jueves, 14 de junio de 2007

LA PRIMERA EXPERIENCIA SCALABRINIANA

EL PRIMER INTENTO SCALABRINIANO EN SUELO ARGENTINO.
Una experiencia que terminó en el fracaso.

Pbro Edgar Gabriel Stoffel (1)


INTRODUCCIÓN

Hacia el año 1887, y ante la dimensión que había tomado la inmigración de italianos hacia diversos países de nuestro continente (EEUU, Brasil, Argentina y Venezuela), Mons. Juan Bautista Scalabrini –Obispo de Piacenza y desde hace algunos años declarado por beato- decide fundar una Congregación religiosa para asistir a los emigrado a l’América en busca del trabajo y del pan que en sus lugares de origen se les negaba o se les hacía esquivo.

Mons. Scalabrini se contaba entre aquellos que consideraban que en América se perdía la Fe ya que los inmigrantes una vez llegados a estas tierras se encontraban faltos de atención espiritual o los sacerdotes que se dedicaban a su cuidado poco o nada tenían que ver con su cultura y mentalidad.

La tarea pastoral de los entonces llamados ‘Misioneros Apostólicos’ que tuvo una fuerte incidencia en Brasil como lo demuestran los trabajos –entre otros- de Riolando Azzi , no encontró sin embargo la misma repercusión en nuestro país donde el mayor esfuerzo recayó sobre los clérigos seculares de origen italiano especialmente en lo que llamamos la ‘Pampa Gringa’ y en los padres salesianos que contaba a su favor la aceptación de la Jerarquía eclesiástica y su consistencia numérica .

En la República Argentina, los ‘Misioneros Apostólicos’ se establecieron en la Diócesis del Litoral cuyo Obispo era Mons. José María Gelabert y Crespo y que abarcaba las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe y luego, tras la creación del Obispado de Santa Fe en 1897 en esta nueva jurisdicción eclesiástica.

El primer envío estuvo constituido por el padre Luis Wagnest y el hermano Camillo Chiassone quienes arribaron en 1890 y luego se sumó en 1896 el padre Giacomo Annovazzi, aunque ignoramos si entre ellos hubo algún tipo de comunicación o intento de acción conjunta.

La pastoral de los Misioneros de San Carlos entre los colonos italianos de Entre Ríos y Santa Fe terminará en el fracaso y la Congregación no llevará adelante ninguna acción evangelizadora en nuestro país hasta 1940 y en la provincia de Santa Fe habrá que esperar hasta 1956, año en que se establecen en la ciudad de Rosario donde se les confía la Parroquia ‘Nuestra Señora de la Rocca’ que es una advocación traída por inmigrantes italianos que se asientan en el ámbito urbano .

Abordaremos a continuación a las figuras de los padres Wagnest y Annovazzi ya que del hermano Chiassoni falleció al poco tiempo de su llegada a causa del golpe sufrido al caer de un caballo en la colonia ‘Balvanera’ donde estaba asignado.


EL PADRE LUIS WAGNEST

A raíz del pedido que los católicos de la colonia ‘Balvanera’ que la sociedad colonizadora ‘La Agricultura’ había fundado en el distrito llamado ‘Bergara’ - varias leguas al sudeste de la ciudad de Villaguay-, Mons. Scalabrini, previa autorización del Obispo de Paraná, dispone el envío del padre Wagnest y del hermano Chiassone para al atención pastoral de esta feligresía .

Luis Wagnest era originario de Trieste donde había nacido el 15 de junio de 1863 y en 1888 había sido ordenado sacerdote para el clero diocesano. Al año siguiente ingresa al novel Instituto creado por Mons. Scalabrini para la atención de los inmigrantes y el 21 de marzo de 1890 emite la profesión quinquenal .

De inmediato es destinado a Argentina y con apenas 27 años se embarca en Génova, desde donde llega primero a Buenos Aires y luego a la provincia de Entre Ríos donde Mons. José María Gelabert y Crespo, con fecha 7 de mayo de lo nombra capellán de la colonia aludida .

En notas a sus Superiores congregacionales, el padre Wagnest manifiesta algunas dificultades en lo que atañe a su ministerio y a la vida de la colonia misma ya que en 1892 a raíz de la llamada ‘crisis del noventa’ la empresa se ve obligada a vender las tierras que poseía, siendo las mismas adquiridas por los colonos quienes luego aceptan la oferta de una compañía colonizadora judía.

Durante el primer año la situación había sido relativamente buena y Mons. Scalabrini podía señalar en el ‘Rapporto all’ Esposizione di Palermo’ de 1891 la expansión de la obra misional, que entre las establecidas estaba la de ‘Balvanera (Provincia di Entre Ríos) nell’ Argentina’ .

Ante las dificultades que atraviesa la colonia el capellán señala a los Superiores de la Congregación las ventajas que ofrecen las colonias de la vecina provincia de Santa Fe que pertenecía a la misma jurisdicción episcopal y ‘... popolate de Piemontesi e Lombardi-Veneti’ , condiderados por entonces los inmigrantes mas dinámicos y progresistas.

El quiebre de la colonia, el desgraciado accidente del hermano Chiassone y la no renovación del contrato por parte de los vecinos incidieron en su disponibilidad para el traslado a la colonia Helvecia, haciéndose cargo de la misma el 16 de mayo de 1892 .

Esta colonia había sido fundada en el año 18 sobre el Río Paraná y estaba compuesta por colonos de origen suizo-alemán quienes desde el año 1870 venían siendo atendidos por el Pbro. Chevais y luego –a partir de 1876- por los franciscanos de Propaganda fide desde la vecina colonia de Cayastá . En 1887, la colonia pasa a depender de Hernandarias en la vecina provincia de Entre Ríos y contaba por entonces con 3173 hbs. , de los cuales 1062 residían en el núcleo urbano y el resto en las chacras, siendo en su mayoría católicos .


En 1878 los padres franciscanos solicitaron autorización para comenzar los trabajos de una capilla la cual se concluía tiempo después demandando la suma de 200 pesos lo cual puede darnos idea de su precariedad..

Al hacerse cargo el padre Wagnest de su destino pastoral la capellanía ocupaba una zona bastante extensa cuyos límites eran dudosos y ni la misma Curia los había fijado, abarcando hasta el Saladero Cabal por el norte, el Campo de Andino por el este, el río Paraná al este y al oeste el arroyo Saladillo. También la vecina Cayastá caía bajo su jurisdicción .

Para aquella época la localidad tenía cierta importancia ya que se había convertido en la cabecera del Departamento Garay, contaba con unos 4000 Hbs., Comisión de Fomento, escuela oficial y cementerio comunal con sectores para católicos y protestantes, aunque la capilla al igual que la de Cayastá dejaba bastante que desear .

El primer Bautismo que administra data del 17 de mayo y corresponde al niño Estanislao Valenzuela, hijo de Cornelio y Valenzuela y poco después –tras constatar la insuficiencia de la capilla puesta bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen- se aboca a la conformación de una Comisión para la construcción de un nuevo templo para el pueblo.

Con fecha 27 de junio la Curia paranaense autoriza el funcionamiento de la nueva Comisión que se integraría con el Capellán y los vecinos Celestino Ocampo, José Virgilio, Federico Carrel, Ramón Montenegro, Francisco Ferrer, Maximino Alvarez, Manuel Carrizo y José Farrioli .

Asimismo fomentó la constitución de una Comisión de mujeres para que lo secundaran en su proyecto y que integraban entre otras Jerónima de Pivernus, Elena Ocampo, Victorina B. De Mas, Atanasia C. De Duarte, Brígida Ferreira y Rita Lopez y que se denominaba ‘Amantes de Dios y protectora de los pobres’ .

Sin embargo para el año 1894 no solo que no se había levantado un nuevo templo sino que además la capilla continuaba deteriorándose por lo cual llevó adelante algunas tareas de refacción que demandaron 1500 pesos m/n .

En lo tocante a los servicios litúrgicos celebraba en Helvecia la Misa cotidiana que iba acompañada del rezo del Santo Rosario y en los días festivos celebraba también en Cayastá y el primer Domingo de mes después de la Misa impartía bendición con el Santísimo Sacramento .
En Semana Santa solo se celebraban algunos de los oficios y para Corpus se realizaba en Cayastá la procesión con el Santísimo dada la fuerte presencia de suizos del cantón de Valais quienes desfilaban con uniformes y armas .

En cuanto a las festividades patronales la de Helvecia comenzaba con una Novena Preparatoria a Nuestra Señora del Carmen y en Cayastá se realizaba la procesión el 8 de setiembre, festividad de la Natividad de la Virgen. En esta última colonia también se celebraba a San Bernardo con una procesión el 20 de agosto .

La formación cristiana de los niños para la recepción del Sacramento de la Eucaristía duraba en Helvecia un mes (desde el 16 de junio Al 16 de julio), ocasión en que se impartía a niños y niñas dos horas diarias de catecismo y lo mismo sucedía en Cayastá, con la diferencia de que allí debía explicar en francés o en alemán ya que eran las lenguas que hablaban los valesanos .

Los libros parroquiales los llevaba con cierto orden pero había obviado el de Defunciones, ya que al ser el Cementerio de propiedad comunal, consideraba que este registro ya no era necesario.

Albergaba la idea de levantar un Colegio para niños internos y anexos a éste un asilo para huérfanos, obra para la cual manifestaba tener el apoyo de la Sagrada Congregación de Propaganda fide.

De buena pluma publicó una serie de artículos en la Revista de Buenos Aires sobre ‘La razón en el estudio de la Religión y otros sobre la cuestión social en el diario Nueva Epoca de Santa Fe, los que seguramente eran parte de su obra ‘La cuestión social y el catecismo’, la cual junto con ‘El joven, preparado a la primera comunión’ habían sido presentadas a la autoridad eclesiástica para su aprobación.

Considerado maduro, preparado y talentoso por la Autoridad Eclesiástica , se implicó demasiado en las luchas políticas de aquel tiempo. Al respecto se ha señalado que endilgaba desde su sagrada cátedra a los que tenían la paciencia de escucharlo, ardorosos discursos a favor del radicalismo y soliviantando a la población contra el entonces Gobernador Leiva .

La agitación en la provincia de Santa Fe había comenzado en el mes de febrero en la colonia Humbolt y se expandió a las colonias vecinas - especialmente aquellas pobladas por suizos-alemanes- alcanzando una intensidad y violencia inusitada .

Si bien las reivindicaciones tenían que ver con el rechazo al pago de impuestos que se consideraban arbitrarios y los mismos colonos sostenían que este movimiento estaba totalmente desprovisto de fines políticos, no hay dudas que existía conexión entre estos y la naciente Unión Cívica Radical, al punto que el mismo Leandro N. Além seguía atentamente los sucesos.

Los levantamientos en los meses posteriores pondrán en evidencia esta relación entre la protesta de los colonos y el ideario radical, y las colonias eran los mayores centros de efervescencia. Acerca de Helvecia, escribe Ricardo Kauffmann:

‘Hay conspiración en el hogar de Isidoro Conesa, en la capilla del joven cura Luis Wagnest, en la casa señorial de los Antille, en las cocinas de campo de buena parte de los colonos de Helvecia y Cayastá, entusiastas simpatizantes de los cívicos. Estos suizos tienen por caudillo en Santa Fe a Ignacio Iturraspe’

El 25 de setiembre se produce el tan esperado alzamiento y los revolucionarios de la localidad toman la Jefatura y organizan los cantones para la defensa, señalándose que uno de los mas aguerridos era el del padre Wagnest, quién no solo alentará a sus conmilitones a luchas hasta caer todos, sino que el mismo se sumará al combate .

El gobierno provincial envía cuatrocientos hombres bajo el mando del hermano del gobernador para escarmentar a los ‘gringos’ que peleaban bajo las banderas de Valais y de la Unión Cívica Radical quienes ingresan a la carrera a Helvecia para toparse con el fuego infernal de los fusileros suizos que les ocasionan varias bajas –incluido el segundo jefe de la tropa al cual primero le cortan de un tiro la manijera del rebenque y luego una bala le atraviesa el corazón- lo que los obliga a parlamentar .

A pesar del triunfo de los revolucionarios en este enfrentamiento debieron resignar sus posiciones ya que la revuelta había sido abortada en Santa Fe, y si bien los jefes de ambos bandos habían pactado condiciones de respeto estas no se cumplieron, los dirigentes fueron detenidos y maltratados, muchos partidarios debieron huir a las islas cercanas y dos vecinos que habían dado aviso a los rebeldes del avance de las tropas gubernamentales fueron degollados .

El padre Wagnest también fue detenido, aunque ignoramos la circunstancia y la fecha, pero con fecha 10 de mayo Mons. Gelabert y Crespo reclama ante el gobierno de la Provincia de Santa Fe su libertad al menos mientras no se concluya el respectivo sumario, aunque a la par asegura a la autoridad que está pronto para castigarle si se le encuentra culpable

De hecho el padre Wagnest fue dejado en libertad ya que lo vemos administrando los sacramentos, el 12 de junio viaja a Paraná para entrevistarse con Jacinto Viñas –Secretario del Obispo- ocasión en que habría recibido algunas advertencias y el 11 de octubre participa de un acto que se lleva a cabo en el cementerio de Helvecia para honrar a Antonio Von Wil y a Luis Garrote –los degollados a quienes hicimos referencia- a pesar de que regía el estado de sitio y estaban prohibidas reuniones y discursos.

En la oportunidad se erigió una columna trunca para recordarles y en la misma, junto a sus nombres y la circunstancias del asesinato se lee: ‘¡Cúmplase la justicia divina ya que la humana fue burlada!’, frase que se atribuye a Wagnest quién además bendijo el monumento .

Un mes después desde la Curia de Paraná se envía un sacerdote para que se haga cargo de la Capellanía, quién acompañado de las autoridades de la Jefatura Política, le requiere la entrega de la misma lo cual es rechazado por Wagnest quién responde que apelará al Arzobispo de Buenos Aires para pedir un juicio canónico a Gelabert y Crespo .

Asimismo reclama una deuda de varios miles de pesos, señala que la ‘Asociación Amantes de Dios y protectora de los pobres’ solo cuenta con doscientos y tantos pesos, que si entregaba la capellanía, igualmente permanecería en el lugar y se alquilaría una casa y que esa misma noche escribiría al Obispo de Paraná .

En sendas notas a sus superiores le manifiesta su disconformidad con la medida y alega desconocer las razones canónicas en que se fundan la misma, aunque al parecer estaba dispuesto a hacer entrega de la iglesia a su cargo .

Paralelamente la ‘Asociación’ de mujeres que él había fundado se dirigen al Vicario General manifestando su disgusto por la remoción del Capellán, resaltando sus virtudes apostólicas y recordándole que con anterioridad habían recabado mas de novecientas firmas con las que acompañaron un petitorio elevado a la Curia a favor de éste .

También se comprometían a seguir abonando una subvención mensual al sacerdote, para que aún siendo destituido de su cargo, continuase viviendo en la colonia para que ‘... ni la Iglesia ni los menesterosos se vean privados de los grandes beneficios morales y materiales que reparte a manos llenas entre sus feligreses’ .

Sin embargo todavía el 26 de noviembre se mantenía la disposición de destitución para el Capellán por parte de la Curia y la decisión de éste de permanecer en la localidad hasta arreglar sus intereses patrimoniales .

De hecho, el día anterior el padre Regis Chomienne había comenzado su labor pastoral administrando el bautismo y permanecería como Capellán de Helvecia y Cayastá hasta mediados de marzo de 1895 en que se retira .

En el ínterin, Mons. Scalabrini había decidido el envío de otro sacerdote para la atención de Helvecia, el cual finalmente recala en Brasil.

Lo que sorprende es que ausentado el padre Chomienne nadie lo reemplaza y con fecha 16 de marzo el padre Wagnest toma a su cargo los libros de registros sacramentales y abre otros nuevos - aunque no haya ningún tipo de nombramiento- firmando a partir de ahora solamente ‘prebítero’ sin atribuirse cargo alguno

Asumida la conducción pastoral del Obispado de Santa Fe por parte de Mons. Juan Agustín Boneo, procede con fecha 3 de diciembre de 1898 a la erección de varias decenas de Parroquias que reemplazarían a las Capellanías y entre las cuales se encontraba Helvecia, colonia en la que el 19 de ese mismo mes es designado como Párroco el franciscano Remigio Fiussi .

De esta manera se solucionaba en el caso de Helvecia una situación no del todo clara ya que como hemos señalado Wagnest no tenía ningún nombramiento y se le achaca activismo político lo que desencadenará el último y definitivo conflicto entre el sacerdote y la autoridad eclesiástica -sumido en una honda crisis vocacional- y que va a concluir en la suspensión ‘ad divinis’.

En este contexto el Obispo de Santa Fe recibe una carta del Padre Giusseppe Molinari donde le manifiesta su preocupación por la situación del sacerdote quién ha cortado toda comunicación desde la mitad del año, ya que no escribe ni tampoco responde las cartas que le envían desde la Congregación .

La curia santafesina decide volver a revisar la documentación del sacerdote y hacer averiguaciones sobre la conducta observada , en tanto Wagnest permanece en Helvecia donde es auxiliado por amigos de esa localidad y en prepara unos opúsculos para llevar a la imprenta y con lo que gane de su venta, pagar las deudas y volver a Italia .

Por esta época escribía al Pbro. Krüger:

‘viviré con el honrado sudor de mi frente ya que se me ha quitado mucho de lo que tenía y lo poco que tengo se me quitará en un momento cualesquiera’

El 27 de julio, desde el Obispado se le ofrecía traslado a la capellanía de San Genaro lo cual no aceptó .

Mientras tanto, el nuevo Cura Párroco –Pbro. Cayetano Montemurri- con fecha 3 de julio eleva un informe lapidario sobre la conducta de Wagnest y el estado de la Parroquia , por lo cual la curia decide contestar a Mons. Scalabrini ‘que no quiere obedecer – que lleva una vida indigna de un sacerdote católico, pues trata de formar (y ha empezado ya) una familia sacrílega’ .

A esta comunicación, Mons. Scalabrini responderá con fecha 25 de setiembre de 1899 señalando que ‘il Vagnest era un ottimo prete e non avrei indi pensati che doverre cadere tanto in lasso’ .

El 27 de diciembre y tras varios encontronazos epistolares con el Pbro. Montemurri , Mons. Boneo apelando al ‘Charitas Christi urget nos!’ lo cita para buscar la manera de regularizar su situación pero Wagnest responde con un extenso alegato donde trata de demostrar lo que el considera injusticias para su persona .

La situación de tensión sigue a lo largo de ese año en el cual Wagnest se dedica a la tarea educativa en un colegio nominado ‘Cristobal Colón’ , concluyendo todo el 17 de diciembre de 1900 en que Mons. Juan Agustín Boneo dispone o que salga de la Diócesis o que deponga el hábito eclesiástico .
.

Para Eugenia Scarzanella, el misionero scalabriniano parece ser victima de una decisión arbitraria ya que señala que fue alejado de Helvecia por el Obispo y luego obligado a retornar a Italia .

La decisión de la Curia santafesina puede parecer arbitraria, sin embargo la situación era mucho mas profunda ya que el padre Wagnest se mantuvo incomunicado con sus propios superiores los cuales llegaron a temer por su vida, lo que manifiesta la profunda crisis vocacional sufrida que va más allá de lo disciplinar y que afectó profundamente a la comunidad que regenteaba al punto que en 1936 todavía perduraba el recuerdo .


EL PADRE SANTIAGO ANNOVAZZI

A diferencia del padre Wagnest, este sacerdote que ingresa a Santa Fe hacia 1897 viene precedido de cierta experiencia pastoral ya que estuvo destinado en Estados Unidos y en Venezuela .
Considerado de mediano ingenio aunque de eximia piedad, este sacerdote nacido en Tortona en 1861 y ordenado para el servicio de su Diócesis , abandonó a su familia que ostentaba una buena posición económica para ingresar a la Congregación donde emitió sus votos en 1889, llegó al país del Norte en ese mismo año junto con el padre Alussi, desarrollando su actividad pastoral entre los inmigrantes de Nueva York y Búfalo. En Venezuela se abocará alternativamente a la atención de inmigrantes e indígenas entre 1894 y 1896 .

Llegado a Argentina, como tantos otros sacerdotes de origen italiano se dirige a Santa Fe, ya que dada la profusión de colonias fundadas por inmigrantes de ese origen y dada la escasez de clero era relativamente facil conseguir un destino pastoral.

Así entre 1897 y 1898 aparece desarrollando actividades pastorales en Villa Gobernador Galvez –vecindad de Rosario- aunque no como Capellán ya que ese cargo lo detentaba en Pbro. Pascual Netri . Un informe de ese año lo describe como ‘Misionero Apostólico’ y con ‘buenas referencias y documentos’ .

En el mes de setiembre se lo designa Capellán de Máximo Paz con la ob ligación de atender también Carmen del Sauce y poco después, con fecha 19 de diciembre se lo nombra Cura Párroco de la flamante Parroquia de Alcorta erigida por el decreto del 3 de diciembre, donde a esta colonia se la separaba del antigujo Curato de Villa Constitución y se le daba como límite al N: el Departamento Caseros; al S: el ángulo de Departamento Gral. López con la provincia de Buenos Aires; al E: el Ferrocarril Central Argentino por Pergamino y al O: el departamento Gral. Lopez.

Dentro de esta amplia jurisdicción se incluían las colonias de Máximo Paz –que como ya vimos era Capellanía-, Adañón, Baranana, Bagual, Carpincho, Ferrarosa, Francisco Guena, Las Adelas, La Barilla, La Carambola, la Sepultura, la Speranza, Mingalea, Hortensia, Perseverancia, San Benito, Santa Catalina, San Pedro y Suarez .

La permanencia del padre Annovazzi, a juzgar por los libros parroquiales fue corta ya que dos meses después pide el traslado a Máximo Paz porque le resultaba imposible la subsistencia debido a que los colonos no hacían los aportes necesarios que ordenaba el Obispado , lo que por lo demás era bastante común en la zona de colonias .

Sin dejar la titularidad de la Parroquia de Alcorta pasa a residir en la cercana colonia, de la cual pronto se ausenta con permiso del Obispo para viajar a Italia con motivo del fallecimiento de un familiar , siendo reemplazado en la ocasión por el Pbro Sixto Grimaldi en el Curato y Domingo Roselló en la Capellanía .

De regreso de Italia en marzo de 1900 con una carta de recomendación de Mons. Scalabrini para ser entregada a Mons. Boneo en la cual el santo Obispo vuelve a lamentarse del problema suscitado por el padre Wagnest , Annovazzi renuncia a la titularidad de Alcorta y solicita su definitivo nombramiento como Capellán de Máximo Paz donde permanecerá hasta comienzos del mes de diciembre.

Hay que consignar que desde su retorno de Italia mantuvo entrevistas con Mons. Gregorio Romero –gobernador eclesiástico de Buenos Aires por fallecimiento de Mons. Castellano, con el Internuncio Sabatucci y con Mons. Espinosa a poco de su elevación como Arzobispo de Buenos Aires para interesarlos en el proyecto de Mons. Scalabrini
pero no obtuvo ninguna respuesta favorable .

El 13 de diciembre de ese año Mons. Boneo lo designa Cura Párroco de Arroyo Seco -localidad cercana a Rosario- donde lleva a delante algunas obras de refacción del templo que le generan deudas con la consiguiente llamada de atención por parte de la curia .

Esta Parroquia había sido erigida en la misma fecha que la de Alcorta, tenía como límites al N: la línea recta que iba de este a oeste desde Nueva Ester hasta el Departamento San Lorenzo en Juana S. de Casas; al S: el Departamento Constitución; al E: el río Paraná y al O: el Departamento San Lorenzo y pertenecían a la misma las colonias Carmen del Sauce (que contaba con Capellán), Monte Flores, Nueva Ester y Alvarez y su estación ferroviaria .

En febrero de 1902 es reemplazado por el Pbro. José Spinelli y trasladado a la Parroquia de Sunchales , destino pastoral bastante superior a los anteriores ya que se encontraba situada en el Departamento Castellanos –el mas gringo de la Pampa Gringa- uno de los mas beneficiados por el boom cerealero y asentada la población urbana sobre el ferrocarril que unía Buenos Aires y Tucumán.

En esta colonia llevará adelante una proficua labor pastoral prodigándose a favor de la feligresía, mayoritariamente de origen piemontés a la que ilustraba con sus homilías, constituirá la Comisión de Iglesia de acuerdo a las disposiciones episcopales, realiza algunos trabajos de refacción en la iglesia, fomenta las santas misiones predicadas por los padres redentoristas y adquiere en Milán un estandarte con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús de un lado y de la Virgen del Perpetuo Socorro y San Carlos Borromeo, del otro .

De esta etapa, recuerda Mario Donato:

‘Sus sermones en el idioma del Dante en la Misa Mayor solía tener al final unos consejos higiénicos. Los primeros colonos, hombres fuertes y un poco rudos, endurecidos por el arado a mancera, bajo los soles, tierra y sudor, solían chicar durante la misa. El padre Annovazzi domingo tras domingo, les reconvenía esta mala costumbre antihigiénica e irrespetuosa para la majestad del templo y porque sus escupitajos a derecha e izquierda ponían a la miseria el limpio piso de mosaicos con grave riesgo de la pulcritud del traje dominguero de los feligreses. Exigía la puntualidad a la hora de la misa y que al penetrar al templo fuera del horario no hicieran tanto ruido con ‘i socs’ (botines con suela de madera). Contra todo lo que fueran malas costumbres y vicios se empeñaba el Rdo. Annovazzi en subsanar; contra la blasfemia que afeaba el lenguaje y el poco afecto que los colonos tenían al baño y al peine’

En 1903 recibe la visita del padre Pedro Maldotti quién al parecer deseaba entrevistarse con Mons. Boneo y en 1904 al enterarse que Mons. Scalabrini visitaría nuestro país, planea un encuentro con éste que nunca se concreta .

Al parecer no faltaban dificultades al misionero apostólico no solo en lo tocante a llevar adelante la obra de la Congregación sino también en la administración de la Parroquia que se le ha confiado por lo cual recibe varias observaciones del Visitador de Parroquias .

En 1906 solicita permiso para ausentarse a Italia en donde lo requieren con urgencia los familiares, lo cual se le concede a condición de que presente su renuncia al Curato lo cual concreta el 19 de marzo y el 6 de junio se le entregan testimoniales positivas .

Ya en Italia el Superior General de la Congregación le manifiesta –por razones que ignoramos- que su pertenencia jurídica a la misma había cesado en 1894 lo cual es incomprensible ya que como hemos visto en 1900 Mons. Scalabrini lo recomendaba al Obispo de Santa Fe y además había mantenido otros contactos epistolares, incardinándose entonces a su diócesis originaria .

Desvinculado de la Congregación regresa al Obispado de Santa Fe donde se le nombra el 4 de febrero de 1907 como Cura Vicario de Teodolina , una colonia del sur provincial que limitaba con Melincué, San Gregorio, Villa Cañás y la provincia de Buenos Aires , aunque permaneció poco tiempo en el lugar ya que el 4 de octubre era designado Cura Vicario de San Carlos Norte .

Esta Parroquia databa del año 1904 y tenía jurisdicción sobre dicha colonia, Campo Lubary y San Gerónimo del Sauce –una antigua reducción abipona- que contaba con capilla .

Durante su también corta permanencia se preocupó de adquirir algunos elementos destinados al culto .

De allí, con fecha 23 de mayo de 1908 es trasladado a Carlos Pellegrini –una colonia del centro oeste santafesino- que había sido erigida Parroquia en 1905 y comprendía también las colonias Piamonte y María Susana y una capilla en el campo ‘Los Laureles’ .

La estadía en el nuevo destino pastoral no fue nada fácil ya que se encontró con la renuncia de la Comisión de Iglesia y en serias dificultades para constituir una nueva en virtud de rivalidades que existían en la comunidad , a lo que se sumaba la falta de aportes por parte de los colonos para subvenir la mensualidad que para julio de 1909 llevaba un retraso de cinco meses .

A esto hay que sumarle la denuncia que se recibe en la Curia sobre excesos que se habrían cometido en las fiestas de San Roque celebradas en la capilla situada la zona rural de María Susana durante el año anterior a fín de evitar su repetición, motiva un pedido de explicación por parte de la autoridad eclesiástica .

Las argumentaciones del padre Annovazzi explicando las motivaciones de la celebración de la festividad en dicho lugar –aunque reconociendo que había sido advertido oportunamente por el cura de El Trebol- es contestada desde la Curia con una seca respuesta fechada el 3 de agosto en la que leemos:

‘Se le avisó que se dejaba a su prudencia la celebración de la misa solo el día 16, responsabilizando al Cura de los desordenes que hubiese en el lugar y alrededores de la capilla’

No hemos podido establecer si hay relación directa entre esos sucesos y su partida, pero lo cierto es que en setiembre y tras entrevistarse con el Obispo, solicita permiso para viajar a Italia donde debe resolver urgentes problemas de familia lo se le concede aunque con la salvedad de que avise antes de retornar y en su lugar se nombra otro sacerdote .

A partir de ese momento se pierde todo rastro del padre Annovazzi en Argentina .


CONCLUSIONES

La misión de los padres ‘scalabrinianos’ en Argentina y específicamente en Santa Fe donde actuaron la mayor parte del tiempo, no dio los frutos esperados por el fundador en esta etapa, por diversas razones.

Algunos autores consideran que el fracaso se debe a la poca acogida que la Misión tuvo en la Jerarquía de la Iglesia de Argentina, que al parecer no veía con muy buenos ojos el ‘patriotismo’ de corte italiano que animaba su pastoral.

En el caso de Santa Fe, donde residieron y fueron acogidos, creemos que las razones no se compadecen con tal afirmación y señalamos las siguientes:
- imposibilidad de estructurar una comunidad estable y consistente
- el escaso número de misioneros afectados a la tarea pastoral

En la Diócesis del Litoral fueron recibidos de buen grado y creada la nueva de Santa Fe, uno de ellos fue siempre nombrado Cura Párroco de poblaciones que revestían cierta importancia en una época en que no pocas colonias eran simples capellanías. En el caso del primero si bien su activismo político lo malquistó con la Jerarquía y esto implicó la suspensión en el ejercicio del ministerio que luego retoma, la crisis que experimenta reconoce raíces más hondas y pueden tener que ver con la soledad que experimenta en el ejercicio de su apostolado.

Para finalizar debo señalar que hace ya más de una década me he asomado a este tema y cuando se me propuso exponer sobre la actuación de los primeros scalabrinianos me plantee de que manera debían ser planteados los fracasos y yerros cometidos por los hijos de la Iglesia vino a mi memoria una apreciación del padre Cayetano Bruno, quién decía:

‘Los errores y las lacras morales de las personas no atentan al cometido de la historia si, estando bien probados, se exponen con dignidad y nobleza’.


Y esto es, lo que humildemente hemos intentado hacer.

1 comentario:

paul lerer dijo...

gracias querido luis wagnest, tus valores y tu osadía hacen que hoy yo esté vivo. Pablo Andrés Wagnest