jueves, 14 de junio de 2007

Erección canónica parroquia de San Justo (Sta Fe)

Erección Canónica de la Parroquia de San Justo
(Santa Fe)
Pbro. Edgar Gabriel Stoffel


En el año 1987, el Santo Padre Juan Pablo II señalaba a los Obispos de la región de Lombardia que “la Iglesia nuestra verdaderamente en la Parroquia la maternidad dirigida a todos, sin criterios exclusivos de élite”.
Tal apreciación del Sumo Pontífice refleja no solo el fruto de una reflexión teológico-pastoral sino también su propia experiencia personal, tal como se desprende de sus palabras en el templo parroquial de Wadowice (Polonia) el 7 de junio de 1978:
“Llego hoy con gran emoción a la ciudad en que nací, a la parroquia en que fuí bautizado y acogido para formar parte de la comunidad eclesial, al ambiente al que estuve vinculado durante dieciocho años de mi vida: desde el nacimiento hasta el examen de madurez”

Y agregaba luego:
“Cuando dirijo mi pensamiento atrás a mirar el largo camino de mi vida, considero como el ambiente, la parroquia, mi familia, me han llevado a la fuente bautismal de la iglesia de Wadowice, donde el 20 de junio de 1920, me fué concedida la gracia de convertirme en hijo de Dios, junto con la fe en mi redentor”

Estas palabras de Su Santidad, a la vez que resaltan la importancia de la comunidad local, trascienden todo “parroquialismo” y la insertan en el marco eclesial mas amplio en el cual encuentra su origen y sentido.
Por esta razón es necesario que la historia de la Parroquia, que con acierto ha sido llamada iglesia que se encuentra entre las casas de los hombres sea entendida en relación con la Iglesia particular o diocesana, ya que por Ella viene a la existencia.
No está demás recordar, como bien enseña la Apostolicam Actuositatem, la centralidad de la Diócesis, de la que la Parroquia es como célula (Cfr. Nro 10) ya que es a partir de esta autoconciencia eclesial, que nosotros elaboramos este trabajo.
Precisamente abordamos la erección de esta parroquia y su primer decenio de vida en el marco de la creación del Obispado de Santa Fe y la acción pastoral de su primer Obispo, Mons. Juan A. Boneo, analizando los distintos elementos que constituyen esta institución eclesiástica y la historia que precede dicha erección en la cual la región pertenecía al Obispado del Litoral.






LA NUEVA DIOCESIS DE SANTA FE Y SU ORGANIZACION PASTORAL
Tras una larga década de espera, el 15 de febrero de 1897, el Santo Padre León XIII procedía a la creación del Obispado de Santa Fe a través de la Bula “In Petri Cathedra” y le daba como jurisdicción la provincia de Santa Fe y los entonces territorios nacionales de Chaco y Formosa.
Al fallecer Mons. José María Gelabert y Crespo a quién se había nombrado Administrador Apostólico hasta tanto la Sede Apostólica lo designara Obispo de esta nueva Diócesis, es nombrado en su lugar Mons. Gregorio Romero, Cura Rector de la Parroquia del Carmen de la ciudad de Santa Fe.
Mons. Romero se abocó de inmediato a organizar la nueva jurisdicción eclesiástica, para lo cual con fecha 28 de enero de 1898 se dirige al Clero la Circular Nro 1, donde tras comunicarse la organización de la Curia, se los interroga acerca del tiempo que está ejerciendo el ministerio en sus respectivos lugares, las condiciones canónicas en que se encuentran las iglesias bajo sus cuidados, las funciones religiosas que allí se celebran, los, límites que les ha fijado la Curia Paranaense y en el caso de ser Capellanías, a que Parroquias pertenecían1.
En aquellos momentos, la Capellanía de San Justo se encontraba vacante y provisoriamente la atendían el Pbro Antonio Milessi desde la vecina colonia Angeloni2.
Lamentablemente, la respuesta correspondiente a estas dos colonias no han sido posibles de localizar, por lo cual nos vemos privados de conocer mayores datos sobre la vida religiosa en estos lugares en las postrimerías del siglo pasado3.
Entre las decisiones que toma Mons. Romero en relación con la atención pastoral de la zona es la de retirar al Pbro Milessi de Angeloni y San Justo y enviar a residir en esta última colonia al Pbro Luis Wiaggio Gennaro, quien ya con fecha 23 de abril realiza su primer bautismo en el lugar4.
Llegado Mons. Juan Agustín Boneo el 30 de abril de 1898 como primer Obispo residencial de Santa Fe, acomete la constitución de una nueva Curia eclesiástica, gestiona la dotación correspondiente para el Seminario al Gobierno Nacional y comienza a pergeñar la organización definitiva de la estructura parroquial.
A la par que comienza con las Visitas Pastorales a su extensa Diócesis para palpar de cerca la situación de las poblaciones santafesinas.
Mons. Boneo sostiene una reunión con el Ministro de Gobierno de la Provincia Dn Josué Gollán para tratar el tema de la organización de las Parroquias y con fecha 28 de noviembre le comunica “... la forma en que ha creído conveniente proceder, consultando de la mejor manera el bien espiritual de los fieles y las mayores facilidades de acudir a sus respectivos Párrocos en los asuntos propios del sagrado ministerio”5.
El 3 de diciembre de 1898, “... después de maduro examen y deliberación y oído el parecer y consejo de varones eclesiásticos ...” el Prelado procede a dividir el dilatado territorio a su cargo en 46 Parroquias, 44 de las cuales pertenecen a Santa Fe, una al Chaco y otra a Formosa6.
La mayoría de estas nuevas circunscripciones pastorales se encontraban en la zona de colonias y tenían como base las Capellanías erigidas durante el Episcopado de Mons. José María Gelabert y Crespo, cuando la región dependía del Obispado del Litoral7.
Entre las nuevas Parroquias se encontraba la de San Justo, a la que se le daba unos límites mayores que los de la Capellanía, ya que abarcaba todo el Departamento de ese nombre incluyendo las Capellanías de San Martín Norte y Videla.
Al respecto, señala el Decreto de Erección:
“Parroquia de San Justo
Los límites de esta Parroquia son los límites del departamento San Justo.
Pertenece a esta Parroquia las colonias Angeloni, Cayastacito, Escalada, Ester, Ramayón, San Martín Norte con capellán, Sol de Mayo, Velázquez y Videla con capellán”8

No deja de llamar la atención, y así lo hará notar años después el Pbro Ramón Cervilla, que a diferencia de lo que sucede con otras Parroquias no se consigna él o la titular de la Iglesia9.
Pocos días después, el 19 de diciembre, el Obispo nombraba a los Curas Párrocos de las nuevas jurisdicciones que como tales comenzarían a funcionar el 1ro de enero de 1899, recayendo la designación en el caso de San Justo en el Pbro Luis Wiaggio Gennaro, quien como ya señalamos atendía la colonia desde los primeros meses de ese año10.









NOTAS
1) AASFVC. Cfr. Circular del 28 de enero de 1898.
2) Cfr. Libro de Bautismo I de San Justo. El Pbro Milessi había llegado a la Angeloni llamado por el fundador de esa colonia el 28 de febrero de 1896, permaneciendo en el lugar “... después de haber sacrificado para el bien espiritual de los habitantes y vecindario veinticinco meses...” hasta el 20 de abril de 1898. (Cfr. AASFVC. Libro II de Bautismo de Angeloni)
3) Cfr. AASFVC. Cajas Angeloni y San Justo.
4) APSJ. Libro I de Bautismo, pg. 479.
5) AASFVC. Libro de Notas I.
6) Cfr. BEDSF, Nros 2 y 3, julio-agosto 1900, pgs. 18-19 y 23-40.
7) Cfr. Nuestro trabajo. La inmigración y su impacto sobre las estructuras eclesiásticas santafesinas (1856-1898). Archivum XVI, 1994, pg. 145 y ss.
8) Ibidem nota 6, pg. 38.
9) Ibidem ant. y AASFVC. Nota al Obispo de Santa Fe, 4 de setiembre de 1905.
10) Cfr. Decreto Nombramiento Párrocos, 19/12/98. BEDSF. AASFVC. Registro Diarios, Tm I, pg. 20.















LA PARROQUIA DE SAN JUSTO
La legislación canónica de la época, y que luego cristalizaría en el Código de Derecho Canónico del año 1917, al hablar de la Parroquia señalaba:
“Entiéndese por Parroquia un distrito o territorio designado por el Obispo, con límites fijos, donde existe un rector permanente con facultad de regir al pueblo comprendido en él, y de administrarle los sacramentos y otros auxilios espirituales. Dase también el nombre de Parroquia a la Iglesia Parroquial, y aún se aplica esta palabra, algunas veces, para designar a todos los habitantes de una Parroquia tomados colectivamente”1
En esta descripción se encuentran los elementos fundamentales que van a animar la vida pastoral hasta las vísperas del Concilio Vaticano II, a saber: parte de una Diócesis, territorio determinado, feligresía concreta, templo propio y pastor permanente2.
Desarrollado el primero en el capítulo anterior, nos detendremos ahora a analizar los restantes en base a la documentación, en algunos aspectos escasa, que hemos podido hallar en diversos repositorios.

El territorio de la jurisdicción
El departamento San Justo había sido creado por la Ley del 31 de diciembre de 1890 que separaba esta región del Departamento La Capital, aunque la ocupación del territorio había comenzado en la década del `70 con la fundación de Cayastacito y San Justo que se constituyeron en los puntos mas avanzados de la entonces frontera Norte provincial3.
Los límites fijados por la citada Ley, eran los siguientes:
N: Departamento Vera
S: Departamento La Capital
E: Saladillo Amargo (divisorio de los Dptos San Javier y Garay)
O: Río Salado (divisorio de los Departamentos San Cristóbal y Las Colonias)
A lo largo de tres décadas habían ido surgiendo diversas colonias y campos colonizados, favoreciendo este proceso el avance de la frontera Norte que aventó el peligro de los ataques indígenas, la llegada de inmigrantes deseosos de un pedazo de tierra y futuro para sus familias y el paso del ferrocarril en la década del `80 que atravesando el Departamento lo unía con el norte y la ciudad capital de la Provincia.
Dentro de este proceso y hasta la erección del Curato se fundaron Colonia Angeloni (1883), San Rómulo (1883/84 -actual Gob. Crespo), Fives Lille (1886/88 -actual Vera y Pintado-), La Estancia (1884 -actual Marcelino Escalada), Tres Reyes (1888 -actual San Bernardo-), San Martín Norte (1888), Videla (1888/1891), Esther (1889), Estación La Criolla (1889 -actual Cañadita-), Pedro Gomez Cello (1889), Ramayón (1890) y Colonia Silva (1891).
A posteriori, y ya en el siglo XX, se fundan Naré (1912) y La Camila (1917).
Una década antes de la erección de la Parroquia, Alejo Peyret describía el paisaje de la zona, que si bién se había modificado por estos cambios, aún conservaba algunas de aquellas características y que transcribimos a continuación:
“En los alrededores de San Justo las selvas son mas hermosas aún y mas grandes que en Emilia. En ambos parajes el terreno es extremadamente fértil. La capa de tierra vegetal tiene juna hondura de tres a cuatro pies, y la vegetación es generalmente muy exuberante.
El pasto natural es superior; los animales engordan mas pronto que en otras partes y se vuelven mas robustos. El trigo produce, término medio, tres o cuatro fanegas por pose; el rendimiento aventaja, pues, al de las colonias mas distantes de la ciudad, lo que compensa y de sobra, la diferencia de los fletes.
...................................................................................................................................................Todo territorio comprendido entre el Salado y el Saladillo es indudablemente la parte mas hermosa de la provincia de Santa Fe. Encuéntrase allí todo cuanto puede pedirse a la naturaleza: madera y leña en abundancia, un suelo extremadamente feraz, agua excelente”4
Aptas entonces las tierras para la agricultura, como puede verse por el juicio anterior, sin embargo como señalan Brandt y Ponmereke, una buena parte de ellas se destinan a la ganadería que pasaba por ser el principal elemento de progreso del Departamento.
Más aún, en el período estudiado, los sembradíos habían sufrido el ataque voraz, primero de las langostas voladoras y luego de las saltonas, que encontraban a la naturaleza de la zona el mayor abrigo para su reproducción, aunque al parecer los campesinos no se arredaban frente a esto ya que igualmente habían sembrado unas 17000 Has en el período 1899-19005.
Tocante a los centros de población, la mayoría era de escasa importancia, sobresaliendo en este sentido la capital departamental que para entonces alcanzaba el millar de habitantes6.
El crecimiento de San Justo había sido posible gracias al paso del ferrocarril en 1888 por el lado este del pueblo y que obliga a extender hacia ese sector la primitiva traza que era de 48 manzanas.
Junto a la estación ferroviaria se establecen depósitos de mercaderías, acopiadores de granos, corrales para animales, galpones de máquinas y viviendas para el personal, lo cual la convierte en la arteria principal del comercio y lugar de paso del Departamento.
Todo se va a incrementar con el trazado sobre el lado norte del pueblo, hacia el año 1907, del Ferrocarril Central Norte y el establecimiento de su respectiva estación7.
Esta centralidad de la colonia San Justo se verá favorecida aún mas por la misma del Registro Civil Departamental, Juzgado de Paz, Jefatura política y en el plano religioso, la sede del Curato.
Sobre este último tema, los autores de la obra “La provincia de Santa Fe en el principio del siglo XX”, destacan:
“En el pueblo de San Justo se encuentra el Cura Párroco de todo el Departamento, al que los capellanes de los demás pueblos quedan subordinados por el Decreto de la Curia Eclesiástica del 3 de diciembre de 1898”8
La estructura pastoral asentada en este vasto territorio en el cual eran muy pocos los habitantes por Km2, a tenor del Informe que el Pbro Luis Wiaggio Gennaro eleva al Obispado 25 de agosto de 1899, puede sintetizarse de la siguiente manera:
* Angeloni: Capilla “Angeles Custodios”
Capilla particular Flia Chiani
* Cayastacito: Capilla “Nuestra Señora de los Dolores”
Capilla particular de Gregoria Ré de Bazán
* Escalada: sin capilla
* Esther: sin capilla
* Fives-Lille: sin capilla
* Ramayón: sin capilla
* Colonia Silva: sin capilla
* San Martín Norte: Capilla “Virgen de los Dolores”
* Colonias Sol de Mayo y tres Reyes: sin capilla
* Colonia Velázquez: sin capilla
* Videla: capilla en construcción
* San Justo: Iglesia parroquial
Capilla particular “San Roque” de la Flia Alesso
Hacia el año 1908 el Curato de San Justo se había acotado y bajo su jurisdicción quedaban además de la sede parroquia, Ramayón, Escalada, Angeloni y Tres Reyes y los campos “Las Tres Marías” y de Porta9.




La feligresía
La información mas cercano sobre la población de la zona al momento de la erección de la Parroquia es el aportado por los ya citados Bfrandt y Ponmereke, quienes señalan un millar de habitantes aproximadamente en el ejido de San Justo y consideran que los otros centros urbanos son de escasa importancia, debiéndose esto a que la mayoría reside en las zonas rurales.
De no menos importancia es el Censo del año 1895 ya que allí se habla de 8971 Hbs para todo el Departamento, de los cuales 1118 habitaban en centros de población y 7853 en las zonas rurales.
Entre los centros urbanos se destacaban San Justo con 821 Hbs y le seguían de lejos San Martín Norte con 150 y Cayastacito con 147, pero en estos casos también superior la población campestre.
El presente cuadro nos ilustra acerca de la distribución de esta última:
* Cayastacito 175 Hbs
* Florida 65 Hbs
* Angeloni 636 Hbs
* Ester 571 Hbs
* Los Paraísos 280 Hbs
* San Justo 1419 Hbs
* Sol de Mayo 312 Hbs
* Tres Reyes 515 Hbs
* Videla 252 Hbs
* Fives-Lille 483 Hbs
* Lastenia 798 Hbs
* Oriental 557 Hbs
* Saladillo 326 Hbs
* San Martín Norte 887 Hbs
* Velázquez y Mercedes 218 Hbs10
Estos datos ponen de manifiesto que una buena parte de los pobladores se ocupaba de las faenas rurales, como campesinos en sus propias chacras o en calidad de arrendatarios abocados a la agricultura algunos (especialmente entre los extranjeros) y otros como peones en las estancias destinadas a la explotación ganadera, fundamentalmente entre los criollos y paisanos, con las consiguientes dificultades para la atención pastoral de feligreses tan dispersos y alejados de los centros de culto.
En cuanto al origen nacional de estos pobladores, el Censo nos habla de 5925 argentinos, de los cuales 3205 son hombres y 2747 son mujeres, en tanto los extranjeros alcanzan la cifra de 3019, siendo 1866 varones y 1155 mujeres11.
De los extranjeros, 2009 eran italianos repartidos en 1216 varones y 793 mujeres, y a tenor de lo informado por Peyret en la década anterior la mayoría piamonteses12.
Teniendo en cuenta las características del Departamento, con su reducción de San Martín Norte y las numerosas estancias que implicaba una fuerte presencia nativa, no deja de ser llamativo el alto porcentaje de europeos, a quienes sin duda hay que sumarles muchos de los que figuran como argentinos ya que es un hecho comprobado que la primera generación (y en algunos casos la segunda) conservaron los valores y costumbres traídas de ultramar por sus progenitores.
Relativo a la fe religiosa que profesaba esta población, los únicos datos estadísticos pertenecen a 1887 cuando aún no existía el Departamento y sumaban 4136 Hbs, entre los cuales 4088 se declaraban católicos, 46 protestantes y 2 libre pensadores.
La población católica se distribuía de la siguiente manera:
* San Martín Norte: Total: 1426 Hbs
Argentinos: 1315 Hbs
Extranjeros: 111 Hbs
* San Justo: Total: 1640 Hbs
Argentinos: 974 Hbs
Extranjeros: 666 Hbs
* Cayastacito: Total 1022 Hbs
Argentinos: 908 Hbs
Extranjeros: 114 Hbs13

El Templo
La Iglesia que con el esfuerzo de los vecinos y muchas marchas y contramarchas había comenzado a construirse hacia 1888 y a la que restaban una serie de trabajos, fué la elegida como templo central de la nueva Parroquia.
Sobre su estado en 1899 carecemos de mayor referencia así como también de los años inmediatamente posteriores, de allí que la información mas cercana es del año 1895, señalando las cédulas censales que la misma está construida con ladrillos, cal y fierro (sic); que su superficie es de 199,50 mts2, que tiene una sola nave y se están construyendo dos laterales y que el estilo es una mezcla de gótico y romántico14.
Un inventario levantado a fines de ese año, nos permite descubrir la existencia de un altar mayor de madera donde se encuentra un camarín de la Santísima Virgen, un confesionario con su asiento y reclinatorio y otros objetos para el culto divino, aunque al parecer de no demasiado valor.
Los bancos no abundaban y eran de propiedad de particulares, por lo cual se creaba a veces situaciones enojosas ya que llegados los dueños los reclamaban a quienes los habían ocupado15.
A pesar de que en la sesión del 25 de febrero de 1895 la Comisión de Iglesia había tomado la decisión de revocar el interior, esto no se concretaría hasta una década después ya que los memoriosos recordaban que en los primeros años de este siglo el interior era rústico, el piso del altar de ladrillos y el resto de tierra16.
Confirma esta aseveración la decisión de la nueva “Comisión de Iglesia” conformada en 1907 de abocarse “... a la pronta consecución de la reconstrucción del templo” y de recordar al Gobierno de la Provincia la promesa de ayuda para el proyecto que alcanzaba a los 2000 $.
No menos importante es el Balance que dicha Comisión presenta a la comunidad con fecha 31 de diciembre de 1908, en el cual se puede apreciar el listado de materiales utilizados en diversos trabajos realizados en la Iglesia17.
Según informa el Pbro Francisco de Rojas, en 1901 se habría pintado el interior y sus ventanas de cristal, comprando una hermosa araña de bronce dorado, adquirido 16 bancos y la vida de piedad se había enriquecido con la llegada de una escultura de la Purísima hecha en Barcelona de 4 mts y medio y un nacimiento de 15 piezas18.
Una fotografía tomada en el año 1904 permite apreciar el frente del templo, donde se observa con el fondo de un bosquecillo, tres naves con una puerta central habilitada de estilo ojival, remarcada por columnatas que parecen sostener la base de la torre en la que se sitúan dos ventanales de estilo gótico y la campana.
Hay que señalar también que el terreno sobre el que estaba asentado el templo no había sido escriturado a la Curia y era propiedad de José de Iriondo.

Los Curas Párrocos
El Decreto del 19 de diciembre de 1898 nombraba como Cura Párroco de San Justo al Pbro Luis Wiaggio Gennaro, quien permanecería al frente del Curato hasta el año 1900.
A los Párrocos correspondía la predicación de la Palabra de Dios y las demás verdades de la Fe, la administración de ciertos sacramentos como el Bautismo, Penitencia, Eucaristía, Matrimonio y Unción de los Enfermos, la instrucción de los niños y jóvenes y la celebración de las exequias según lo prescribía el Concilio de Trento, y en lo administrativo, aplicar las indicaciones de la Curia Episcopal, quien en el artículo tercero del Decreto de Creación de Parroquias, indica:
“Los nuevos Párrocos se ajustarán en el desempeño de su grande y delicado cargo a las leyes de la Iglesia e instrucciones que recibirán junto con su correspondiente título: guardarán con toda diligencia las disposiciones diocesanas en la percepción de los derechos parroquiales se atendrán estrictamente a lo prescrito por el Arancel de la Diócesis”
El Arancel que estos Párrocos debían respetar estrictamente no era otro que el publicado el 15 de octubre de 1898 y que contaba de 30 artículos que se dividían en los siguientes items: Misas rezadas, Misas cantadas, Entierros y Funerales, Bautismos, Matrimonios, Vicaría (Dispensas) y Disposiciones generales.
En el mismo, además de fijarse el estipendio en moneda nacional de curso legal, acorde a la celebración o trámite realizado, se recordaba la prohibición de celebrar misas y bautismos en casas particulares u oratorios privados y la buena administración de los ingresos a través de registros adecuados de los mismos.
Finalmente, y para aplicar el artículo 4to, el 12 de agosto se envía una Circular donde se recomienda utilizar el “Manual de Procedimientos Eclesiásticos del Párroco de Campaña” de Pedro de Oliveira, Notario Mayor Eclesiástico de Buenos Aires.
Según la Circular que firma el Secretario Rodríguez Avellón, a este Manual “... ajustarán los señores Curas sus procedimientos en los asuntos eclesiásticos donde encontrarán todos los formularios para que las antedichas tramitaciones sean uniformes”.
Además se dan instrucciones precisas sobre el modo de redactar los expedientes, solicitudes y notas oficiales y el tipo de papel a utilizar, para facilitar su encuadernación y ordenamiento y se manda que en cada parroquia exista un notario, que no podrá ser familiar del Cura aunque sí un feligrés honorable y de su confianza que sea aprobado por la Curia.
En lo tocante al ministerio parroquial, Mons. Boneo puso especial cuidado en todo lo referente a la Catequesis, por lo cual ya con fecha 6 de diciembre de 1898 -pocos días después de erigir las Parroquias- publicaba el Decreto instruyendo a los Párrocos acerca de esta tarea.
Una de las primeras medidas es la de unificar el texto catequístico ya que existían diversos y variados, debido al también diverso origen de los sacerdotes a cargo de pueblos y colonias, lo que se hacía extensivo al método explicativo.
Así, mientras se esperaba un Catecismo universal o al menos regional, se ordenaba el uso del llamado Catecismo de Astete y su compendio, los que a partir de ese momento se convertían en Catecismo Diocesano19.
A los Párrocos se les encomendaba utilizar la obra de José García Mazo para enriquecer la explicación catequetica y a acudir a la ayuda de los laicos, instando a la creación y establecimiento de Congregaciones de la Doctrina Cristiana20.
En cuanto a la metodología a seguir se disponía que la instrucción catequetica debía llevarse a cabo los domingos y días festivos en todos los templos en que se administraren los sacramentos, incluidos los no parroquiales.
Debía extenderse una hora amenizarla con cánticos religiosos, en el mayor orden posible y separando a los niños según su sexo21.
El Nro 6 del Decreto, señala lo que no se puede obviar en la enseñanza:
“No terminarán las explicaciones sin algunos avisos de interés referente a la fuga del vicio, a evitar ocasiones de pecado, a la prática de las virtudes cristianas, a la manera de superar los peligros mas comunes en la tierna edad, con la presencia de Dios, recuerdo de las verdades eternas, frecuencia del Sacramento, etc”22
También debían apelar los sacerdotes a la conciencia de los padres y tutores de los niños, a quienes debían recordar la obligación que pesaba sobre ellos de enviar los niños a la catequesis, a quienes por otra parte se podía estimular con premios consistentes en libros y objetos de piedad23.
Acerca de las tareas llevadas adelante por el primer Párroco, encontramos que el 28 de octubre de 1899 se le encomienda firmar la escritura de donación a favor del Obispado del terreno que ocupaba la Iglesia y casa parroquial como también del terreno donado para el colegio católico24. Ignorándose si esto se efectivizó ya que no hemos podido hallar dichas escrituras25.
Con fecha 6 de febrero de ese mismo año había solicitado a la Curia el nombramiento de Arnoldo Inverardi como Notario Eclesiástico tal como lo pedía el Decreto de erección, lo cual le es concedido el 17 de ese mes26.
En el mes de mayo establece el Apostolado de la Oración, con ocho celadores y 127 asociados27 y en relación a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús lo vemos preocupado por conseguir “... los libros que contengan tales laudables práctica ...”28.
En las festividades patrias del 9 de julio parece haber producido un particular sermón, ya que remite el texto a la Curia, para que ésta, si lo considera de cierto valor lo envíe a la “Buena Prensa” que era una publicación católica de bastante difusión29.
La actividad pastoral de Don “Luigi” como se lo llamaba en la feligresía se verá afectada por una serie de denuncias acerca del ejercicio ilegal de la medicina y otras acusaciones sobre su comportamiento personal.
Por esta razón, el Prelado diocesano comisiona al Pbro Felipe Gioda, Notario Eclesiástico, para que se apersone en San Justo a comprobar o desestimar los cargos, dándose por verdad que las curas que el Pbro Wiaggio Gennaro realizaba con agua fría, si bién a algunos había mejorado a otros les había causado daños irreparables30.
Ante tales testimonios, con fecha 6 de julio, Mons. Boneo que deseaba disciplinar a un clero bastante heterogéneo, decide la remoción del primer Cura Párroco de San Justo y su retiro de la Diócesis, aunque reconociendo “... los adelantos que con loable empeño ha realizado en Iglesia hasta ahora a su cargo ...” por lo cual la decisión se toma “... con vivo sentimiento y pesar grande, por el aprecio que siempre le hemos tenido ...”31.
Finalmente, el 31 de agosto se le conceden al ex-Cura Párroco letras testimoniales para retirarse de la jurisdicción del Obispado de Santa Fe32, poniéndose una vez mas de manifiesto la rigurosa disciplina impuesta por Mons. Boneo para mejorar la calidad del clero, especialmente en aquella época donde había tantos sacerdotes extranjeros.
Alejado el titular de la Parroquia, se produce una vacante de varios meses, la cual es provisoriamente cubierta por fray Ambrosio Pighin, franciscano que residía en San Martín Norte, y a pesar de que era considerado “... un digno sacerdote”33, al pueblo no conformaba esta situación.
A este respecto, el Secretario de la Curia señala con fecha 22 de enero de 1901 que la Parroquia se halla vacante a raíz de la actitud hostil de esa población por la separación del Pbro Wiaggio Gennaro de su cargo34 y poco después, la Asociación Popular Pro-Culto de la localidad reclama la provisión del Curato35.
Es interesante notar que en el petitorio remarcan que los impulsan “... móviles puramente religiosos” y que cuentan con recursos para sostener de modo permanente al sacerdote designado, ya que muchas veces este reclamo se mezclaba con intereses puramente sociales y en no pocos lugares se suscitaban conflictos por que no se cumplía con la congrua del Cura, quien a veces debía retirarse porque no podía subsistir36.
La Curia, ante este pedido y “... deseando proveer cuanto antes de la mejor manera a las necesidades espirituales de los fieles de San Justo ...”37 nombra Cura Vicario al Pbro Miguel Castilla, sacerdote español que se venía desempeñando como Capellán de “El Trebol”38, quien tenía conocimiento de la zona ya que había sido Capellán de la Colonia Videla39.
La actividad pastoral del Pbro Castilla alcanzó unos pocos meses, ya que con fecha 26 de octubre aparece nombrando como Cura Párroco de Venado Tuerto40 y en ese interín erigió el Santo Vía Crucis en el templo parroquial41 y colaboró con Mons. Boneo durante la Visita Pastoral que éste realizó a la localidad entre los días 25 al 27 de setiembre de 190142, y sobre la cual volveremos.
En esa ocasión, y tocante al ejercicio del ministerio parroquial, el Obispo señala la propagación del Apostolado de la Oración, la enseñanza de la Doctrina cristiana a los niños y el cuidado por el matrimonio cristiano cristiano, legitimando las uniones no sacramentales43.
En cuanto al sustento del Cura no queda claro que la Comisión haya cumplido la promesa hecha al Obispo, ya que nos hemos encontrado con una curiosa nota de la Comisión de Fomento al Ministro de Gobierno donde, en vistas al pedido de ayuda para subvención del Párroco hecho por los miembros de la Asociación Popular Pro-Culto, solicita permiso para establecer una patente para los perros.
En la nota, que será rechazada por el Ministerio Público, se señala:
“... esta medida no es solamente para sufragar la ayuda mencionada sino una imperiosa necesidad que se impone atento el crecido número de estos animales existentes en este Pueblo que diariamente amenaza la seguridad personal del vecindario”44
Tras la Visita Pastoral, el 30 de octubre de 1901, Mons. Boneo designa como Párroco al Pbro Francisco de Rojas45, a quien traslada desde la Colonia San Agustín donde había sido designado poco tiempo antes46.
También este sacerdote permanecerá un corto lapso de tiempo en el lugar y su persona se verá enredada en una serie de conflictos, como que el mismo era batallador.
Con fecha 7 de diciembre denunciaba anta la Curia la existencia de elementos anticlericales, como el Prof. Von Oertel ligado a la Escuela Normal y a quién califica de masón, el médico del pueblos, el boticario y algunas autoridades políticas47.
Esto no debe extrañarnos ya que era muy frecuente en las poblaciones importantes de la campaña la existencia de estos núcleos contrarios a la Iglesia y a la religión48, como tampoco debe llamarnos la atención los calificativos que utiliza el Cura: “masón”, “profesor de la secta”, “impíos y se”, “luciferino y matador de cristianos...”49.
A pesar de estos conflictos, se hará tiempo para visitar una parte del Departamento, establecerá la Congregación de las Hijas de María, hará pintar el interior del templo, colocará una araña de bronce, adquirirá bancos, dos ciriales de bronce plateado, un nacimiento y una imagen de la Santísima Virgen, invirtiendo en estas últimas mejorías la suma de 898 $ que se pagaron con la limosna de los fieles50.
Desconocemos las razones de su partida de San Justo con destino a su Diócesis de origen, aunque probablemente esté relacionada con la tensión suscitada con el grupo anticlerical.
En carta al Obispo habla de “... esos periódicos charlatanes que todo lo anuncia a su gusto ...”51 y el mismo había escrito tiempo antes de que casi se agarra a palos con un espiritista español, que a su decir “... son los peores de todos”52.
Con la salida del Pbro De Rojas se cierra un período de atención sacerdotal bastante inestable y el 16 de enero de 1902 es nombrado en su lugar el Pbro Ramón Cervilla, sacerdote del Obispado de Granada, quien desde julio del año anterior se desempeñaba como Cura de Llambi Campbell53.

Curato del Pbro. Cervilla
Apenas llegado, el nuevo Párroco da una serie de misiones en el Departamento celebrando la Santa Misa en los núcleos de población distantes a mas de tres leguas de las capillas habilitadas para el culto, en lugares decentes, a la par que en las citadas capillas expone el Santísimo y da la bendición aún los días de semana54.
Una concreción de esta actividad la encontramos en “Las Tres Marías”, distante siete leguas de la iglesia mas próxima, donde celebra la Misa, bautiza a un grupo de niños y administra el viático a un enfermo de Escala, colonia a la que no había podido llegar “... por las dificultades del camino largo y empantanado ...”55.
Tocante a la difusión de la Doctrina cristiana, intenta sin éxito la creación de una escuela dominical ya que poseía una casa con dos salones que también pensaba utilizar para Círculo Católico de Obreros que no prosperó.
En el año 1906 crea la Congregación de la Doctrina Cristiana que lo ayudaría en la catequesis de los niños, puesta bajo la presidencia de la Madre Superiora del Colegio del Niño Jesús y compuesta por un grupo de feligresas, aunque su intensión era la de crear también una de hombres para poder extender su apostolado a las zonas rurales56.
Un año antes, habían llegado a San Justo las Hermanas del Niño Jesús y ante las dificultades para concretar su establecimiento consulta al Obispo si es posible destinar a la obra del colegio dinero que el Gobierno Nacional habría destinado en forma de subsidio para el templo, lo cual será desestimado por la Curia Episcopal57, pero ya el 16 de marzo de 1906, autorizadas por Mons. Boneo se establecen definitivamente en la localidad58, aunque provisoriamente en la calle 9 de julio en una manzana contigua a la Plaza59.
Esta fundación, apoyada por el Dr. Iriondo se correspondió con un anhelo de la población que deseaba contar con una escuela religiosa donde las niñas del lugar fueran educadas en un sentido integral.
El grupo fundador estaba constituido por la Madre Santa Clara y las Hermanas Anastasia, Anais y María Cecilia quienes de inmediato se pusieron al trabajo apoyadas por algunos vecinos, especialmente Francisco Angeloni y recibiendo a las hijas de las entonces llamadas “principales familias” como así también a otras de escasos recursos en virtud de un subsidio otorgado por el Gobierno de la Provincia para este fín60.
De no menor importancia fué durante su gestión la decisión de colocar bajo el patronazgo de Nuestra Señora de las Mercedes a la Iglesia parroquial y a la población, lo cual se concretó en 1905 a raíz de la donación del Altar Mayor con la imagen de la Santísima Virgen bajo aquella advocación tan cara a las antiguas familias santafesinas como era el caso de los Iriondo61.
También es posible notar un crecimiento de las asociaciones piadosas como las Hijas de María que donan un altar para la Inmaculada Concepción y el Apostolado de la Oración, que hace otro tanto para el Sagrado Corazón62 y la preocupación del Cura por la piedad popular concretada en al devoción a San Roque en la capilla que la familia Alesso, lo que se hacía extensivo a San Juan Bautista por llamarse así uno de los miembros de la familia63. Asimismo, y ante la inexistencia de una Comisión de iglesia tal como lo ordenaba el decreto episcopal del 1ro de noviembre de 1902, el 30 de agosto queda conformada la que a partir de ese momento debería acompañar al Cura Párroco en la tarea de recabar fondos para las obras del templo, bajo la presidencia de Tiburcio Reyes y la colaboración de otros vecinos que venían a asumir lo que hasta ahora había sido tarea de Francisco Angeloni y su esposa64.
La preocupación del Pbro Cervilla por la salud espiritual de su feligresía queda de manifiesto en la Misión que organiza en 1908 y encomienda a los padres Andrés Castellá y Veremundo Pascual Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María y conocidos como claretianos, quienes durante un mes recorren el Curato.
Los resultado de la misma, según lo que se evaluaba entonces, fueron los siguientes:
# San Justo: 704 comuniones y dos matrimonios regularizados
# Escalada: 182 comuniones y seis matrimonios regularizados
# Angeloni: 146 comuniones
# Videla: 331 comuniones y un matrimonio65
Con ocasión de esta Misión, el Pbro Cervilla aprovecha para emitir su opinión sobre cierto catolicismo ambiente:
“... el mal, Ilmo Señor parece irremediable. Es la plaza maldita de estos campos. Yo mismo he presenciado estar llenos de gente los boliches, en el tiempo mismo que desde la Sagrada Cátedra se dejaba oír la Palabra de Dios. Estos no se aprovecharon por no querer, y casi siempre son causa de que no se aprovechen otros; porque en saliendo del Templo se reúnen a tomar la copa y el diablo quita del corazón de muchos la semilla de la D. Palabra, sino es antes pisoteada en los comentarios hechos por cerebros caldeados con los vapores del alcohol”66
No faltaron al Párroco problemas, uno de ellos suscitado por Eduardo Grüning Rosas quien rodeado por un grupo de jóvenes, no conforme con sus burlas a las cosas santas, se sintió aludido por palabras del sacerdote e irrumpió en la celebración levantando la voz y profiriendo insultos67.
De una gravedad distinta fue en 1907 el enfrentamiento con Francisco Angeloni por ser una persona que siempre estuvo ligado a la actividad de la Iglesia y era administrador de los fondos parroquiales, lo que acontecía en 1907.
Según el Cura Párroco, el citado vecino menospreciaba su dignidad68, lo malquistaba con el constructor69 y era el responsable del lamentable estado en que se hallaba la iglesia70, y como si esto fuera poco lo acusaba de poner escollos a su actividad pastoral, señalando:
“Ya desde que compró el boliche contiguo a la Iglesia, no está contento con la hora en que se celebra la Misa los Domingos, no le gusta que vaya a celebrar a otra colonia, y se dio el caso de querer pagar el cochero, por intermedio de su cuñado, para que me dejara en tierra”71
Ante las dimensiones que tomaba el conflicto, la Curia envió al Pbro Felipe Gioda como Visitador Parroquial a toma conocimiento del problema en el terreno y a tratar de reconciliar a los a esta altura contendientes, pero nada pudo lograr72.
Como corolario de la tensión vivida puede señalarse la exclusión o autoexclusión de Francisco Angeloni en la Comisión de Iglesia creada poco tiempo después, ya que al decir del Cura nadie hubiera formado parte de la misma si él la hubiera integrado ya que quería monopolizarlo todo73.
De todos modos, en 1908 Francisco Angeloni aparece junto con el Presidente de la Comisión de Iglesia firmando un balance de la Fiesta Patronal y años después, con la llegada del Pbro Bonnín ocupará el cargo de Presidente efectivo de dicha Comisión74.
El 18 de junio de 1909, el Pbro Cervilla concluía su apostolado en San Justo, siendo trasladado a Barrio Vila75, lugar del que provenía el nuevo Párroco, Pbro Rafael Bonnin76, con quien comenzaría una nueva etapa que se extendería a lo largo de 54 años y se identificaría con su historia personal.



















NOTAS
1) DONOSO, Justo. Diccionario Teológico, Canónico, Jurídico, litúrgico, bíblico, etc. Tm III, Valparaíso, 1857, pg. 167.
2) Cfr. FLORISTAN, Casiano. Para comprender la Parroquia, Edit. Verbo Divino, España, 1994, pg. 16.
3) Cfr. BRANDT, Ernesto y POMMERENKE, Guillermo. La provincia de Santa Fe en el principio del Siglo XX, 1901, pg. 65. AVILA, José Luis y otros. Historia de San Justo. 1868-1968, Edit. Belgrano, 1969.
4) PEYRET, Alejo. Una visita a las colonias de la República Argentina Tm. I, 1889, pgs 421-423.
5) Ibidem nota 3.
6) Ibidem ant.
7) Cfr. Idem ant. y LUDUEÑA, Ana, GUALTIERI, Marcelo, GUIBERT, Hugo. San Justo. Origen y crecimiento de la ciudad, 1996.
8) Ibidem nota 3.
9) AASFVC. Cfr. Informe a la Curia, 1908.
10) Cfr. II Censo de la Rca Argentina, 1895, Tm Población, pg. 152.
11) Ibidem ant., pg. 158.
12) Idem ant., pg. 166. Cfe. PEYRET, Alejo. Obra cit.
13) Censo de la Provincia de Santa Fe del año 1887, pg. 67.
14) AGN. Cédulas Censales, 1895.
15) Cfr. AASFVC. Caja San Justo, Inventario 1ro de diciembre de 1895 y APSJ. Nota del Cura Párroco al Vicario Gral, 31 de octubre de 1906.
16) APSJ. Cfr. Libro de Actas Construcción del Templo de San Justo, pg. 20.
17) APSJ. Balance 1908.
18) AASFVC. Nota del Cura Párroco al Obispo, 6 de enero de 1902.
19) Cfr. BEDSF Nro 5, 1ro de setiembre de 1901, pg. 71.
20) Ibidem ant.
21) Idem ant., pg. 72.
22) Id. ant., artículo 4 y 5.
23) Cfr. artículo 8 y 5.
24) AASFVC. Libro de decretos 1898, pg. 15.
25) Cfr. AASFVC. Caja Sana Justo y Economato Arzobispado.
26) AASFVC. Nota del Pbro Wiaggio Gennaro al Vicario Gral, 6 de febrero de 1899.
27) Cfr. APSJ. Libro de Fábrica, Pgs. 22-28.
28) AASFVC. Caja San Justo. Nota del Cura Párroco al Secretario Obispado, 22 de mayo de 1899.
29) AASFVC. Caja San Justo. Cura Párroco al Gobernador Eclesiástico, 9 de julio de 1899.
30) AASFVC. Caja “Casos especiales”. Asunto Dn Luis Wiaggio. GARCIA DE GOMEZ, Raquel. San Justo. Su historia. 1868-1988, 1988, pg.48.
31) Ibidem ant.
32) Cfr. AASFVC. Libro de Facultades y Licencias.
33) Ibidem nota 30. Nota de Rodriguez Avellón al Internuncio, 22 de enero de 1901.
34) Ibidem ant.
35) AASFVC. Caja San Justo. Asociación Popular Pro Culto a Mons. Boneo, l901.
36) Cfr. Nuestro Trabajo. Nuestra primera organización parroquial diocesana, 1998.
37) Ibidem nota 35.
38) AASFVC. Libro de Facultades y Licencias, pg 59.
39) Cfr. AASFVC. Inventario de Videla, 3 de setiembre de 1900.
40) Ibidem nota 38, pg. 87.
41) AASFVC. Caja San Justo. Pbro Castilla al Obispo, 29 de mayo de 1901. APSJ. Nota del Obispo al Cura Párroco, 1ro de abril de 1900.
42) APSJ. Visitas y Autos desde 1901.
43) Ibidem ant.
44) AGSF. Ministerio de Agricultura, Tm 381, 1902. Nota del 14 de marzo de 1901.
45) Ibidem nota 38, pg 87.
46) Ibidem ant., pg. 81, 17 de junio de 1901.
47) AASFVC. Caja San Justo. Nota del Pbro Francisco de Rojas al Secretario Olaizola, 7 de diciembre de 1901.
48) Cfr. Nuestro trabajo. Las prácticas religiosas del pueblo fiel en la pampa gringa santafesina, 1880-1930. Análisis de la Parroquia de Galvez, en Primeras Jornadas de Historia del Departamento San Jerónimo y su región, 1990, pgs. 191-192.
49) Ibidem nota 47.
50) Cfr. AASFVC. Caja San Justo. Ibidem nota 47 y Carta al Obispo del 6 de enero de 1902.
51) AASFVC. Caja San Justo. Nota al Obispo del 6 de enero de 1902.
52) Ibidem nota 47.
53) AASFVC. Libro de Facultades y Licencias, pgs. 91 y 83 y Nuestro Trabajo, El Clero Secular español y su actuación en Santa Fe (1856-1930) en AUZA, Nestor T. (recopilador) IGLESIA E INMIGRACION EN LA ARGENTINA, III, CEMLA, 1997.
54) AASFVC. Caja San Justo. Nota del pbro Cervilla al Obispo, 14 de abril de 1902.
55) AASFVC. Carpeta “Las Tres Marías”, Nota del Pbro Cervilla al Obispo, 15 de abril de 1902.
56) AASFVC. Caja San Justo. Nota del Cura Párroco a Mons. Canale Oberti, 15 de octubre de 1906.
57) AASFVC. Caja San Justo. Nota al Obispo, 12 de noviembre de 1905.
58) ACÑJ. Historia de la Congregación del Niño Jesús en la Argentina, mecanografiado.
59) Ibidem ant.
60) Idem ant.
61) AASFVC. Notas al Obispado del 23 de abril y 4 de setiembre de 1905.
62) AASFVC. Caja San Justo. Nota al Obispo del 6 de junio de 1904.
63) AASFVC. Notas del 13 de junio de 1903, 1ro de setiembre de 1903, 6 de junio de 1904, 5 de junio de 1905, 7 de junio de 1905, 10 de julio de 1906 y 10 de agosto de 1908.
64) AASFVC. Caja San Justo. Nota del Cura Párroco al Obispado, 9 de setiembre de 1907.
65) AASFVC. Nota del Pbro Cevilla al Obispo, 15 de junio de 1908.
66) Ibidem ant.
67) AASFVC. Nota del Cura Párroco al Obispo, 26 de junio de 1905.
68) AASFVC. Pbro Ramón Cervilla a Francisco Angeloni, 6 de julio de 1907.
69) AASFVC. Caja San Justo. Cura Párroco al Obispo, 8 de agosto de 1907.
70) Ibidem nota 68.
71) Ibidem nota 69.
72) AASFVC. Pbro Cervilla al Obispo, 14 de agosto de 1907.
73) AASFVC. Caja San Justo. Notas del Pbro Cervilla al Obispado del 14 de agosto y 9 de setiembre de 1907.
74) APSJ. Recaudación e inversión de fondos fiesta 24 de setiembre de 1908 y AASFVC. Caja San Justo, Comisión Eclesiástica 1910.
75) AASFVC. Libro de Facultades y Licencias, pg. 274.
76) Ibidem ant.































UNA MIRADA HACIA ATRAS
La erección canónica de una Parroquia implica el crecimiento y la maduración de una comunidad histórica en sus dimensiones religiosas, sociales y pastorales, razón por la cual en el presente capítulo nos proponemos abordar el proceso que precede a dicha determinación, para una mejor comprensión del hecho.

Los primeros tiempos
Hacia la década del ‘70 del siglo pasado, la región del actual Departamento San Justo se convirtió en uno de los epicentros del avance de la llamada frontera norte.
Esto queda de manifiesto en la creación de una serie de fortines y cantones entre los años 1864 (Cayastacito, Nuevo, Esquina Grande, Almagro y Saladillo Dulce) y 1867 (Gral Belgrano, San Martín Norte y 1ro de Mayo).
Por entonces esta zona pertenecía al Departamento La Capital y eclesiásticamente al Curato de Todos los Santos de la ciudad de Santa Fe.
No hay documentos que atestigüen actividad de los Párrocos de la misma, por lo cual eran generalmente los padres franciscanos de San Lorenzo quienes investidos como Curas conversores atendían espiritualmente a la escasa feligresía diseminada en tan vasta campaña.
Esta presencia de los franciscanos atendiendo a los colonos se hará mas patente a partir de la fundación de la Reducción de San Martín Norte el 23 de junio de 1870, a cuyo frente fueron colocados los padres Bernardo Arana y Jerónimo Marchetti1.
La memoria popular les atribuye a ellos los primeros contactos con la naciente colonia San Justo y sus pobladores2 ya que se encontraban en el camino a la reducción en la que residían.
Esto parece corroborarse de alguna manera con un informe elevado en la década del ‘80 por el Prefecto de Misiones, donde se lee:
“Esta Misión dista treinta y ocho leguas de Santa Fe, se va por tierra pasando por las colonias Emilia y San Justo, de la que queda a quince leguas de distancia”
Sin embargo, parecería que jurisdiccionalmente pertenecía a la Capellanía de Esperanza, que creada en 1860 tenía un radio pastoral vasto, el cual en la década del ‘80 se extendía al menos hasta Emilia y zonas aledañas3.
En 1871, desde Esperanza el Padre Tewes se atiende Cayastacito y Emilia, cuyos libros de registros sacramentales son habilitados en 1874.
De esta época es el testimonio de Wilkens quien anota que en Emilia todavía no hay iglesia, pero que no por eso carece de los auxilios de la religión ya que el Teniente Cura de Esperanza va de tanto en tanto al lugar5.
En el caso de Cayastacito, en 1872 los vecinos habían solicitado autorización para bendecir la piedra fundamental de una capilla cuya construcción ya estaba en marcha6.
La obra ya estaba concluida para 18847, aunque su construcción no parece haber sido muy sólida ya que en 1885 los vecinos escriben al gobernador solicitando ayuda para realizar arreglos que eviten el deterioro de la misma8.
En el caso de Emilia, ligada en los orígenes de San Justo, también para la misma época sus vecinos establecen una lista de suscriptores para edificio de una capilla en el terreno donado por la administración9.
El informe de Aragón del año 1881 nada se dice sobre la capilla, aunque en 1879 el Obispo comunique al Gobierno que las obras se han reactivado10 y en 1881 los vecinos solicitan la bendición de una capilla situada en la parte este de la colonia, el lugar mas central y cómodo de la misma11.
En el primer Libro de Bautismo de esta Capilla, hemos localizado que con fecha 13 de febrero de 1874 le fué administrado este santo sacramento a la niña Agustina Ana Grancés, hija de Agustín y Ana Sebres, vecinos “... del campo de San Justo”12, lo cual constituye el dato documental primordial de la vida cristiana de aquellos colonos que por entonces, según Wilkens, eran católicos en su totalidad13.
La atención pastoral de la zona sufre una serie de cambios en virtud de las transformaciones que vive la campaña santafesina, donde por doquier surgen colonias y pueblos y obligan al Obispo a cambiar continuamente las jurisdicciones eclesiásticas14.
Así por ejemplo, en 1878 se le concede a la Capellanía de Esperanza la jurisdicción en épocas determinadas, sobre los vecinos de Emilia y Cayastacito15.
El 14 de enero de 1885, Emilia, Cayastacito, Sol de Mayo y San Justo pasan a depender de la Capellanía de Providencia16, pero poco después, el 13 de marzo aparecen de nuevo bajo la jurisdicción del Pbro Castronuovo17.
Como si esto fuera poco, al crearse el 27 de abril la Capellanía de Cayastacito -la primera del actual Departamento San Justo- las colonias Emilia, Sol de Mayo y San Justo pasan a depender de ésta18.
La situación tiende a regularizarse con la creación de la Capellanía de Emilia19 a cuya jurisdicción corresponden las colonias San Justo, Sol de Mayo y Príncipe Humberto20.
En el Libro I de Difuntos de Emilia, que comienzan ya en 188621 encontramos registrados los siguientes fallecimientos de vecinos de San Justo: Teresita Vigetti vda de Vanzetti, italiana, 29 años, 8/1/86; Zacarías Alvarez, argentino, 8 años, 12/1/86; Antonio Zalazar, argentino, 7 días, 1/5/86; José Alassia, argentino, 7 años, 15/4/87; Fermín Sicle, 7 días, 8/5/87 y Desiderio Rafaelli, 7 años, 12/8/8721.
En el año 1887 el Capellán Antonio Berardi realiza sepelios en el cementerio de Angeloni aunque sin discriminar lugar de pertenencia y también visitaba la Capilla San Roque22.
A finales de esta década, comienza a manifestarse en los vecinos de San Justo de contar con lugar propio de culto, tal como se desprende de la nota elevada al Provisor y Vicario General de Paraná, Cngo Pantaleón Gallozo y que firma Francisco Angeloni:
“El que suscribe, administrador de general de la colonia “San Justo”, solicita de S. Sría la autorización correspondiente para poner solemnemente la piedra fundamental del templo que se construirá en la mencionada colonia y que será entregado, una vez concluido, al culto público de nuestra religión católica, apostólica romana”23

Creación de la Capellanía de Angeloni
Un paso importante para la atención de los vecinos de San Justo, lo constituyó sin dudas la erección de la Capellanía de Angeloni, colonia que en pocos años había alcanzado cierta importancia gracias al empuje de su fundador, quien residía en el lugar desde 1883.
Angel Angeloni impulsa la construcción de la capilla para la colonia, la cual coloca bajo la protección de la Reina de los Angeles y de los Angeles Custodios24 y que para el año 1891 ya estaba concluida, pues el Obispo Gelabert afirma en ese año al Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública que la misma ha sido entregada al culto público25.
En ese mismo año encontramos a los Pbros Severo Echagüe (15 de octubre) y Gregorio Romero (18 y 19 de octubre) administrando Bautismos26 y en los primeros meses de 1892 al Pbro Angel Boccardini ejerciendo dicho ministerio en el lugar27.
El 18 de mayo de 1892 es nombrado Capellán de Angeloni y San Justo el Pbro Valeriano Colabianchi28, sacerdote italiano que había pertenecido a la orden de los menores reformados (franciscanos) y secularizado había ejercido durante un tiempo el ministerio en Buenos Aires, para luego trasladarse a Santa Fe29.
Según se desprende del Libro de Bautismo, además de los vecinos de San Justo, acuden a la Capilla de Angeloni para recibir las aguas bautismales los de Videla, Cabal, Colonia Velázquez, Sol de Mayo, Remo, San Antonio, Pueblo Dolores, Cayastacito, Soledad, Esquina Grande, Escalada, Naré, Progreso, Campo del Abichuco, Lastenia, Tres Reyes y San Martín.
De San Justo se registran en 1892 los bautismos de Rosa Cardettini Giacone (29 de setiembre), Emilio Leiva Mendoza (8 de octubre), Juan Montegrosso Gili (25 de octubre), Luisa Lingua Russo (16 de noviembre) y Antonio Ferreyra Mendez (3 de diciembre).
El Pbro Colabianchi no se contenta con esperar a los fieles en la sede de la capellanía, trasladándose en volanta a San Justo y celebrando allí por primera vez la Misa en el oratorio provisorio levantado en la casa de Fructuoso Romero30, ocasión en la que también bautizó a los niños Idelarda Barbero, Carmen López, Jorge Alesso, Carolina Tissollo y Ubaldino Gauna31.
Esta mayor presencia sacerdotal32 vino a renovar los anhelos de los vecinos que deseaban tener un templo propio, en virtud de lo que esto significa para la vida espiritual y el progreso de la colonia.
Así, el 21 de agosto, en el Oratorio que había sido realzado con la adquisición de un cortinado33, se reunieron los vecinos para analizar la marcha de los trabajos y para constituir la respectiva Comisión de Iglesia a instancia del sacerdote.
La misma fué colocada bajo la presidencia honoraria del Dr. Nestor Iriondo, la efectiva del Pbro Colabianchi y la Vice Presidencia de Francisco Angeloni, a la par que se creaba una Comisión Recolectora de fondos bajo la presidencia de Bernardo Pallero34.
El Capellán de Angeloni continuará acompañando las inquietudes del vecindario para la concreción de la obra, animando a la Comisión y solicitando la ayuda del gobierno provincial para tal fin35, hasta que San Justo sea elevado a Capellanía a comienzos de 1895.
Desligado de la atención pastoral de los fieles sanjustinos, el Pbro Colabianchi permanecerá en Angeloni hasta 1896, fecha en que será trasladado como Cura Vicario a Coronda36, para en 1898 ser nombrado Cura Párroco de Ceres37.
La Capilla
Los historiadores de San Justo han fijado como fecha de inicio de las obras de la capilla el año 1892, posiblemente a partir de la lectura del Libro de Actas y el Libro de Caja de la Comisión constructora del templo.
Por cierto que los datos son escasos, pero en El Censo de 1895 se indica que los trabajos se iniciaron en 1889 y en la Memoria de la Subdelegación política de la colonia del 31 de diciembre de 1890, en el Cuadro I referido a Edificios Públicos se habla de una iglesia en construcción38.
Una lectura atenta del Acta primera de la Comisión de Iglesia fechada el 21 de agosto de 1892, pone de manifiesto la anterioridad de las obras. Allí leemos que el Pbro Colabianchi cumple con su deber de “... recabar sobre el asunto del Templo ...”, que se presentó un estado de cuentas y que Marcos Alessio recordó que había donado 200 ladrillos.
Consideramos que 1892 no es la fecha de iniciación de las obras sino la reactivación de las mismas, que tal vez habían quedado paralizadas por la concreción rápida de la capilla de la cercana Angeloni y la falta de aportes pecuniarios.
De hecho, las primeras reuniones de la Comisión tienen que ver con la captación de recursos económicos, nombrándose para tal fín una Comisión recolectora.
Asimismo, se reclama a una Comisión de señoras que remita el dinero recaudado y se resuelve invitar a lo vecinos y colonos para el 16 de octubre a una reunión para levantar la lista de suscripciones con lo que se pensaba obtener 2183 pesos para marzo del año 1893, en virtud de que los campesinos solo podían hacer efectivas sus donaciones recién en esa fecha39.
Con fecha 5 de noviembre se decide llamar a concurso de precios para la obra, o “subasta de albañilería” como se lee en el Acta, recibiéndose solo la oferta del constructor Gilet, la cual es aceptada el 20 de ese mismo mes y encomendándose a este mismo la dirección de los trabajos de carpintería.
En torno a la construcción del templo, dos problemas emergen en la lectura de las Actas: la obra en sí, con sus marchas y contramarchas, y la financiación de los trabajos, íntimamente ligado a los inconvenientes anteriores.
El 20 de noviembre se decide principiar o retomar las obras en base al dinero existente a la par que se hacen las averiguaciones respecto al precio del zinc, la madera y otros materiales relativos al techo.
Pocos días después se paga cal y arena adquirida para la construcción40. Pero el 21 de diciembre se resuelve construir solo la nave central y el cuerpo de la torre, y de ser poca la diferencia, construir el cieloraso de la nave central en ladrillo, cal y arena en lugar de madera.
El 7 de enero de 1893 se señala que dos días mas tarde se deben comenzar la edificación y se reporta la compra de 5000 ladrillos, a la par que se discute el lugar de la casa parroquial.
A fines de ese mes se solicitan presupuestos para la puerta principal y ventanas y se decide la adquisición de las chapas de zinc41.

Tras requerir algunos dibujos para la citada puerta la Cruz de la torre42 se determina realizar el cieloraso de cal y arena43 y el 27 de abril se solicita presupuesto para hacer encalar en la obra de la Iglesia desde los arcos de la capilla a la altura extrema de paredes de los lados que miran al sur y al oeste44.
Una semana después se abandona la idea del cieloraso y se suprimen la mitad de las ventanas que se rellenan con ladrillos, y en lugar de estos trabajos se opta por finalizar la torre y algunos trabajos menores (puertas laterales templo y puertas y ventanas para la sacristía).
Lo de la torre parece prioritario ya que se decide la compra de 100 mts2 para la cúpula de la misma45.
En ese mismo mes el albañil Vagani ofrece sus trabajos gratuitos para levantar pared divisoria del presbiterio y otras labores menores que no sabemos si se concretan, y en mayo se habían dado comienzo a los trabajos de la encaladura ya que se adquieren cuatro carradas de arena con este objeto y el 5 de julio se decide no hacer el revoque interno46.
A fines del año 1894 se habla de una reunión en el local de la Iglesia, lo que supone algún adelanto47, aunque durante los primeros meses de 1895 aparecen diversas referencias a trabajos por realizarse48.
Ateniente a la financiación de las labores, nos encontramos que el 3 de diciembre de 1982 la de 1982 la Comisión con 2779, 92 pesos efectivos, mas una deuda de 1525 pesos por parte de suscriptores que no habían efectivizado y la promesa de los colonos de firmar pagarés por 2120, dinero no del todo seguro debido a la situación difícil de los hombres de campo49.
A comienzos de 1893, al mismo tiempo que recibe una ayuda de los estancieros Saralegui y Macias de 500 pesos se resuelve insistir en el cobro de la deuda de los suscriptores50.
La respuesta no debe haber sido positiva, y si lo fué, no en las medida de las necesidades ya que el 19 de marzo, el Pbro Colabianchi y otros miembros de la Comisión elevan una solicitud de subsidio al gobernador Caferatta, manifestando:
“ ... aunque sus habitantes han contribuido según la medida de sus fuerzas, los recursos allegados por la situación precaria que atraviesa la colonia no han sido lo suficientes a cubrir las últimas partes de la obra”51
En el mes de abril se toma la decisión de levantar una suscripción de 389 pesos para la torre, se reciben maderas en donación de parte del Consejero de la Comisión y 100 pesos por parte del Dr. José Galvez, pero esto no soluciona el problema ya que se decide recabar al tesorero un empréstito de 100 pesos por un año y garantizado con el capital de los miembros de la Comisión, “... en vista de no haber fondos para abonarse las deudas y hacer las conclusiones mas indispensables para la Iglesia...”52.
El préstamo es tomado al 5 % y en orden a poder cumplir con lo pactado se decide visitar a los colonos que aún no habían firmado sus respectivos pagarés53.
En fechas posteriores encontramos pocas referencias al tema económico, salvo una propuesta de revisar los libros de caja entregados por la comisión anterior y un beneficio realizado el 8 de setiembre54.
El 12 de febrero de 1894 se resuelve no contratar el empréstito para revoque interior y otros trabajos que suspenden por falta de fondos y se registra una donación de Mercedes de Iriondo de unos lotes en favor del altar55.
A partir de este momento las Actas reflejarán un profundo conflicto entre el Consejo de la Iglesia y el Capellán designado, fundamentalmente por cuestiones económicas, donde el sacerdote reclama deudas y no aporta comprobantes y los miembros la tratan casi como a un desconocido.
Toda esta situación, es la que quizás explique las palabras del Pbro Cervilla a uno de los miembros de aquella Comisión en el año 1907:
“... era extraño /que/ siendo ellos mas antiguos que yo en la colonia, hubiera permanecido el Templo en el lamentable estado que la hallé ...”56

La Capellanía de San Justo
Habrá llamado la atención que a los sacerdotes que atendían a San Justo desde otras localidades se los denominará Capellanes y a sus sedes, Capellanías.
Esta parece ser una característica propia de Santa Fe, que tiene su explicación en las particulares circunstancias que atravesaba nuestra provincia en las últimas décadas del siglo pasado.
Oportunamente hemos analizado esta situación, señalando:
“El crecimiento de la población y la estabilización de los numerosos pueblos y colonias, y a la par la construcción de iglesias o capillas por parte de los vecinos en dichos asentamientos, fue generando en los mismos pobladores el deseo de una atención más particularizada.
Esto que hemos denominado “el clamor de los pueblos”, era imposible de corresponder desde los antiguos curatos en que estaba dividida la Provincia de Santa Fe.
La dinámica social y económica que vivía la región requería, en vistas al cuidado pastoral, una división de las viejas jurisdicciones y la consecuente creación de viceparroquias, lo cual no se llevará a cabo, como ya hemos señalado, hasta el episcopado de Mons. Juan A. Boneo.
Mons. José María Gelabert y Crespo, en una praxis que se repite en Entre Ríos, creará en lugar de parroquias, capellanías, que no son sino “iglesias no parroquiales”.
El papel asignado por el obispo del Paraná a estas capellanías supera con creces lo que la legislación canónica de aquel tiempo permitía, ya que si bien debían guardarse de hacer la menor cosa contraria a los derechos parroquiales, en la práctica funcionaban como si fuesen parroquias, ya que los capellanes por lo general se comunicaban directamente con el Obispo, obviando al párroco, llevaban registros propios de los sacramentos administrados y usufructuaban de los beneficios que éstas producían.
Esta situación motivará protestas de parte del mismo gobierno nacional, que considera que la provisión de los curatos no se realiza de acuerdo con el Patronato Nacional, e incluso de algunos párrocos afectados en sus derechos.
La explicación de este particular funcionamiento, a nuestro juicio, está dado por la imposibilidad de parte del Obispo de llenar los requisitos impuestos por el Patronato Nacional y debido a la escasez de clero propio o “nacional”, que lo llevaba a aceptar sacerdotes europeos, los cuales muchas veces carecían de la idoneidad suficiente y que gracias a esta figura canónica podían ser removidos fácilmente, procedimiento que no era posible en el caso de los párrocos”57
También San Justo, tras depender de tantas jurisdicciones eclesiásticas, alcanza el rango de Capellanía lo cual permitiría una mejor atención de los fieles.
El decreto de erección está fechado el 23 de febrero de 1895 y se le da como jurisdicción las colonias Ramayón, Escalada, Campos de Saralegui y Tres Reyes58, aunque la presencia del Capellán Antonio Iglesias, quien con anterioridad se había desempeñado como Párroco en de La Paz (Entre Ríos)59, data de noviembre de 1894.
Así abre el Libro de Bautismos el día 16 de noviembre, ocasión en que administra dicho sacramento a Dionisio Giordano60 y el 25 de ese mismo mes participa de una reunión con el Consejo de Iglesia, en la cual se resuelve levantar una suscripción entre los vecinos para su sostenimiento. En esta ocasión se determina que el Capellán presida una Comisión destinada a reclamar fondos recaudados en un bazar a beneficio del templo varios meses antes y a adquirir diversos útiles para el Culto ya que no había “... con que poder celebrar el Santo sacrificio de la Misa”61.
A partir del mes de junio la situación comienza a tensarse entre el Capellán y la comunidad de San Justo, ya que acusa a los propietarios y colonos vecinos de la capilla San Roque de haberse dejado convencer por personas poco adictas a la Iglesia de no escriturar dicha propiedad a favor del Obispado62.
En la Comisión de Iglesia el 9 de junio se suscita una discusión por los fondos que le habían adelantado al Capellán y el 12 de setiembre se le exige que rinda cuentas de los gastos realizados con los documentos pertinentes, a la par que se le rechaza la moción para otra ocasión, de solicitar a la familia Iriondo la escrituración del terreno y edificio del templo.
El sacerdote no presenta documentación en regla y pretende que sea válida, siendo desestimada de plano por la Comisión, y en la expresión “este Señor” contenida en el Acta respectiva se infiere el clima de la reunión.
La última sesión de la que dan cuenta las Actas no registra la participación del Capellán y en ella se hacen fuertes acusaciones contra el Pbro Iglesias63.
De los meses posteriores no hay ninguna información, pero con fecha 31 de diciembre el Ministro de gobierno de la Provincia comunica al Vicario General de Obispado que el Pbro Antonio Iglesias está detenido en la cárcel pública de Santa Fe, bajo la acusación de un delito que afectaba la moral64 y esto al menos desde comienzo de ese mes ya que con fecha 12 firmaba el Inventario en la Penitenciaría65.
La lectura del Inventario atemperaría el juicio sobre los malos manejos económicos del Capellán ya que si se carecían de los elementos de Culto, en verdad los proveyó convenientemente como se puede observar en el registro de casi seis páginas.
Ciertamente que el delito cometido debe haber sido grave ya que a posteriori el sacerdote no aparece mas ejerciendo el ministerio, al menos en nuestra provincia, pero también hay que señalar que el comportamiento de la Comisión de Iglesia tiene sus sombras.
Tras unos meses de atención pastoral del franciscano Fermín Crovella, la Curia envía al Pbro Manuel Córdoba quien el 9 de abril de 1896 escribe en el Libro I de Bautismos:
“En esta fecha recibí esta Parroquia /sic/ y su jurisdicción”66
El Pbro Córdoba permanecerá al frente de la Capellanía hasta el 30 de setiembre de ese año, fecha en que se retira67 y la comunidad será atendida nuevamente desde Angeloni por el Pbro Milessi.








NOTAS
1) Cfr. ACSC. Acta fundación Reducción.
2) GARCIA DE GOMEZ, Raquel. San Justo. Su historia. 1868-1988, pgs. 11 y 47.
3) Cfr. Nuestro trabajo. La inmigración y su impacto sobre las estructuras eclesiásticas santafesinas (1856-1898) Archivum XVI, pg. 153 y ss.
4) AASFVC. Libro de Bautismos de Emilia.
5) WILKENS. Las Colonias, pg. 115.
6) AAP. Correspondencia Oficial, II, pg. 78 AASFVC. Caja Cayastacito. Vecinos al Obispo, junio de 1872.
7) Cfr. Memoria del Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública, 1889, pg. 271.
8) AGPSF. Tm 83, Gobierno, Vecinos al Gobernador, 25 de junio de 1885.
9) AASFVC. Caja Emilia. Juez de paz de Emilia y San Justo al Obispo, 10 de noviembre de 1872.
10) AAP. Correspondencia Oficial, II, pg. 196.
11) AASFVC. Caja Emilia. Santiago Lanteri y otros al Obispo, 1881.
12) AASFVC. Libro de Bautismo de Emilia, I.
13) Ibidem nota 5, Cuadro 3.
14) Ibidem nota 3.
15) AAP. Libro I de prescrito y facultades especiales. Nombramiento del Pbro Castronuovo.
16) AAP. Libro II de rescripto, pg. 236
17) Ibidem ant. pg.238.
18) Idem, pg. 239.
19) AAP. Libro II de Correspondencia con los Curas y otras autoridades subalternas, pg. 255 y Libro de Títulos y Ordenes II, pg. 154.
20) Cfr. Memoria presentada por el Ministro de Gobierno, Justicia y Culto a la Cámara local, 1888, pg. LX.
21) Cfr. AASFVC. Libro I de Defunciones (de las colonias Emilia, Cayastacito, San Justo, etc).
22) Ibidem ant., pg. 21 y nota 2, pg. 84.
23) AASFVC. Caja San Justo. Nota de Francisco Angeloni al Cgno P. Galloso, 4 de noviembre de 1889.
24) AGN. Cédulas censales 1895.
25) AAP. Correspondencia Oficial, pg. 283.
26) APSJ. Libro I de Bautismos Angeloni, pgs. 1 y ss.
27) Ibidem ant., pgs. 7 al 10.
28) AAP. Libro Títulos y Ordenes, pg. 169.
29) AASFVC. Sacerdotes no admitidos, 1898.
30) Cfr. APSJ. Libro de Actas Comisión de Iglesia. Actas pg. 4 y 7.
31) Cfr. APSJ. Suplemento de las partidas de Bautismos del Libro I de Bautismos de Angeloni.
32) Se registran bautismos los días 13, 16, 19 y 29 de junio y 3, 9, 10 y 16 de julio.
33) APSJ. Libro de Caja de la Comisión constructora del Templo de la colonia San Justo, 1892.
34) Ibidem nota 30, pg. 1.
35) Cfr. Libro de Actas y AGPSF, Tm 175, Gobierno, Expedientes 1893.
36) AASFVC. Gobierno. Nota de Manuel Galvez al Vicario Gral de Paraná, 6 de abril de 1896.
37) Cfr. Decreto del 19 de diciembre de 1898.
38) AGPSF. Gobierno, Notas 1890.
39) Cfr. Acta 1, pg. 1.
40) Ibidem, pg. 3.
41) Idem, 27 de enero de 1893.
42) Id., 16 de febrero de 1895.
43) Id., 3 de abril de 1893.
44) Id., 23 de abril de 1893.
45) Id., 1ro de abril de 1893.
46) Id., Actas del 19 de abril, 5 de mayo y 5 de julio.
47) Id., 25 de noviembre de 1894.
48) Id., Actas del 12 y 25 de febrero de 1895.
49) Id., 3 de diciembre de 1892.
50) Id., 27 de enero de 1893.
51) AGPSF. Gobierno, Tm 175, Exp. 1898.
52) Ibidem nota 50, actas del 19 de abril y del 13 de junio.
53) Idem, 5 de julio.
54) Id., 25 de noviembre de 1894.
55) Id., 25 de febrero de 1895.
56) AASFVC. Caja San Justo. Pbro Cervilla al Obispo, 14 de agosto de 1907.
57) Ibidem nota 3.
58) AAP. Libro de Títulos y Ordenes, pg. 179.
59) AAP. Libro de Títulos y Ordenes, pg. 172.
60) APSJ. Libro I de Bautismos.
61) Ibidem nota 30, acta del 25 de noviembre de 1894 y AASFVC. Caja San Justo nota del Capellán al Vicario Gral, 12 de diciembre 1895.
62) AASFVC. Caja San Justo. Nota del Pbro Iglesia al Cgno J. Viñas, 10 de agosto de 1895.
63) Ibidem nota 30, Acta del 7 de octubre de 1895.
64) AASFVC. Ministerio Gobierno I, Nota del Ministro Alcaer al Vicario General, 30 de diciembre de 1895.
65) AASFVC. Caja San Justo. Nota del Pbro Iglesias al Vicario General Pantaleón Galloso, 12 de diciembre de 1895.
66) APSJ. Libro I de Bautismos, pg. 161.
67) Ibidem ant., pg. 473.




















CONCLUSION
La erección canónica de la Parroquia de San Justo en el Departamento homónimo de la Provincia de Santa Fe se enmarca en el proyecto pastoral de Mons. Juan Agustín Boneo, quien con el Decreto de erección de Parroquias del 3 de diciembre de 1898 pone fín a una etapa en la cual había dominado cierta flexibilidad en las estructuras pastorales debido a la profundidad de los cambios que vivía esta provincia.
Sin embargo esta decisión no vino a solucionar todos los problemas atinentes a la vida de las comunidades, y en el caso que nos ocupa podemos observar que en los primeros años hubo varios cambios de Párrocos, los problemas a la hora de subvenir a los Curas y la extensión del Curato que complicaba la atención pastoral de los mas alejados.
A contrario de lo que se pensaba entonces, la creación de una Parroquia no solucionaba ni por sí ni de inmediato las dificultades, las cuales a veces eran de larga data y en el caso de San Justo la historia anterior era bastante pobre respecto a la atención pastoral.
De todos modos, a partir del Curato del Pbro Cervilla comienza a consolidarse la actividad pastoral, y si bien no faltan conflictos, comienza a vislumbrarse la consolidación de la Parroquia lo que se hará definitiva en la década siguiente ya bajo el Curato del Pbro Bonnin.
















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