, no se han encontrado mayores datos, pero el Informe del Obispo Gelabert al Ministro Eduardo Costa, la daba como concluida antes de mayo de 1894
Fundada en el mismo año que la anterior, Clucellas tendrá su capilla ya para el año1889 cuya base será un galpón de cereales de la familia Clucellas, acondicionado al efecto .
El Censo de 1895 señala que la construcción era de ladrillos y que tenía una sola nave
Vila, surgida tres años después, tendrá su capilla para 1891, aunque los vecinos, al poco tiempo de fundada (1885) comenzarán los trámites para la construcción de la misma .
La piedra fundamental es colocada en 1891 y en 1894 el Obispo informa al Ministro Calixto de la Torre que esta obra está entre las que pueden considerarse importantes .
La capilla estaba construida en ladrillo y cal, con una superficie de 300 metros cuadrados y de una sola nave .
En la colonia Sunchales, ya para 1888 se constituye una comisión para reunir fondos, habilitándose el templo recién en 1891, posiblemente con motivo de la creación de la Capellanía .
En su informe de 1893, Gelabert considera a Sunchales como una de las colonias importantes en las que el vecindario ha contribuido a la construcción de su templo propio .
Dedicado a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, la iglesia tenía una sola nave, ocupaba una superficie a 360 metros cuadrados y estaba construido en ladrillo, cal y barro .
En el caso de Raquel (1885) la capilla se construyó en un terreno donado por el fundador, fue puesta bajo la advocación de la Virgen del Rosario y ya para los años 1894-1895 se utilizaba para el culto .
La construcción realizada en ladrillo cocido, era de una sola nave, carecía de campanario, ocupaba una superficie de 80 metros cuadrados y había sido costeado por la feligresía .
Saguier, fundada en 1882 tuvo que esperar más de una década para poseer su propia capilla, ya que en 1891 se bendice la piedra fundamental y al año siguiente se concluyen los trabajos .
La edificación, que el diocesano juzgaba de importancia, tenía 2,75 metros de frente por 5 metros de fondo y estaba construido de material cocido y cal .
Algo similar aconteció en Cello, donde la piedra fundamental se colocó en 1895 y las obras llevadas a cabo por el albañil Alejandro Pairetti se concluyeron en 1897 .
Un caso particular lo constituye Humberto I, donde los vecinos alquilan un galpón a ladrillos, de uno 80 metros para utilizar como templo Parroquial, lo cual trae aparejado no pocos problemas con la propietaria .
En Zenón Pereyra, los vecinos cuentan con el apoyo de los fundadores y en 1890 colocan la piedra fundamental, y aunque se abandonan por unos meses los trabajos ya para 1891 estaba concluido el cuerpo principal de la Iglesia, procediéndose a su bendición el 31 de enero de 1892 .
Ramona, fundado en 1891, tendrá su templo a fines de siglo pasado en Josefina ya para 1895, los propietarios donaban un terreno para erigir el templo , en Ataliva en 1894 ya estaba construida la capilla de una sola nave, de 231 metros cuadrados, en ladrillo y techada con tejas y en Egusquiza contaba con una capilla de 18 metros por 6 metros, construida en ladrillo y cal .



EL NUEVO OBISPADO DE SANTA FE Y EL ESTADO DE LOS TEMPLOS


Creación de la Diócesis y organización pastoral


La posibilidad de que la provincia de Santa Fe fuese elevada a obispado comienza a vislumbrarse desde el poder civil en el año 1887.
Lamentablemente, esta decisión, que se correspondía con las necesidades espirituales de vastas regiones de nuestro país, no podría implementarse de inmediato ya que el mismo gobierno que impulsaba esta política había, con anterioridad, cortado las relaciones con la Santa Sede y en sus actos no ocultaba un espíritu que en el fondo buscaba someter a la Iglesia de acuerdo con algunas teorías en boga.
En 1896, el Gobierno Nacional designa al Dr. Carlos Calvo como enviado ante la Santa Sede para el logro de un único objetivo, tal como lo era el recabar del Santo Padre las bulas ereccionales de los obispados que señalaba la ley 2246, así como también la distribución de los Territorios Nacionales, dejando abierta la posibilidad de que la Sede Apostólica hiciera los cambios que creyera convenientes para una mejor atención pastoral. Después de una serie de reuniones, incluida una audiencia con León XIII el 15 de diciembre, el legado argentino cumplía acabadamente su misión ya que, con fecha 1* de febrero de 1897, el cardenal Rampolla, tras señalar la recepción positiva que había tenido en la Santa Sede el pedido de nuestro país, le informa al citado Calvo que, respecto de las nuevas circunscripiciones, se aprobaban las presentadas por el gobierno, entre las que se encontraba el Obispado de Santa Fe, integrado por la provincia civil y los territorios nacionales de Chaco y Formosa. También en lo relacionado con nosotros, es importante la puntualización respecto del presupuesto de Culto, que era menor para las nuevas y que la Sede Apostólica supones provisorio, dado que las más necesitadas materialmente eran precisamente aquellas a crearse. Hasta aquí el aspecto político del problema, aunque hay que reconocer que el Dr. Calvo siguió trabajando para que se concretara el proceso canónico.
De esta manera, el 15 de febrero de 1897 Su Santidad León XIII firmaba la bula In Petri Cathedra, por la cual se declaraban extinguidas la arquidiócesis de Buenos Aires y las diócesis de Paraná y Salta y por el mismo acto se erigían tres nuevas sedes episcopales en la República Argentina, ¨... la segunda en la ciudad de Santa Fe, señalando además: Igualmente desmembramos y completamente separamos de la diócesis del Paraná la provincia de Santa fe y a la sede episcopal de Santa Fe le asignamos y atribuimos añadiéndole los territorios nacionales, vulgo, del Chaco y Formosa .
Tras las administraciones de Monseñor Gelabert y Monseñor romero, el 30 de abril de 1898, toma posesión de la Diócesis Monseñor Juan Agustín Boneo quien la pastorearía por largas décadas hasta su deceso en 1932.
Sus primeras medidas apuntan a la organización de la Curia Diocesana y a la estructuración pastoral del territorio a través de la creación de Parroquias, lo cual se va a concretar el 3 de diciembre de 1898.
En lo tocante al Departamento Castellanos, se da la siguiente organización parroquial:
v PARROQUIA DE MARÍA JUANA
Jurisdicción sobre San Vicente ( Capellanía), Angélica, Eustolia, Garibaldi, Margarita y Merediz.
v PARROQUIA DE JOSEFINA
Jurisdicción sobre Villa Ramona y Zenón Pereyra, Esmeralda (Capellanías) Bauer y Siguel, Castelar, Cello, Manuela y San Miguel.
v PARROQUIA DE SUSANA
Jurisdicción sobre Aurelia, Saguier y Clucellas.
v PARROQUIA DE RAFAELA
Jurisdicción sobre Lehmann y Presidente Roca (Capellanías), Bella Italia, Egusquiza, San Antonio y Castellanos.
v PARROQUIA DE SUNCHALES
Jurisdicción sobre Aldao, Bicha, Carolina, Frias, Hugentobler, Raquel, San Miguel, Tacurales y Terroso.
v PARROQUIA DE HUMBERTO PRIMO
Jurisdicción sobre: Ataliva (Capellanía), Galisteo, Moisés Ville, Reina Margarita y Virginia .

Estado de templos y capillas

Una consulta realizada a los Curas Párrocos en el año 1899 nos permite conocer el número aproximado de templos y capillas, tanto públicas como privadas que existen en las jurisdicciones parroquiales, a saber:








PARROQUIA DE HUMBERTO I

Humberto I 1 I / P
1 C / p
Ataliva 1 I / C
3 C / p
Galisteo -
Mauá -
Moisés Ville -
Reina Margarita -
Virginia -

PARROQUIA DE JOSEFINA

Josefina 1 I / P
Bauer y Sigel -
(Castelar) -
Cello 3 C/p
Manuela -
Ramona 1 I/C
Santa Clara de Saguier 1 I/C
1 C/p
San Miguel -
Vila 1 I/P
1 C/p
Zenón Pereyra
ó Esmeralda 1 I/P

PARROQUIA DE MARÍA JUANA

María Juana 1 I/P
Angélica -
Eustolia 2 C/p (ó 3)
Garibaldi 1 C/p
Margarita 1 C/escriturada
Merediz -
San Vicente 1 I/P
Campo de los Españoles -
Campo Zurbriggen -
French -
Argentina -
Nuñez -
Campo Benedetto -
Campo Boero -

PARROQUIA DE RAFAELA

Rafaela 1 I/P
3 C/p
Bella Italia 1 C/P
Lehmann Vieja 1 I/C
C/p
Egusquiza 1 C/p escriturada
en construcción
Presidente Roca 1 I/C
San Antonio -
Castellanos -
Lehmann Estación -





PARROQUIA DE SUNCHALES

Sunchales 1 I/P
3 C/p
Aldao 2 C/p
Bicha -
Carolina -
Frias 1
Hugentobler -
Raquel -
San Miguel -
Tacurales -
Terrosa -

PARROQUIA DE SUSANA

Susana 1 I/P
1 C/ escriturada
5 C/p
C/escriturada
Aurelia -
Campo Freyre -
Campo Iturraspe ¿1?
Saguier 1 I/C
1 C/p
I/C
Clucellas 1 C/p
Paralelamente, el Pbro. Canale Echevarría, Visistador de Parroquias, recorre una buena parte de la Diócesis desde fines de 1898 y durante varios meses de 1899.
Sobre el estado de los templos del Dpto. Castellanos informa: que en el caso de San Vicente, es bastante espacioso y provisto de todo lo necesario para el culto, pero aún no se posee la escritura del terreno; la Capilla de Margarita ( no es parroquia ) es bonita y amplia pero corre el riesgo de destruirse en poco tiempo a causa de las goteras y falta de ventilación, en la Iglesia parroquial de María Juana observa que está limpia y provista de todo lo necesario para el culto y que sus medidas son 28 x 8 metros.
En el caso de Zenón Pereyra se ignora en manos de quien están los papeles del terreno y la Iglesia, si bien no es grande es agradable a la vista ya que tiene piso imitación mosaico y cielorraso de yeso, en tanto, respecto a la de Clucellas no ahonda en demasiado detalles, salvo sus medidas (30 x 8 metros) y que las escrituras están en manos de Sebastián Oliva, y los mismo sucede con la de Susana, de las que solo deja sus medidas: 25 x 9 metros.
De las capillas de Roca, Ataliva y Vila se dan solo las dimensiones (22 x 9 metros; 20 x 8 metros y 25 x 9 metros, respectivamente), precisándose que la primera está muy aseada, la segunda no tiene bautisterio y junto con la última hay problemas con las escrituras.
Dos capillas que dejan bastante que desear son la de Santa Clara de Saguier (28 x 8 metros) donde se observa que se está cayendo el revoque de las paredes lo cual da un aspecto de suciedad, la de Humberto I
que sigue siendo un galpón de 16 x 8 metros con una casa anexa que califica de ¨ sucucho ¨.
Acerca de la de Sunchales se informa que está sin revocar tanto adentro como afuera y el suelo es de contrapiso, lo cual tal vez pueda atribuirse a nuestro juicio a cierta desidia del Cura, ya que los manteles del altar ¨ están muy sucios ¨ y tenía forma de un gran apego por el dinero, aunque por otra parte no recibía ninguna subvención de la feligresía.
Finalmente hacemos referencia la Iglesia de la colonia más importante del Departamento, que es descripta como bastante grande y alta, con mucha pendiente en el techo y si bien el proyecto contempla tres naves, sólo se ha construido una sola.
En su interior tiene varias imágenes, pero a juicio del inspector esto sucede porque el Cura nombra muchos padrinos de las mismas para que hagan ofrendas pecuniarias.
Además responsabiliza al Clero porque el templo está sucio y con una parte del cielo raso caído porque no ha querido gastar unos pocos pesos para arreglar las tejas que habían sido levantadas por una tormenta .
Sin dudas que estos juicios y la pobreza real de las construcciones no dejan de sorprendernos, más si tenemos en cuenta la acentuada religiosidad de los colonos.
Tocante a lo primero consideramos que tiene que ver con una Iglesia Diocesana que se ponía en marcha y quería disciplinar su vida un poco alicaída en los últimos tiempos del Obispo Gelabert y Crespo.
Respecto a lo segundo, si bien es cierto que la región asistía al ¨ boom ¨ cerealero y los pueblos progresaban aceleradamente gracias al ferrocarril y al comercio, esto no se traducía en riqueza inmediata para los colonos que eran los principales aportantes.
Creemos en este sentido importante confrontar fotos de templos de la región y las descripciones del Inspector de Parroquias con imágenes de casas campesinas de la misma época, donde observando la pobreza de las construcciones se hará más comprensible la pobreza de los templos.

La renovación de las construcciones y nuevas obras

Ya desde fines del siglo pasado (especialmente en las colonias más antiguas) y por cierto en las primeras décadas del S. XX comienza una etapa en la que las primitivas iglesias, por lo general estrechas y de líneas sencillas fueron reemplazadas por construcciones sólidas y de mayor capacidad o al menos ampliadas y embellecidas.
Paralelamente, en las colonias más pequeñas que había defendido de otras sedes surgía el deseo de su propia capilla.
Tocante al primer aspecto debemos señalar que fueron los Curas Párrocos o Vice-Párrocos los más firmes impulsores de esta renovación, al punto que en algunos casos colocaron la obra como prioridad pastoral, la cual a la par fue expresión de la piedad de los fieles y del bienestar económico de la localidad.
En el Departamento Castellanos la construcción de mayor envergadura será la de la Iglesia Parroquial de Rafaela cuya piedra fundamental será colocada el 24 de octubre de 1908 y bendecida por Monseñor Boneo , aunque ya se venía trabajando para este fin desde el año anterior cuando se constituye una Comisión para la construcción de un nuevo templo .
Una de las razones de ésta decisión está dada por la situación de decadencia del templo.
Ya en 1902, la Comisión de Fomento se dirige al Ministro de Gobierno, Agricultura e Instrucción pública señalando:
¨ el estado actual de nuestra Iglesia deja mucho que desear en cuanto a higiene y seguridades en su construcción. Su falta de ventilación interna hace que la respiración sea a veces insoportable especialmente en esta estación del año y siendo raro el día de fiesta que no se presencie algún desmayo por falta de aire.
En cuanto a su construcción deja mucho que desear pues uno de sus principales arcos como paredes laterales se encuentran con grietas de bastante consideración, especialmente el arco que amenaza desplomarse y cuyas consecuencias serían incalculables en caso de ocurrir en día de fiesta. Una de las llaves maestras, ha dado ya su mayor extensión y peligra reventar. La torre se ha separado por una rajadura de las demás partes del cuerpo del edificio y por tanto no puede servirle de apoyo al arco que amenaza ruina¨ .
Otras de las razones, a nuestro parecer aunque no se cite en ninguna documentación, es el contraste entre el Templo que para 1907 estaba a punto a desplomarse a causa de un ciclón y el creciente progreso de la población.
Como bien señala Bianchi de Terragni, ¨el período histórico de Rafaela, que abarca desde 1900 a 1910 tiene las características de todas las transiciones, pues, sin dejar de ser pueblo toma el ritmo de ciudad ¨
Confirmando éste aserto, leemos en ¨Il Grillo¨del año 1909, cuyo autor tras señalar los logros del corto pasado, concluye:
¨ Y así hasta hoy que tenemos más bancos y cosas de comercio, más periódicos e industria; centros sociales e institutos y, en fin, todo aquello que es menester para encaminar a su desarrollo moral y material a un pueblo que aspira a altos destinos ¨
Volviendo a nuestro tema diremos que la obra fue dirigida personalmente por el Pbro. Dimas Mateos, quien a partir de 1910 trabajo sin cesar hasta 1914 en que se habilitó al público, aunque los trabajos continuación hasta la década del 30 .
El templo tiene 48 metros de longitud por 18.60 de ancho, con una altura de luz de bóveda de 19 metros y una torre de 5l metros colocada al frente tal como lo ordenaba el Obispo Boneo y su estilo es en líneas generales neo-románico con otros agregados .
Al comenzar el siglo, los vecinos de Lehmann, antes la poca capacidad del templo deciden ejecutar una nueva construcción, la cual para el año siguiente está concluida.
El templo que bendecirá Monseñor Boneo el 25 de junio de 1901, tenía dos torres al frente del mismo .
En Presidente Roca, con la llegada del Pbro. Victorio Bossi se pone en marcha la construcción de un nuevo templo de estilo gótico y con una esbelta torre, la cual es habilitada al culto en 1921 .
En Josefina, el incendio acaecido en el año 1918, que destruyó casi por completo la vieja iglesia , fue la ocasión para iniciar una nueva construcción, a impulsos del Pbro. Cayetano Voccaturo y con la colaboración de los vecinos, la cual fue puesta al servicio del culto el 25 de febrero de 1919 .
En el caso de San Vicente, con el Pbro. Nazareno Ciriacci Prósperi, la antigua capilla fue remozada en 1920 con la construcción de un campanario y la colocación de altares en su interior .
Sin embargo este esfuerzo no fue suficiente para evitar el deterioro de la vieja construcción, por lo cual en 1924 se solicita la autorización para la reedificación de la Iglesia .

Con la aprobación del diocesano que bendice la iniciativa se dan comienzo a las obras con el apoyo pecuniario de los vecinos y del propio Párroco, concluyéndose las mismas en el año 1925 .
En otras poblaciones no se construyeron nuevas iglesias, pero las reformas realizadas las transformaron totalmente, tal como sucedió en Sunchales donde entre los años 1894-1896 se había erigido un templo para reemplazar una precaria edificación, al cual en el cuarto del Pbro. Antonio Preitti (1920-1932) se le modificó la fachada y se le agregó una elegante torre en el frente del mismo .
Similar situación se produce en María Juana ya que a la llegada de Pbro. Calleri, nota la insuficiencia del templo y decide su ampliación.
Así en 1912 se comienzan una serie de obras consistente en un frente estilo basílica con una torre de 40 metros de alto y un atrio espacioso .
Los trabajos encarados eran sentidos como responsabilidad de toda la comunidad y expresión de progreso de la misma tal como se refleja en las palabras pronunciadas en ocasión de la colocación de la nueva fachada y torre de la Iglesia, donde se considera a la misma como ¨ día solemne para nosotros, pues marca un paso gigantesco de progreso en este pueblo... ¨ .
En la que respecta a la capilla de Zenón Pereyra, las reformas son tales que casi se puede hablar de Iglesia nueva ya que en la primera década de este siglo se le agrega una torre y en la parte trasera se construye el presbiterio.
En el año 1923 se habilita al culto la nave lateral izquierda y al año siguiente la del sector derecho .
Una última consideración nos merecen las iglesias de las colonias menos importantes que en las prostrimerías del Siglo XIX o entrado éste querían contar con su propia iglesia.
Así podemos mencionar la de Aldao, construida en 1898 y revocada en 1918 , y la de Ramona, edificada entre 1898-1899 y que recibe una fuerte crítica del Pbro. Guido Cecchi en 1903 quien dice que tiene el ¨ ... stile delle chiese protestante ... ¨ .
Ya de este siglo, podemos mencionar la de Angélica, cuya piedra fundamental fue colocada el 11 de setiembre de 1909 ya la de Eusebia, donde el mismo acto se llevó a cabo el 8 de setiembre de 1918 y la de Esmeralda en 1924 .

LOS APORTES PARA LAS OBRAS Y EL PAPEL DE LAS COMISIONES DE IGLESIA

Junto al aporte de los vecinos, quienes en su mayoría se dedicaban a las tareas agrícolas y por lo tanto estaban sujetos al éxito o al fracaso de las cosechas para su contribución a las obras de culto, nos encontramos con el aporte de empresarios colonizadores y de comerciantes.
Esta espíritu lo encontramos en Guillermo Lehmann quién dona los terrenos para erigir templo en Rafaela y Lehmann, y al trazar la colonia Ataliva, en consonancia con la Ley provincial de 1887 deja un solar para templo; en su esposa, tras su muerte, quien entrega en donación la manzana 33 de Saguier a la Comisión de Iglesia y a su hijo Guillermo que se preocupa por la construcción de la Iglesia de San Guillermo en el actual Dpto. San Cristóbal .
Otros propietarios de tierras que donan solares son los Clucellas y los Aldao en las colonias que perpetúan estos apellidos .
En el caso de Eusebia, es el vecino Eraldo Bossio quien dona el terreno para que se levante el templo .
Respecto a los comerciantes, los encontramos activos en Rafaela tal como se desprende de la misiva enviada a Monseñor Gelabert, donde se lee: ¨ En una reunión de negociantes y colonos se ha resuelto solicitar a su Sa. Ilma., el nombramiento de una Comisión de Fomento para la edificación en el terreno donado a ese efecto en la plaza de esta colonia, de un templo del culto católico .
En esa colonia puede citarse, entre otros, y en el siglo pasado a Juan Zanetti, que antes el crecimiento de las deudas de la fábrica del templo se hizo cargo de las mismas vendiendo un cuarto de manzana de su propiedad . También, pero en este siglo, la familia Ripamonti construyó la torre de la actual iglesia y uno de su integrantes donó las campanas .
En San Vicente se destacan Blas Alesso, Cerino Hnos., Juan Pizzi y Antonio y Juan Busso, quienes realizan aportes importantes para la obra del templo emprendida por el Pbro. Ciriacci Prósperi (campanas, altares, imágenes, etc.).
Asimismo, muchos comerciantes participaban en las comisiones de Iglesia, responsables de la construcción del templo y sostenimiento de las obras.
Esta participación de los empresarios y comerciantes no siempre estaba motivada por razones espirituales, y así como los había auténticamente creyentes, no faltaban aún entre ellos quienes apuntaban más que al progreso de la fe, a la consolidación de las plazas que eran el centro de las colonias.
Finalmente corresponde una consideración para las comisiones de iglesia que tuvieron un rol importante en estos emprendiminetos pero que no están exentas de sombras.
Para remediar éstas situaciones, el Obispo Boneo, con fecha 19 de noviembre de 1902 establece el primer Reglamento de Comisiones de Iglesia, en el cual se ordena el funcionamiento de las mismas previo reconocimineto de la labor positiva que realizaron hasta el momento, precisando:
¨Siendo evidente los servicios que han prestado y prestan así a las necesidades, decoro y ornato de los Templos, como a la congrua sustentación de los Ministros, las Comisiones llamadas de Iglesia o Culto: por lo que, al organizar esta nueva Diócesis, juzgamos deber conservarlas; y deseando vivamente que, salvadas algunas dificultades originadas por defecto de reglamentación, llenen debidamente los fines de sus institución ...¨
Entrando ya a la Reglamentación, que comenzaba a regir el 1* de enero de 1903, se señala que la Comisión debe estar compuesta por vecinos honorables que sean católicos prácticos residentes en la colonia. También se precisan los cargos que se han de ocupar (art. 1). Para estos cargos serían elegidos por mayoría de votos de los padres de familias presentes, serían aprobados por el Obispo al igual que quienes reemplazaren y durarían tres años en el cargo (art. 1). Para estos cargos serían elegidos por mayoría de votos de los padres de familias presente, serían aprobados por el Obispo al igual que quienes reemplazaren y durarían tres años en el cargo (arts. 2 y 3).
Es interesante transcribir el art. 4, ya que allí se fija la misión de las mismas:
¨ Como lo indica el nombre y lo expresa el origen de esta Comisiones, su objeto es auxiliar al Cura o Capellán a fin de proveer lo necesario para el Culto Divino, para la conservación, mejoramiento, ornato de los Templos y Casas Parroquiales, congrua sustentación del sacerdote y dotación del sacristán, a cuy efecto las Comisiones designarán algunos de sus miembros que cada año, terminada la cosecha recorran las Colonias y campos respectivos a objeto de recolectar fondos para la Iglesia y levantarán en el pueblo una suscripción que sirva de beneficio o congrua sustentación para el Párroco o Capellán...¨ .
A pesar de esta reglamentación, en muchos lugares siguió la costumbre, en virtud de la elección popular, de nominar a los influyentes, por lo general hombres de negocios, que eran quienes menos tiempo tenían para ocuparse de estos asuntos y que en esta materia eran más bien partidarios de evitar los gastos.
En el Informe que en 1923 eleva el Vicario Foráneo, el influyente Dimas Mateos se hacen fuertes cargos contra las mismas, señalando que las Comisiones son más bien un obstáculo que una ayuda a la actividad del Párroco.
Ahora bien, ésta afirmación no carente de verdad, encierra a nuestro juicio la reivindicación del rol de los Párrocos, quienes para ésta época asumen un verdadero liderazgo en la comunidad y en los impulsores más interesados de las obras








CONCLUSIONES

En el ámbito estudiado, en el cual los inmigrantes eran exclusivamente católicos y donde pudieron acceder prontamente a la propiedad de la tierra, los templos y capillas surgieron por doquier.
Así, en pocas décadas, hasta colonias que podrían calificarse de poca significación, contaron con su lugar de culto.
Las razones que motivaron este auge de construcciones está dado permanentemente por el deseo de la mayoría de los colonos de tener un templo para honrar a Dios en el propio lugar, evitando así el recorrido de largas distancias por caminos muchas veces intransitables y no exentos de peligros.
No se puede excluir, por otra parte el interés de algunos comerciantes, que de esa manera podían asegurarse la concurrencia de los colonos a esa plaza.
Esto no significa que dichos comerciantes estuviesen movidos sólo por intereses materiales ya que algunos eran sinceramente católicos y que los colonos estuvieran siempre dispuestos a colaborar con las obras, en algunos casos debido a las pérdidas ocasionadas en sus sembradíos y en otros a cierto espíritu de acumulación.
Las construcciones surgidas hasta fines del siglo pasado fueron más bien pequeñas y humildes y muchas de ellas presentaban un alto grado de deterioro que se revertirá en este siglo tras la creación del Obispado y el impulso dado a partir de entonces por los Párrocos, que llegan a suplantar a las Comisiones de Iglesia en el fomento de las obras.
Aún con las fallas que hemos señalado, consideramos que éstas obras fueron expresión de una genuina religiosidad y el aporte de los católicos para la consolidación de pueblos y colonias.



























FUENTES DOCUMENTALES Y BIBLIOGRAFÍA


ARCHIVOS

Arzobispado de Paraná (AAP)
Arzobispado de Santa Fe de la Vera Cruz (AASFVC)
General de la Nación (AGN)
General de la Provincia de Santa Fe (AGPSF)
Histórico Municipal Rafaela (AHMR)
Obispado de Rafaela (AOAaf)
Parroquial de Angélica
Parroquial de Eusebia
Parroquial de Josefina
Parroquial de Lehman
Parroquial de Rafaela
Parroquial de San Vicente


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REVISTAS


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