viernes, 24 de agosto de 2007

EL CULTO A SAN CAYETANO EN SANTA FE

‘En calle Padre Genesio 1650 está el templo parroquial
SAN CAYETANO en Santa Fe.
¿Estará naciendo un nuevo Santuario...?’
Padre Edgardo Trucco, 1988

La devoción a San Cayetano no es algo nuevo en Santa Fe, ya que desde hace décadas los santafesinos han honrado al Patrono del Pan y del Trabajo en la Capilla del Colegio “San Cayetano” en el extremo sur de la ciudad o frente a alguna de las imágenes que existen en los templos de la ciudad e incluso, en 1939 con motivo de la creación de la Parroquia de Nuestra Señora de Lasalette se pensó en nominarlo como Vice-Patrono de la misma.

Desde los años ´80 de manera lenta pero sin intermitencias, comienza a crecer como centro de devoción a San Cayetano, el templo de la Parroquia del mismo nombre, sito en calle Padre Genesio 1664.

Los orígenes

Se ha dicho que los santuarios o los lugares populares de culto no pueden inventarse y que el pueblo creyente los va generando en la medida que en dichos lugares descubre un lugar propicio para el encuentro con Dios.

Esta afirmación, se comprueba entre nosotros, ya que en los orígenes de la comunidad parroquial donde se lo venera, nunca se tuvo en cuenta este aspecto y podría decirse que creció al margen de la misma.

La celebración del Patrono no trascendía fuera del barrio, y se lo vivía como algo íntimo: la Santa Misa, la procesión y luego un encuentro comunitario con almuerzo y juego para los niños y adultos.

El padre Elvio Alberga recuerda de aquellos años que ‘... no había crecido aún el conocimiento y el afecto popular por este patrono del pan y del trabajo, pero la intuición inicial de Monseñor Nicolás Fasolino y el apoyo que luego prestó monseñor Vicente F. Zazpe comenzó a surtir efecto’

Por lo general se celebraba la fiesta el domingo más cercano al día 7 y la imagen del Santo para la procesión se pedía prestada.

Y así aconteció por lo menos hasta el año 1981, en que las celebraciones tienen una impronta intra-parroquial, ya que la devoción popular a San Cayetano sigue transcurriendo ante la imagen del Santo que se encuentra en la capilla del Colegio de los padres concepcionistas, sito en Urquiza y J. J. Paso donde ya se lo veneraba desde los años 40-50.

Un nuevo centro cultual

A comienzos de los años ´80 comenzaban a notarse los efectos de la política económica del gobierno militar que repercutían no solo sobre los salarios de los trabajadores, sino sobre el trabajo mismo ya que no pocas fábricas cerraban o reducían su planta de personal.

Paralelamente, el movimiento obrero que comenzaba a reorganizarse y a plantear públicamente las reivindicaciones de los trabajadores en su conjunto, para lo cual se sentía animado por la reciente aparición de LABOREM EXERCENS de Juan Pablo II y la experiencia de SOLIDARCNOS polaco, redescubrirán el sentido de San Cayetano como intercesor del Pan y del Trabajo.
Por su parte, los Medios de Comunicación empiezan a mirar con mayor interés el hecho que se producía en Liniers en torno al Santuario de San Cayetano, pero sin lograr comprender la fe popular.

En éste contexto, se produciría un cambio fundamental para la comunidad parroquial sita en Guadalupe Oeste, ya que el año 1982 será el punto de inflexión para encarar de una manera nueva la celebración de San Cayetano.

Para ese año, la fiesta patronal se había pensado con el tradicional sentido intra-parroquial, aunque a través de algunos Medios de Comunicación se había abierto al resto de la sociedad.

La afluencia de devotos de San Cayetano, superó todas las expectativas que entonces se tenían y puso de manifiesto que era necesario solemnizar más el día 7 de agosto, al cual concurrió la gente a pesar de que la procesión estaba organizada para el día siguiente.

Una semana después, en una jornada de evaluación, el ya citado padre Alberga afirma la necesidad de “... contemplar los aspectos positivos como así también los negativos a fin de que nos sirvan de experiencia para nuestra acción en el futuro, pues tenemos la obligación de canalizar el torrente de fe que se exterioriza en ésta fecha de manera que sea auténtica y fecunda”.

A nuestro juicio, éste es e momento en que se sientan las bases para que la Parroquia de San Cayetano, aún desconocida para muchos santafesinos, comience a convertirse lentamente en un lugar de culto popular y su comunidad tome conciencia de que su fiesta deberá ser compartida con hermanos que provienen de diversas partes de la ciudad.

La organización de los festejos del año 1983 tienen en cuenta la experiencia del año anterior y se busca equilibrar lo propiamente parroquial con su sentido de apertura, especialmente el día del Santo Patrono, ocasión en que el templo estuvo abierto desde la mañana temprano con gran concurrencia de fieles.

Durante la jornada se celebraron tres misas (toda una novedad), una de las cuales fue presidida por Mons. Vicente Zazpe, al finalizar la procesión que recorrió varias cuadras del barrio con una imagen que facilitaba la familia Senn.

Con la presencia del nuevo Párroco, el Pbro. Gustavo Vietti, la pastoral en torno a la devoción a San Cayetano recibe un fuerte impulso y a mediados de mayo de 1984 se comenzaban a organizar los festejos del Santo, proponiéndose en la primera reunión la bendición de los instrumentos de trabajo en la Misa central y la invitación a la CGT santafesina para que adhiera a los actos.

Sin embargo aún se sigue privilegiando el domingo más cercano al día 7 para los festejos centrales, pero los devotos del Santo van a concurrir mayoritariamente el día del patrono del Pan y del Trabajo.

En 1984 se agregó una innovación, que a partir de ese momento se convertiría en uno de los símbolos: los pancitos.

El impacto de lo acontecido ese año, hace que a partir de 1985 se comience a privilegiar el día 7 para los actos centrales, aunque corresponda a día laborable, llevándose a cabo la procesión y misa en el marco de un día gris y frío la cual es presidida por primera vez por Mons. Storni.

Una historia abierta ...

A partir de 1986, la devoción a San Cayetano se ligará a la Pastoral del Mundo del Trabajo que intenta llevar adelante nuestra Arquidiócesis y a la par crece la afluencia de devotos no sólo el 7 de Agosto sino los días 7 de cada mes, por lo cual comienza a celebrarse una Misa especial cada 7 de mes, tomándose para cada ocasión un tema de reflexión y bendiciéndose al final de al misa el pan de San Cayetano.

La concurrencia de devotos ha ido creciendo año a año, y no solo por las políticas económicas o la falta de trabajo, ya que en los concurrentes se manifiestas rasgos profundamente religiosos y eclesiales que se ponen de manifiesto en la participación en la Misa, Sacramento de la Reconciliación y Caridad para con los hermanos, lo cual ha obligado a multiplicar la celebración de misas año a año y mes a mes.

Así, de las tres misas que se celebraron el 7 de agosto de 1985, hoy se celebran once, ocupando las centrales la calle frente al templo; y de la que celebrábamos el 7 de noviembre de 1986, a las seis que se celebran en la actualidad.

Nuestro San Cayetano no es un Santuario, aunque desde hace algunos años se lo considera lugar concurrido de Culto, pero lo más importante es que los habitantes del gran Santa Fe perciben que en torno al Santo Patrono se genera un ámbito propicio para el encuentro con Dios en cuanto hombres y mujeres de trabajo, ocupados o no.

Para corroborar esto, en el año 1989 el entonces Arzobispo decidía que la festividad del 1º de Mayo, dedicada a San José Obrero y a los trabajadores se realizara a partir de ese momento”... en la Parroquia San Cayetano, Santo al cual tan ligados están los trabajadores argentinos”.

También nuestro actual Arzobispo, Mons. José María Arancedo, desde su llegada a Santa Fe en el año 2003 ha querido compartir con los devotos de nuestro Patrono la Fiesta grande ‘... como un peregrino más...’ ya que como el mismo lo señala ‘San Cayetano está presente en el corazón, en la sensibilidad y en la fe de nuestro pueblo...’



Pbro. EDGAR GABRIEL STOFFEL
estoffel@ucsf.edu.ar

SACERDOTES QUE ACTUARON EN FIRMAT

(Según la información obrante en el Archivo del Arzobispado de Santa Fe de la Vera Cruz))

1) Pbro CARLOS HERNÁNDEZ ANIORTE.
No se poseen datos.

2) Pbro JUAN RAMON Y TUR.
Originario de Mallorca . Incardinado en 1901.
En 1905 solicita permiso para pasar a Santa Fe.
1904. Tte Cura de la Catedral de Santa Fe.
29-04-05 Capellán de Firmat.
29-05-07 se le entregan Letras positivas
29-03-10 Capellán del Hospital Italiano y del Cementerio Municipal de Santa Fe.
18-08-10 Confesor de las Hnas del Calvario en Santa Fe.
18-05-12 Fiscal Eclesiástico.
No se han encontrado otros datos.

3) Pbro MIGUEL MURCHIO VERGARA
Estudió en el Seminario de Santa Fe. Ordenado el 19-12-08.
19-01-09 se le dan Licencias generales por un año.
22-09-09 Vice-Párroco de Firmat.
24-03-11 Cura Párroco de San Juan Bautista en Santa Fe.
04-02-15 Visitador e Inspector de Parroquias.
18-08-17 Párroco Consultor y Miembro Comisión Seminario.
----06-19 Cura Encargado de Nelson
----05-20 Vicario Ecónomo de Humberto I
08-01-28 Cura Vicario de Carlos Pellegrini
31-08-35 Cura Rector Catedral Santa Fe
24-03-50 Confesor Hnas Carmelitas Santa Fe

4) Pbro BENITO RODRIGUEZ FERNÁNDEZ
Originario del Obispado de León. Ingresó al Seminario de Santa Fe con II año de Teología.
10-02-00 s e le dan Licencia generales. Capellán de Irigoyen.
18-08-00 Cura Vicario de Llambi Campbell.
03-07-01 Cura Vicario Coronda
20-07-04 Permiso para residir fuera de la Diócesis por tres meses
12-11-04 Notario Eclesiástico de la Vicaría Foránea de Rosario y Capellán Hospicio Huérfanos.
08-02-07 Cura Vicario de San Cristóbal
18-02-08 Cura Vicario de San Urbano
24-09-13 Vice Párroco de Firmat.
12-06-17 Capellán Hospital Caridad de Santa Fe
18-10-21 Vicario Ecónomo de Santa Clara de Saguier
05-03-25 Aceptación renuncia al curato y Letras positivas para ausentarse `por seis meses.
O1-08-25 Permiso para permanecer un año en León.
19-04-27 Letras para que pueda permanecer en Santiago de Compostela hasta que obtenga incardinación.
Muere en Barcelona en el año 1928.

5) Pbro GUMERSINDO ARIAS
Originario de Oviedo. Antes de ingresar a Santa Fe permaneció tres meses en Buenos Aires.
08-03-00 Se le entregan Licencias generales. Capellán Pte Roca
11-05-0 Capellán Clucellas
29-12-00 Se le entregan testimoniales para ausentarse
30.-10-01 Vice-Párroco de Rincón
13-12-01 Cura Vicario de San Antonio de Obligado
01-07-03 Encargado Parroquia Reconquista
30-12-03 Capellán de San Vicente
20-12-04 Cura Párroco de San Vicente
02-05-06 Cura Vicario de Las Rosas
23-03-11 Letras positivas para ausentarse
01-08-12 Cura Vicario de San Carlos Centro
14-05-13 Letras positivas para ausentarse
01-06-15 Vice-Párroco de Matilde
26-07-15 Capellán del Hospital de Caridad de Santa Fe
12-06-17 Vice-Párroco de Firmat
14-05-33 Renuncia por vejez y se retira.

6) Pbro CANDIDO DIAZ
Estudió en el Seminario de Santa Fe. Ordenado sacerdote el 09-10-21.
19-10-21 Vicario Cooperador Parroquia Nrtra Sra del Carmen de Santa Fe
31-01-23 Vicario Cooperador Vera
27-11-23 Vicario Ecónomo de Santa Teresa
31-03-33 Cura Vicario de Firmat y Vicario Foráneo sección 17

Pbro Edgar Gabriel Stoffel
estoffel@ucsf.edu.ar


NOTA BENE:
Se ruega citar Pbro Edgar Gabriel Stoffel, ELENCO DEL CLERO DIOCESANO SANTAFESINO. 1897-1997, INÉDITO.

LAS TIERRAS DEL SANTUARIO DE GUADALUPE

Pbro. Edgar Gabriel Stoffel

La tradición mas antigua (Lassaga) señala que al promediar el siglo XVII erigió Dn Juan González de Setúbal en un campo de su propiedad a una legua al Norte de Santa Fe, un oratorio dedicado a la Virgen de las Mercedes, retirándose a vivir allí con su familia y que a su muerte, su viuda le encomendó al ermitaño Javier de la Rosa su cuidado, pero éste al ver el estado de deterioro ‘... pidió a su tía una fracción de terreno cercano...’ para erigir un nuevo oratorio bajo la advocación de Guadalupe, a lo cual accedió la señora de Setúbal.

Una nota publicada en el Boletín Eclesiástico del 16 de octubre de 1900 señala, sin citar fuentes que el ermitaño ‘... pensó en derribarlo por completo (al oratorio de las Mercedes) y alzar cincuenta varas mas al Sud, en un pedazo de terreno cedido por su tía Da. Rosa Reyes, una capilla, que si bien modesta, fuera siempre mas capaz y reuniera al propio tiempo mas ventajosas condiciones que el anterior’ .

En líneas generales coinciden con lo anterior los historiadores del culto guadalupano, Ángel Martegani y Alfonso Durán .

Por su parte, en una carta escrita a su nombre (porque era analfabeta) y dirigida al Nuncio Antonio Sabatucci, el 5 de febrero de 1901, María Antonia Godoy y del Barco afirma:

‘La capilla de Guadalupe en donde se veneraba dicha imagen fue construida en terreno de mis antepasados, en el siglo diez y ocho y desde esa fecha, siempre ha estado al cuidado de ellos, es decir, primeramente de mis abuelo, después de mis padres y últimamente la que suscribe hasta el 15 de marzo del año próximo pasado, en que la Curia eclesiástica tomó posesión de ella, en virtud de la donación, que solamente del terreno le hizo a dicha Curia mi Señora Madre Buenaventura Barco de Godoy por testamento que otorgó el 15 de julio de 1893, quedando por lo tanto la que suscribe en condominio con la Curia sobre las demás del terreno, pues, este se componía de cien varas por costado y la mitad pertenecía mi Señora Madre y la otra mitad era de mi propiedad


Las tierras de los Setúbal y su primitiva capilla

Las primeras referencias a posesiones de Juan González de Setúbal (que suponemos es el nacido hacia 1690 y fallecido el 12 de noviembre de 1764) en la actual Guadalupe, aparecen en el testamento del 10 de octubre de 1742 donde se lee:

‘declaro por mis bienes cuatro cuadras de tierra que tengo en la costa de la laguna que la heredé de mis padres difuntos como consta de la escritura que pasa en mi poder’

En consecuencias, la zona ya habría estado ocupada desde varias décadas antes ya que Juan González de Setúbal (padre del anterior) se había casado con Juana de Aguilera, hija del portugués Francisco Rodríguez y la santafesina Antonia Rosada, la que a su vez era hija del también portugués Domingo Hernández y Juana de Aguilera (.

Desconocemos de que manera llegó a poder de los González Setúbal dicha lonja de tierra, que algunos identifican con la Nro 20 que en el plano de 1653 aparece asignada al Lic. Ramírez, pero que también podría estar relacionada con la cuerda de ´pan llevar´ a una legua de la ciudad que Antonia Rosada aporta como dote en 1650 al casarse con Francisco Rodríguez .

Una segunda referencia la constituye el testamento de 1755 donde el testador aclara que es hijo del Capitán Juan González de Setúbal y Juana Rodríguez, y entre otros bienes (tierras en ambas bandas del Paraná, ganados, intereses en San Juan de la Frontera, casa en la ciudad con huerta, etc), precisa:

‘Una chacra que dista a la parte del Norte sobre la laguna grande como una legua de esta dicha ciudad en la cual tengo una capilla y su sacristía cubierta de teja y en ella toda disposición y ornamento de celebrar el Santo Sacrificio de la Misa, con más otra casa de paja y ranchos de peones los que asimismo declaro por mis bienes’

Aquí no solo se habla del sitio sino qué además se hace referencia a la existencia de una capilla, aunque no se menciona advocación alguna.

En 1759 nos encontramos con nuevas referencias a esta capilla en la nota que el Pbro Miguel de Leiva (Cura Rector de la Matriz) envía al Deán y Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires informando de la oferta realizada por Juan de Setúbal de ceder un oratorio a dos leguas cortas de la ciudad para que sirva de ayuda de Parroquia debido al incremento de la población, lo cual finalmente no prospera .

Esta capilla, según la tradición publicada por Lassaga estaba dedicada a la Virgen de la Merced, pero la documentación transcripta no dice nada al respecto .

Sin embargo, a favor de esta denominación puede arguirse que en el testamento de 1742 se registra entre las imágenes religiosas un bulto grande de Nuestra Señora de las Mercedes y que el testador se encomienda a dicha advocación , en el de 1755 hay referencias a dos imágenes, una bastante grande y otra mediana con sus respectivos nichos y en el de 1764, que desea ser amortajado con el habito mercedario .

La parte en la cual estaba construida dicha capilla habría sido heredada por Juan González de Setúbal -viudo de Petrona Albarengo y casado en segundas nupcias con María Rosa Reyes- tal como se desprende de la venta que de una fracción de terreno realiza Rosa González de Setúbal en 1774 a Pedro Hilario de Vera.

En la respectiva Escritura que según Durán se hallaba extraviada , y que hemos encontrado en el Museo Etnografico leemos los siguiente:

‘... tres cuerdas de tierras de chacras que están distantes como una legua a la parte del norte de esta ciudad y lindan por el leste, que es su frente con la laguna grande llamada de los Saladillos, por el norte con tierras de Dn Juan González de Setúbal mi hermano, por el Sud con tierras que Doña Felipa y Doña María Hernández han vendido al Escribano del Cabildo y por el poniente que es su fondo hasta el camino que de esta ciudad va a la capilla de mi dicho hermano, que vendrá a ser como la mitad poco mas o menos del que corresponde hasta el camino llamado de Ascochingas...’

En el año 1800 se anota al margen, que los fondos estan errados ya que corren hasta el camino de Ascochingas y no el que va a la Capilla de Guadalupe, denominación que no se utiliza en 1774.

El propietario de las tierras donde se alza la antigua capilla fallece en el año 1777 en un marco de pobreza y aunque se le hace entierro cantado por ser persona decente, se le sepulta de limosna , por lo cual cabe preguntarse si su viuda –tal como lo relata la tradición- estaba en condiciones de reedificar un oratorio, mas si se tiene en cuenta que en 1796 se dice que su hija Rosa Ramona se encuentra destituida de todo bien temporal y que no tiene heredad ni estancia .


La heredad de los Rosa-González Setúbal

La capilla que Francisco Javier de la Rosa comienza a edificar en 1779 se asentará no en las tierras de la viuda de Juan González de Setúbal sino en las que había heredado María Rosa González de Setúbal, por entonces viuda de Carlos Rosa y que fallece en 1807.

De este matrimonio habían nacido varios hijos: María Magdalena, Pedro, Ana Ignacia, José Ignacio, Francisco Javier y María Rosa, quien se desposaría en 1761 con el sanjuanino Martín Godoy y Urquijo, cuyos descendientes serían a la postre quienes reivindicarían la propiedad de este solar.

Del matrimonio Godoy-Rosa, quienes serían los ‘primos’ a quien Javier de la Rosa encomendó el cuidado de la capilla, nacieron al menos tres hijos: José Manuel, Pedro José y José Atanasio siendo este último el abuelo al que hace referencia María Antonia Godoy en su carta al Nuncio Sabatucci.

José Atanasio casa en 1796 con su parienta Rosa Ramona González Setúbal (dispensa de segundo grado de consaguinidad en línea transversal), llamado la atención que al igual que su novia (como ya lo señalamos mas arriba), carece de bienes, heredad, estancia un otra posesión, son pobres y dependientes del trabajo de sus manos para el diario sustento .

Esta situación de precariedad no era privativa de este matrimonio, ya que algunos años antes la que aparece como cabeza de la familia - María Rosa González Setubal-
se había visto envuelta en una demanda por deudas de Pedro de la Rosa (quien tenía negocios en San Juan) alegando no poder pagar por no tener bienes de dicho hijo y que los otros bienes del otro hijo no eran por herencia sino en pago de otra deuda .

También sus progenitores habían pasado por dificultades ya que en 1777 se les había rematado una casa, parte de la cual había sido adquirido con bienes que María Rosa de la Rosa había heredado de su padre y en 1806 ésta aparece como deudora – junto a su marido ya fallecido- de las Temporalidades por 2000 y mas pesos, teniendo como garantía la casa en la que mora que va en decadencia y no alcanza para cubrir dicha deuda .

En 1811 hay un conflicto entre José Atanasio Godoy y su tía Ana Ignacia de la Rosa, quien le reclama un cuarto de la casa que posee la cual le ha sido vendida por el Padre Comendador del Convento de Mercedarios .

Mucho mas llamativo aún, ya que desde el año 1772 franciscanos y mercedarios mantenían un pleito sobre los bienes que habían quedado a la muerte de Carlos Rosa y que zanjado en 1785 disponía el derecho a la finca hipotecada por una deuda de 700 pesos y que debía prorratearse proporcionalmente al momento de la venta , por lo cual no deja de ser sorprendente que la familia haya continuado con la posesión de estas tierras siendo que eran muchos herederos, la situación económica crítica, la herencia licuada y las deudas muchas.





Los Godoy y la reivindicación de la propiedad

Frutos del matrimonio de Atanasio Godoy y Rosa Ramona González Setúbal fueron José María, Mario Gregorio y Buenaventura o José Buenaventura, quien nacido en 1801 casaría en 1825 Buenaventura Barco y Maydana .

Tras varias décadas de silencio documental nos encontramos en 1858 con la venta de una fracción de tierras vecinas a la capilla que José María y Ventura (Buenaventura)
hacen a Tiburcio Aldáo, ocasión en que manifiestan que dicho terreno mas el solar de la Capilla lo recibieron en herencia de su padre ‘... como consta en el reparto y adjudicaciones de sus bienes que obran en poder de ellos como es público y notorio’ lo que no deja de abrir interrogantes si tenemos en cuenta la insolvencia de su madre.

En 1862 se delinea el cementerio de Guadalupe en tierras situadas al oeste de la capilla ocupando una superficie de 113,96 por 113,96 mts y siendo beneficiario de la venta José María Godoy .

A pesar de la mención de que las tierras las recibieron por herencia y las ventas realizadas, en l869 Buenaventura Godoy se ve en la necesidad de solicitar se le acredite la propiedad de estas tierras que poseían desde tiempo inmemorial sus ascendientes, en las que estaba asentada la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe y con una superficie de ocho cuerdas de frente a la laguna por media legua de fondo alegando que la documentación que los acreditaba como poseedores se había perdido a causa de las convulsiones y trastornos políticos.

A favor suyo atestigua Urbano de Iriondo –un caracterizado vecino- quien declara que sabe por haberlo oído decir, públicamente que ese campo ha pertenecido a la antigua familia de Setúbal, de la que son descendientes los expresados Godoy, y que la capilla fue trabajada por un Señor Setubar conocido por el ermitaño y que siempre ha conocido a los Godoy por herederos de los Setubar y poseedores del mencionado campo.

Por su parte Feliciano Barco señala que:

‘sabe y consta que los actuales Godoy y sus padres han estado en pacífica posesión del campo referido, tenidos públicamente por dueños, aunque el declarante no pueda testificar sobre los títulos de propiedad que ellos tenían y que (....) no tiene conocimiento de que haya habido otros poseedores del campo, pues que los causantes de los actuales poseedores han sido los primeros que el declarante ha conocido en posesión’ .

Todavía en 1919, José Antonio Puig reafirmaba esta presencia de los Godoy en el lugar ya que con motivo de la venta de la manzana situada al E. del Santuario (la Nro 40 del plano de 1890) manifiesta que los conocía desde que tenía veinte años (aproximadamente año 1870) por ser sus vecinos, que los había visto siempre y frecuentado su casa y algo similar sucede con Juan Beckman por entonces de 60 años, por haberse criado de chico en la vecindad .

Consultado el Departamento Topográfico responderá de manera afirmativa ya que considera suficiente la información sumaria , a la par que menciona la existencia de un extracto del testamento realizado por Juan de Setúbal el 16 de julio de 1755, específicamente en la cláusula 15ª .

Carentes en consecuencia de toda documentación por pérdida o tal vez por no existir, el proceso de ocupación de las tierras a partir del año 1863 y la distribución de concesiones en la nueva colonia obligaron a los Godoy a legitimar los que hasta ahora había sido ‘pacifica posesión’ y así evitar que sus tierras pasaran a otras manos como sucedió en otras zonas de colonización donde los antiguos pobladores al no poder presentar la documentación correspondiente fueron expulsadas de las mismas .

También debemos señalar que, aunque no lo diga la resolución, las dos leguas y media de fondo que se reivindican no se hacen efectivas en la práctica ya que los sitios al oeste del camino antiguo a la capilla ya habían sido vendidos en 1774 y en esa época lo ocupaban Federico Bock, Juan Koch y José Koch , a la par que abre un nuevo interrogante del porqué de un reclamo a todas luces ilegitimo.

Acreditadas las tierras a favor de Buenaventura Godoy y sus hermanos, el Informe elevado en 1875 por Tomás Furno solo menciona a José María Godoy entre los vecinos asentados entre la laguna y el camino de Guadalupe, a quien flanquean Juan por el sur y Juan Koch por el norte .

Tras las muertes de José María Godoy en 1886 y de Buenaventura Godoy en 1887 , la viuda de éste último y algunos de sus hijos (Martiniano, Balsimeo y María Antonia) proceden en el año 1889 a vender las fracciones que le habían tocado en herencia a Justo del Barco, quien abona la suma de 75000 pesos.

El sitio vendido limitaba al E. con la laguna de Guadalupe, al N. con Justo del Barco y al S. con Crespo y Maciá y la superficie del mismo alcanzaba a los 319.502 mts2, distribuyéndose de sur a norte en el siguiente orden: María Antonia Godoy y del Barco, Ventura Barco vda de Godoy, Balsimeo y Martiniano Godoy.

De esta manera, las tierras de la heredad Setúbal o de la reivindicación Godoy pasaban a manos de Justo del Barco, no quedando claro la situación del sitio de la capilla ya que no hay ninguna mención a la misma en la Escritura .


La recompra del solar

Pocos días después que las tierras pasaran a propiedad de del Barco, nos encontramos que con fecha 23 de diciembre, la viuda de Godoy y su hija María Antonia adquieren por partes iguales la manzana que en el plano de 1890 figurará como Nro 39 (y que así ya aparecía en un plano particular), cuya superficie era de 86,600 m. Por cada lado y que limitaba al N. con Plaza pública, al S. con la manzana 49, al E. con la manzana 40 y al O. con la fracción G y el cementerio público.

En la Escritura se precisa que en dicha manzana ‘... se encuentra construida la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe’ y que el costo del terreno había sido de 10000 pesos moneda nacional.

En el año 1893, al momento de testar, Buenaventura Barco viuda de Godoy señala en la disposición 6ta:

‘Que la parte de terreno en que se encuentra construido el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe y que a ella corresponde la donación a la Curia Eclesiástica de esta Diócesis (entonces de Paraná), pero es su voluntad que después de sus días y los de su hija María Antonia, cuide de dicho templo el Pbro Severo Echagüe con anuencia de su Señoría el Sr. Obispo’

Fallecida en 1894 y algún tiempo después el Pbro Echagüe (7 de febrero de 1895) no hay ninguna constancia de que se haya hecho entrega al diocesano –por entonces bastante achacoso y prácticamente ajeno al gobierno de su jurisdicción y la única carta que conocemos de María Antonia Godoy a Mons. Gelabert y Crespo nada habla de la cláusula y sí que su padre le encomendó cuidar el Santuario .


La Curia Eclesiástica de Santa Fe accede a la propiedad del solar

Creado el Obispado de Santa Fe en 1897 y establecido su primer Obispo Mons. Juan Agustín Boneo, nos encontremos con tres actos que definen la política del diocesano respecto al Santuario:
1- sujeción a la jurisdicción episcopal en febrero de 1900
2- Circular del 15 de setiembre de 1900 por el cual se prohíbe la celebración de los ritos católicos en capillas y oratorios que no estuviesen escriturados a favor de la Curia
3- Aceptación , ¿previo reclamo? de la disposición testamentaria de 1893

Cabe aquí una digresión acerca del carácter de la capilla de Guadalupe, ya que si bien estaba construida en una propiedad privada y como tal lo recordará María Antonia Godoy al Nuncio Sabatucci el 5 de febrero de 1901 , gozaba de un status especial dado que en l871 durante su Visita Pastoral a Santa Fe, el Obispo Gelabert y Crespo la había colocado bajo la jurisdicción del Cura Párroco , situación que Mons. Boneo recordará en carta al Nuncio Apostólico el 25 de enero de 1901 y ante lo cual cederán los argumentos esgrimidos ante la autoridad eclesiástica por María Antonia Godoy.

No faltarán quienes vean en esto un abuso del poder eclesiástico ante una mujer mayor y además analfabeta pero la documentación recabada pone de manifiesto que la capilla erigida por el ermitaño –y esto sin mengua de su protagonismo- no fue una obra privada sino pública ya que varios meses antes de su inicio el Obispo Sebastián Malvar y Pinto ratifica la elección recaída en José Uriarte para desempeñarse como Mayordomo de Fabrica y pocos días después concede licencia a Juan Ventura Diaz para que recoja limosna en toda la jurisdicción de la Diócesis de Buenos Aires .

En el Año 1797 José Atanasio Godoy presenta documentación despachada por el Provisor y Vicario General del Obispado en la que figura como Mayordomo Sindico de la Capilla pública de Guadalupe, por lo que reclama las exenciones y privilegios que le corresponden y en 1803, Mons. Benito Lué y Riega en el ejercicio de la Santa Visita Pastoral precisa que el Mayordomo de cuenta anual al Cura y Vicario, que los Párrocos sean privilegiados a la hora de celebrar misa y que cuando las ofrendas sean en reses o efectos se paguen los gastos y que los recaudadores no entren a partir .

En cuanto a los aportes para la obra no parecen haber salido –al menos en su totalidad- del peculio de la heredad Setúbal ya que el 15 de octubre de 1779 José Uriarte testa a favor de la obra un mil pesos , el 18 de mayo de 1780 el notario eclesiástico Francisco Pardo certifica que Ventura Diaz ha entregado limosna que ha recolectado a favor de la construcción , en 1785, el Pbro Francisco Antonio Vera y Múxica da fé que el citado Diaz ha sido fiel y constante en su ministerio de colector conduciendo a Santa Fe el producto recogido en especies de yerba, leña y algodón bastante para poder continuar la capilla, parada en esos momentos por falta de fondos y en 1822 antes el descuido y abandono en que se encontraba la misma, el Cura y Vicario José de Amenabar organiza una colecta entre cuyos aportantes no aparecen los Godoy .


Tras esta consideración, debemos señalar que el 18 de setiembre de 1900 se efectiviza lo dispuesto por la testadora de donar su parte y a la par se hace cesar el condominio que existía sobre la propiedad de marras.

En consecuencia a la Curia le correspondió la mitad parte oeste de dicha manzana en la cual estaba construida la vieja capilla del ermitaño, siendo las medidas del sitio 43,300 de frente al S. por 86,600 de fondo, lindando al N. con terreno destinado a Plaza pública, por el S., manzana 49, por el E. con la mitad restante adjudicada a María Antonia Godoy y al O., la fracción G y el cementerio público.

A María Antonia Godoy se le asigna la otra media manzana, limitando su propiedad
Al O. con el Santuario, al N. con Plaza pública. Al S. con manzana 49 y al O. con manzana Nro 40 .

Tal disposición aceptada en principio por María Antonia Godoy será protestada luego ante el Nuncio Apostólico, sosteniendo en esa misiva de fecha 15 de febrero de 1901 que la donación de su madre a la Curia fue solo del terreno y que por lo tanto el condominio era sobre el resto de las cosas allí plantadas, incluida la capilla .

Sin embargo, poco mas de un mes antes de esta carta, el 8 de enero María Antonia Godoy procede a la venta de la mitad parte E. de la manzana Nro 39, siendo el comprador Mons. Juan Agustín Boneo quien lo hace a título personal y como Obispo de Santa Fe por la suma de cinco mil pesos moneda nacional .

En la Escritura se lee que lo hace en testimonio de su devoción y amor a la Santísima Virgen de Guadalupe (y que) dona a favor de la Diócesis de Santa Fe para el culto a la Santísima Virgen, con la carga de una misa mensual por él y sus familiares tras su muerte , con lo cual la Iglesia toma posesión definitiva del sitio, y al no quedar el lugar de culto sometido a los vaivenes que se suscitan por razones hereditarias, se desarrollará en torno suyo un proyecto pastoral que lo tendrá como corazón.

Nota aclaratoria: Las fuentes que fundamentan esta nota pueden encontarse en el libro de mi autoría sobre Guadalupe editado por la Universidad Catolica de Santa Fe.

BOLETÍN ECLESIÁSTICO DE LA DIÓCESIS DE SANTA FE

Medio para la comunión, la formación y la actualización del clero
Pbro. Edgar Gabriel Stoffel
estoffel@ucsf.edu.ar

El 1° de julio de 1900 veía la luz una publicación, que con alternancias y diversas denominaciones serviría a lo largo de esta centuria, como nexo entre el Pastor y su clero y la feligresía entera.
Nos referimos al BOLETÍN ECLESIÁSTICO DE LA DIÓCESIS DE SANTA FE (BEDSF) fundado por Mons. Juan Agustín Boneo, deseoso de tener una publicación de este tipo y cuyo fin era que el clero estuviese "... más al corriente de las disposiciones generales de la Iglesia y de las particulares de la Diócesis, proporcionándoles al mismo tiempo lectura útil y conveniente al mejor desempeño de las sagradas funciones de su ministerio" .
En verdad no se trataba de una originalidad de nuestro primer Obispo, ya que publicaciones de este tipo existían en Europa, América y en nuestro mismo país .
Ya desde el año 1898 se publicaba en Argentina la Revista Eclesiástica del Arzobispado de Buenos Aires y el Boletín Eclesiástico de la Diócesis de la Plata y en 1899 el Concilio Penario de los Obispos de América Latina había señalado:
"También es de desearse que en cada diócesis, ó por lo menos en cada provincia, se publique un Boletín Eclesiástico"
Aunque no explicite esta puntualización del Concilio Plenario- como si lo hará Mons. Espinosa en lo que creemos es una refundación de la Revista Eclesiástica de Buenos Aires en 1901 -seguramente la misma estará en el espíritu de Mons. Boneo, a quien conocemos deseoso por aplicar a esta jurisdicción aquellas sabias normativas .
El Decreto expedido el 19 de junio de ese año señalaba que el Boletín era "órgano oficial de esta Curia Eccla de la Diócesis de Santa Fe", especificaba la temática (Documentos y Decretos Pontificios, disposiciones episcopales y ordenanzas diocesanas y temas de interés y utilidad para el clero y los fieles), determinaba su periodicidad que sería quincenal, nombraba como Director al Pbro.Tomás Dutari Rodriguez y Administrador al Pbro. Melchor Mazzucchi, ordenaba a los Curas Rectores Vicarios y Capellanes de Iglesia suscribirse y conservarlo en el Archivo Parroquial y lo encomendaba -como tantas otras obras diocesanas- a la protección de Nuestra Señora de Guadalupe y San José .

CARACTERISTICAS
Una primera constatación es que en su diagramación, el Boletín Ecclo tuvo una fuerte influencia de la Revista Eclesiástica del Arzobispado de Buenos Aires (Provincia eclesiástica a la que pertenecía nuestro Obispado), que como ya hemos señalado había sido fundada en el año 1898 y en la cual podemos encontrar documentación oficial expedida por esta jurisdicción episcopal .
En sus dos primeros años de vida la REABA tuvo un formato mas bien pequeño (15 cm de ancho por 21,70 de alto), cada página estaba divida en dos columnas, salvo la primera en la que su parte superior se ubicaba un corte transversal donde figura el nombre de la publicación y por encima de este, el año, la fecha y el número, tenía 32 páginas y aparecía quincenalmente.
Nuestro Boletín conservaba la misma estructura de diagramación y las medidas eran prácticamente coincidentes (15 cm de ancho por 22 de alto)y aparecía también quincenalmente, pero difería en el número de páginas (16), la ausencia del nombre del Director (que si aparece en la REABA) y el agregado de un sumario, del que carecía aquella.
Con este formato se publicarán un total de 24 números que suman un total de 412 páginas, a las que hay que agregar un índice de todo lo publicado y otro temático por orden alfabético .
A partir del 1° de julio de 1901, se aumenta el tamaño pasando a medir 16,50 de ancho por 25,40 aunque permanece la misma configuración, cantidad de páginas y periodicidad hasta el año 1908 en que cesa su publicación.
EVOLUCION POSTERIOR
Al cesar su publicación, la difusión de la documentación oficial del Obispado se realizará a través de la REABA, en la cual la Diócesis tendrá su lugar para la divulgación de las disposiciones ofíciales, el movimiento de Curia, Informes de Misión y otros asuntos.
Esta determinación se tomaba en virtud de la importancia que había adquirido la REABA (y así lo recordaría Mons. Boneo en el auto de restablecimiento del Boletín) y regían para los curas las mismas disposiciones en cuanto a suscripción y archivo.
Por Auto del 10 de diciembre de 1916 se restaura el BEDSF ya que a pesar de las ventajas que ofrecía la REABA, no cumplía -debido al retraso en la publicación- con el fin principal por la cual se la había adoptado: " ... llevar a conocimiento del V Clero en la debida oportunidad los decretos de la Santa Sede, las disposiciones diocesanas y el movimiento religioso de la Diócesis " .
Al ser elevada nuestra Diócesis a Arzobispado en 1934 pasará a denominarse Boletín Eclesiástico de la Arquidiócesis de Santa Fe y en 1937 aparece como Boletín Oficial de la Arquidiócesis de Santa Fe.
A partir del año 1944 se convierte en Revista Eclesiástica del Arzobispado de Santa Fe, de aparición mensual primero y luego bimestral, pero de 1958 en adelante y hasta 1970 recupera el nombre de Boletín Eclesiástico y su aparición será irregular, especialmente en los últimos años de este período.
Con un estilo bastante renovado respecto a los anteriores, desde el año 1971 se le intitula como ra Revista del Arzobispado de Santa Fe, hasta que en 1992 se le adosa de la Vera Cruz en virtud de la nueva denominación de la Arquidiócesis.
LA DIRECCION
Como ya lo hemos indicado, en el Decreto de fundación se nombraba al Pbro. Tomás Dutari Rodriguez como Director del Boletín.
Este sacerdote, que en ese momento se desempeñaba como Capellán del Santuario Diocesano había nacido en la levítica localidad de Villa del Rosario (Pcia. de Córdoba), en la familia conformada por Norberto y Pilar Rodriguez, quienes le dieron a nuestro clero tres hijos más: Norberto, Antonio y Félix. Tras realizar sus estudios en el Colegio de la Inmaculada Concepción (Sección Seminario) fue del primer grupo de sacerdotes diocesanos ordenados por Mons. Boneo el 21 de diciembre de 1898 y a partir del 6 mayo de 1900 se hizo cargo del Santuario de Guadalupe, al que Mons. Boneo había sujetado a la jurisdicción diocesana.
En este cargo permanece hasta principios de 1901 en que es nombrado encargado del Curato de la Catedral , suponemos que provisoriamente dada la enfermedad del Párroco y a mediados de ese año se lo designa Capellán de San Carlos Norte , pero el 10 de julio se le concede ell "ex cat" para trasladarse al Obispado de Paraná .
En el primer número, en una nota titulada "A nuestros lectores" esboza el plan de trabajo en el cual promete poner todo su empeño para cumplir de la mejor manera posible la tarea encomendada, para lo cual manifiesta su insuficiencia aunque se siente alentado por la voluntad del Pastor .
A lo que podríamos denominar información oficial (primer objetivo del Boletín), señala que se le agregará:
- cuestiones teórico-prácticas que se relacionen con el ministerio sacerdotal, incluso de las ciencias contemporáneas;
- comentario homileticos;
- vida de la Iglesia universal (con un corresponsal en Roma) y de la Iglesia diocesana (actividades del Prelado e informaciones provenientes de Parroquias y Capellanías).
Un recorrido rápido por las 236 páginas, nos permite comprobar el cumplimiento fiel (salvo alguna rara excepción) del programa trazado.
A partir del N° XVI se hace cargo de la dirección el Pbro. Juan Gil y Santa Pau, sacerdote de origen español, nacido en 1848 en Valencia y que había llegado a nuestro país en 1887.
Tras ejercer varios años y en diversos destinos en el entonces Obispado donde actuó hasta el año 1912, desempeñándose como cura de Coronda, capellán del Santuario de Guadalupe, Fiscal de la Curia de Santa Fe y Director Espiritual del Seminario diocesano .
De pluma batalladora, tal como lo evidencian sus intervenciones periodísticas con motivo del conflicto suscitado por la posesión de la imagen de Guadalupe donada a los padres dominicos por Antonia Godoy y reclamada por el Diocesano y el mismo lo confiesa , se dirige en el N° XVI del 16 de febrero a sus pares señalando que en líneas generales se seguirá el programa de trabajo, expuesto en el N° 1, aunque no descarta variaciones que él denomina adiciones.
La parte más medular de su presentación es la que señala que el Boletín expresa la voz del Obispo: " ... el eco que la hace vibrar de uno al otro confín de la Diócesis: y ningún sacerdote ignora que a los Obispos, como sucesores de los Apóstoles, se dirigió N. S. Jesucristo cuando dijo: 'Qui vos


Audit, me audit'" .
Un análisis del período que corre hasta julio de 1901 pone de manifiesto que se ha continuado con el estilo anterior, pero al comenzar el segundo año de vida se cambia el formato y se señala bajo el enunciado "Nuestro Boletín", que el programa no necesita ser cambiado sino que necesita desarrollarse.
En esta nota, cuya autoría pertenece a "La redacción", anuncia que se publicará un apéndice con los Decretos promulgados por Mons. Boneo desde su asunción hasta la aparición del Boletín y que en sus páginas se recogerá todo los referente a la Liturgia (historia y decretos), teología pastoral, moral, Derecho, Historia Eclesiástica, hermenéutica, casos prácticos y comentarios bibliográficos ; comenzando a renglón seguido con lo prometido sobre Liturgia .
El 3 de enero de 1903 asume la dirección del Boletín el novel sacerdote Fortunato Gentile, ordenado por Mons. Boneo el 20 de diciembre del año anterior y que desempeñaría una serie de cargos a lo largo de esta década, para finalmente ausentarse de la Diócesis .
Con el nuevo Director el Boletín continuará su misma línea de trabajo, lo cual nos hace pensar que mas allá de los Directores, está la presencia de Mons. Boneo, de quien no se deja de recordar que el Boletín debe a él su existencia .
Partícipe de este proyecto fue el Pbro. Melchor Mazzucchi, natural de Mondoví (Italia), hijo de Giusseppe y María M. Crossetti, nacido en 1877, quién ingresó al Seminario diocesano tras realizar estudios en su Diócesis natal y fue ordenado por Mons. Boneo el 17 de junio de 1900 .
Designado como administrador junto al Pbro. Dutari Rodriguez, continuó con Gíl y Santa Pau en la misma tarea, hasta que en en 1903 es destinado a la Capellanía de Carmen del Sauce.

UN INSTRUMENTO NECESARIO Y EFICAZ
Para juzgar acerca de la importancia que ha tenido el Boletín, es menester en primer lugar una suscinta descripción de la realidad diocesana en aquella primera década de vida de su erección canónica por Su Santidad León XIIl.
Como es sabido, la jurisdicción episcopal abarcaba la provincia de Santa Fe y los entonces territorios nacionales de Chaco y Formosa, lo que significaba una longitud de 1870 Km. por
700 Km. en su mayor latitud. Una geografía donde se entremezclaban las pampas feraces y los bosques mas tupidos, ciudades de importancia como Rosario y pequeños villorios, millares de inmigrantes llegados de la vieja Europa y sus hijos que continuaban conservando la cultura de sus mayores e indígenas que recién eran incorporados a la sociedad que se estaba construyendo.
Así nuestra provincia contaba con 397.188 habitantes (230.701 argentinos y 116.487 extranjeros), Chaco con 10.422 habitantes (7.555 argentinos y 2.867 extranjeros) y Formosa con 4.829 habitantes (2.302 argentinos y 2.437 extranjeros), de los cuales el 91% se declaraba católica.
Para la atención de esta población tan diversa y diseminada en varios centenares de ciudades, pueblos y colonias, la Iglesia contaba con algo mas de un centenar de sacerdotes del clero secular, a los que había que sumarle los miembros de ordenes y congregaciones religiosas .
La mayoría de los sacerdotes eran extranjeros (tanto entre los seculares como los religiosos), destacándose los italianos y los españoles, aunque no faltaban alemanes y algún que otro irlandés, y entre los primeros, provenientes de las más diversas regiones.
No pocos de estos sacerdotes estaban de paso y algunos de ellos, a pesar del cumplimiento de las normas de la Santa Sede sobre recepción de clero extranjero, no estaban dispuesto a sujetarse demasiado a la autoridad eclesiástica por lo cual se hacía difícil su integración e incorporación a una pastoral orgánica, cuanto más que la mayoría se habían formado en diversos seminarios, y el clero local era todavía demasiado exiguo como para desarrollar un estilo pastoral propio .
A través del Boletín, quincenalmente los sacerdotes y por ellos, sus feligresías podían anoticiarse de los movimientos del clero, las Visitas pastorales del Obispo, sus cartas de Cuaresma y otras exhortaciones, aprobación de Comisiones de Iglesia, la vida religiosa de otras comunidades y por sobre todo las disposiciones de la Iglesia universal y particular, que debían regirles.
En el Boletín, los Curas Párrocos y Capellanes encontrarán respuestas a los interrogantes que se les plantean en el campo de la moral y de la liturgia, lo que no es poco si recordamos la mentalidad rubricista y casuística de aquel tiempo y a la vez elementos para configurar el perfil sacerdotal y pastoral.
Al respecto se publican en el Boletín del año 1905 una serie de notas sobre las virtudes pastorales, para que los sacerdotes desempeñen con fruto y provecho su digno ministerio, leyéndose al comienzo de la nota:
"¿Como será el párroco un buen pastor?. Helo aquí: Cristo dice del buen pastor que conoce a sus ovejas, está resuelto a dar la vida por ellas, busca a las extraviadas hasta encontrarlas y en fin las conduce a buenos pastos. De esto se sigue que el pastor de almas debe tener, 1° un exacto conocimiento de su grey, 2do, tal amor a ella que esté dispuestos sacrificar la vida por la salud de los feligreses, 3ro., celo pastoral que se esfuerce con eficacia en salvar almas, y 4to. prudencia pastoral o sea circunspección en la dirección de las almas " .
El pensamiento de Mons. Boneo al respecto queda explícito en el Decreto de patronato de San Juan María Vianney del año 1906 en el cual se comunica a los Párrocos que el Santo Padre Pío X ha concedido el permiso del citado patronato y que se publica en el Boletín del l° de julio de 1900.
Entre otros conceptos, señala el Obispo:
"Arte de las artes ha sido, con sobrada razón, llamado el régimen de las almas, dada la labor incesante y delicada, la consumada prudencia y santidad que se requiere. Y si en todo tiempo el ministerio parroquial ha exigido en los que han sido llamados a ejercerlo, dotes superiores ¿que no exigirá en nuestros días, en que todo parece conjurarse para dificultar la santa y sublime misión de verdaderos pastores de almas?".
Todo lo cual debía ser sostenido por una profunda vida espiritual, en la cual los Ejercicios espirituales anuales, tienen un lugar singular y a su fomento se abocará también el Boletín, tal como sucede con la nota de la Redacción del año 1903 en la que se hacen una serie de apreciaciones sobre la importancia de los mismos para la vida sacerdotal., la cual por más fervorosa que sea corre siempre el peligro de entibiarse o enfriarse .
Antes de concluir, el redactor recuerda que es el propio prelado quien invita a participar de los mismos, por lo cual exhorta a los sacerdotes (entre quienes se incluye) a corresponder a ese don de gracia imitando el ejemplo de los santos clérigos que son gloria de la Iglesia.
Hay que señalar también que la preocupación por la participación en los Ejercicios que manifiesta el Boletín, no es solamente exhortativa sino que después de cada data, publica los nombres de quienes asistieron a la misma .
LA IMPORTANCIA DE LA DEVOCION GUADALUPANA
Desde su nacimiento el Boletín tuvo una impronta guadalupana, ya que fue puesto bajo su auspicio y sus primeros directores estuvieron directamente ligados al Santuario, por no mencionar la devoción especial de Mons. Boneo.
Ya el ejemplar del 1° de setiembre de 1900 trae la primera referencia con la publicación del Edicto de la Primera Peregrinación diocesana convocada por Mons. Boneo, pero lo mas importante es la dedicación de un número especial dedicado a esta advocación tan santafesina, con el cual se interrumpe el orden de nuestro programa ..." , cumpliéndose así "...con un deber que la gratitud y el cariño nos imponen para con la Santísima Virgen de Guadalupe bajo cuya protección y auspicio hemos colocado desde un principio nuestra labor y nuestra pluma" .
La importancia de esta edición radica en que además de la crónica de la citada peregrinación, recoge una serie de datos históricos (fundamentalmente de Lassaga) que servían para ilustrar a un clero y a una población tan cosmopolita, que en esta devoción forjaría un aspecto de su identidad religiosa y cultural .
Año tras año encontramos en sus páginas la publicación de las convocatorias diocesanas a la fiesta mayor del pueblo santafesino las exhortaciones del editorialista, y quincenalmente las donaciones recibidas, los trabajos en la vieja capilla del ermitaño, los avances de las obras una vez que se decida la construcción de la actual Basílica, la conformación de comisiones Pro-Santuario y los privilegios concedidos al mismo.
A MODO DE BALANCE
Consideramos que la publicación y difusión del Boletín Eclesiástico fue altamente provechosa para la Iglesia diocesana en su primera década de vida, etapa fundacional en la que sentaron las bases de lo que luego vino a ser el Arzobispado de Santa Fe (hoy de la Vera Cruz) y las Arquidiócesis y Diócesis que fueron surgiendo en estos cien años en el ámbito de la jurisdicción original.
Desde sus páginas fue posible mejorar la comunicación entre el Pastor y su clero y el resto del Pueblo Dios e imprimir un espíritu diocesano en un tiempo en que la distancia y una mentalidad demasiado parroquialista, a la que había que sumarle los atavismos traídos desde los lugares de, origen por una feligresía que estaba en proceso de adaptación, obraban como obstáculos.
Pero no solo en esto reside su importancia, sino que en nuestro tiempo ha devenido fuente segura para investigar la historia de la Iglesia particular, como así también en lo que se refiere a la historia y practica de la liturgia y la moral, al menos en el siglo XX.
Un verdadero esfuerzo, que no siempre contó con el apoyo del mismo clero al cual en diversas ocasiones se le recuerda la obligación de abonar la suscripción, y que consideramos -si bien la temática no parecía demasiado atractiva- era de justicia recordar.

Nota: Se autoriza a utilizar este material siempre y cuando se cite la referencia y se envíe una copia del trabajo a la siguiente dirección:

Pbro. Edgar Gabriel Stoffel
Avda Gral López 2720
3000 – Santa Fe (Rca. Argentina)

lunes, 13 de agosto de 2007

Breve reseña de la Parroquia de Arequito -

Arequito
Debe su nombre al apodo que, por ser petiso, le pusieron a Braulio Areco, quien fue maestro de postas en la región, allá por el siglo XVIII. De allí que a la zona se la denomina "Posta de Arequito".
Por el año 1820 varios oficiales del Ejército del Norte desobedecieron la orden del gobierno de Buenos Aires para formar parte en los enfrentamientos con los caudillos del interior.
A este hecho se le llamó: "La sublevación de la posta de Arequito" (Véase libro de Fermín Chavez, "Historia del país de los argentinos" en el capítulo llamado "Arequito: Posta de la Nación").
Por el año 1887 pasa el ferrocarril por el lugr.
En el año 1891 se lo declara como población estable. Año de gran inmigración sobre todo italiana y croata.

Iglesia - Atención pastoral

Entre los años 1894 y 1897, se levanta un templo, erigido por el P. José Netri, que va a ser uno de los gestores del llamado "Grito de Alcorta" (rebelión agraria del año 1912).
En 1899 llega de visita el P. Domingo Pugliese, cura italiano nacido en 1868. La gente del lugar le ruega que se quede para atender pastoralmente la zona.
A fines del año 1899, Pugliese es designado capellán.
En 1903, se adquiere un campo para uso de la Iglesia, y se pone a nombre del "Obispado de Santa Fe" (ya que no existía la Arquidiócesis de Rosario).
En 1904, llega el nombramiento como "Parroquia Nuestra Señora del Rosario y San Lorenzo". Pugliese es designado como Primer Cura Párroco.
Hay fuertes disputas entre el padre Pugliese, que quería que la Parroquia tenga como titular a Nuestra Señora del Rosario y el intendente Destefanis, quien insistía que debía llamarse "San Lorenzo".
Se adopta como "Día del pueblo" (feriado por ley) el día 10 de agosto, fiesta de San Lorenzo.
Entre 1917 y 1923: Se levanta el actual templo, sobre la base del anterior, pero con un diseño más amplio.
En 1951 muere el ya "Monseñor" Pugliese, y asume como párroco el sacerdote húngaro Vicente Valló Virovacs.
Valló realiza importantes reformas edilicias. Permanece como párroco hasta 1993, retirándose luego a una casa dentro de Arequito, donde muere el 13 de Abril de 2001. En 1993 asume como párroco el Padre José María Lamas, quien permanecerá en funciones hasta febrero de 1997.
El 9 de febrero de 1997 es puesto en funciones el actual Cura Párroco: Ariel Barbero.

Fte: Sitio Parroquia de Arequito - Arzobispado Rosario

“EL PADRECITO FELIX”

El Padre Félix Gomond - Primer Cura párroco del Venado Tuerto.
Por el Dr. Roberto E. Landaburu

Cuando comencé a ir a la Iglesia de Venado Tuerto, actual catedral, era un niño; observaba y releía una lapida blanca, que se encuentra, entrando a la derecha, frente al altar mayor. Allí dice que fue sepultado el padre Félix Gomond, primer cura párroco de Venado Tuerto, fallecido el dìa 5 de octubre de 1901. Es la única persona sepultada en el templo.

Y esto, siempre me llamo la atención.

Después de un tiempo pude recoger información sobre la personalidad fascinante de este cura, que lamentablemente falleció muy joven, cuando contaba escasos 50 años.

En las largas charlas que mantuve con doña Maria Genua de Urtega, fallecida casi centenaria hace pocos años, en la casa de doña Ester Vilas de Lussenhoff, ella me refería de las bondades del “padrecito Félix”; cuando me dio unas cuantas fotografías, me dijo que entre ellas debía haber una del padre Félix, y otra de Cayetano Silva, pero esta la había prestado y no se la habían devuelto. Pero la del padre Félix, si la encontré!!! La encontré. Es la que va publicada.

Han pasado desde su muerte ya más de 96 años, pero es bueno que su recuerdo perdure entre nosotros. Esta inmortalizado en una calle, donde lamentablemente el apellido se encuentra mal escrito. Se lo ha designado como Goumond, cuando en realidad era Gomond; y axial firma el referido padre Félix, las numerosas cartas, partidas de nacimiento como de defunciòn, que obran en los archivos.

Nacionalidad del Padre Gomond

Estaba la duda sobre el origen del padre Gomond, si seria belga, o francés. Reiteradamente se lo ha reputado como belga, y creo a la luz de esta investigación, que es correcto. Tengo información de que este párroco habrìa venido por influencia de los capitales belgas, que se encontraban en la zona, principalmente en la estancia San Mauricio --actual La Barrancosa - zona de Maria Teresa, que pertenecía a la firma “Inmobiliere Argentine” con sede en Verviers, Bèlgica .

Por ello, y por lo que a continuación se narrara, estimamos que efectivamente, el padre Félix Gomond, era belga, vino gracias a la influencia de dicha firma, y enviado por la diócesis de Bélgica. Esto, además se ve corroborado por la familia Dimmer, quien expresa que era de ese origen, y el destino, al hacerse cargo de la capilla de Venado Tuerto, fue precisamente la estancia San Mauricio, que pertenecía a sus compatriotas.

Posteriormente, y producido el fallecimiento del padre Félix, se d.C. cuenta por referencias dadas al cura reemplazante, de que la madre y hermanas del benemérito párroco, residirían en Normanda...

Descendientes de Guillermo Dimmer, que estuvo muchos años como administrador de San Mauricio, dicen que el padre Gomond, antes de estar radicado en esta ciudad, se hospedaba en dicha estancia y venia los fines de semana en sulky a dar misa al pueblo de Venado Tuerto. Recorría la colonia y los feligreses, tanto en sulky como a caballo, y llegado a la Iglesia, ataba los mismos a un árbol de la plaza...

Por otro lado obra una carta de don Alejandro Estrugamou, que textualmente dice:
“Venado Tuerto, abril l6 de 1889. Al Sr. Don Jacinto Viñas, Secretario del Obispado del Paraná: Por la correspondencia del Señor Dn. Josè Rodriguez cónsul de la Rep. Argentina en Bélgica, referente al propòsito de enviar un sacerdote de aquel país para párroco de la capilla existente en este pueblo, que nombraría esa Diócesis, diriges el padre Guiot, para obtener tal nombramiento en la confianza que las recomendaciones de que esta munido, servirán para probar su capacidad y merito para el desempeño de esa delicada misión. Vecinos de esta localidad....de personas...y muy ,,,,sus influencias para obtener una persona en este punto y......Dios Guarde Ud. Firmado: Alejandro F. Estrugamou....”

Su arribo a Venado Tuerto

Es indudable que gracias a esta gestión, el padre Félix Gomond arribo al Venado Tuerto, en dicho año l889, lo que se ve corroborado por Eduardo Huhn, cuando dice que “....el padre Feliz Goumond llego en el año 1889. Este padre desplegó una gran actividad, y consiguió con la cooperación de don Guillermo Dimmer, mediante una colecta la compra de un precioso armonio francés, que todavía, después de 40 años, presta sus servicios...”
Hombre de recursos, como se vera mas adelante, compro con su propio peculio una chacra en el Venado Tuerto, de las mensuradas por Eduardo Casey, y que era la designada con el Nro.46, de 42 has. aproximadamente, y no es otra que la que se encuentra sobre la actual calle Santa Fe, conocida como la chacra de los Pacheco, ya que fue esta familia, la que luego la adquirió a los herederos del padre Gomond. Las herederas fueron dos hermanas del Padre Félix, llamadas Florencia y Maria Virginia Gomond. En la escritura facilitada por don Esteban Pacheco, figuran con el apellido Gamond.
La construcción del
Nuevo Templo

La primitiva capilla - donada por el piooner Dn. Eduardo Casey - fue cada vez mas estrecha para los asistentes, y el padre Félix se deshacía el cerebro, pensando donde colocar a sus feligreses, que muchos domingos hacían cola hasta en la calle....Primero se pensó en ensancharla; pero por ultimo, se tomo la resolución de edificar un nuevo templo. Después de innumerables contratiempos y dificultades a vencer, triunfo el padre Félix, y pudo inaugurar la nueva iglesia el 15 de agosto de 1899.

Es evidente de que el “padrecito Félix”, debe haber tenido notorias dificultades para la edificación de la nueva capilla, y ello se ve expresado en las escuetas notas informativas a la superioridad, donde en forma lacónica y propia de hombre práctico, da cuenta de la obra.

Existe una carta del Rev. Gomond, fechada el 24 de diciembre de 1897, que dice textualmente: “Reverendo Señor Secretario: Recibí su apreciable fecha 19. Dn. Camarero, Dn. Zar, y Dn. Goicoa, me quieren hacer parte de la Comisiòn. Dicen que los vecinos de Venado Tuerto han formado una comisión de 10 miembros con 110 firmas y que su Ilmo. Señor Obispo, no tiene atribuciones para nombrar una Comisión cuando Venado ha dado la plata para el ensanche del templo que no se ha dado principio. Camarero me dijo ayer que había puesto en banco la plata que tenia Zar, puso en Banco de Londres 2.700 pesos en el nombre de las damas. Su señora era presidenta de una Comisión.
“Si su Reverencia Señor Administrador tiene atribución para nombrar la comisión le sugiero -suplico- nombrar: Dn. Santiago Soldini, vicepresidente. Dr. Guillermo Dimmer, Secretario.Dn. Pedro Iturbide, Tesorero. El suscripto presidente. Soy en el mas profundo respeto S.S.S. F. GOMOND. Capellán.”


Ya terminados los principales trabajos de la nueva capilla, actual catedral, el padre Gomond, envía la siguiente nota a su superioridad: “Venado Tuerto, julio 25 de 1899. Muy reverendo Señor Provisor Vicario General y Gobernador del Obispado: El piso y el revoque interior de la nueva Iglesia son acabados, y la torre a la altura del techo. No podemos edificar mas ahora, suplico a su reverencia de dar la facultad de bendecirla el l5 de agosto. Soy con el mas profundo respecto S.S.S. Félix Gomond.”

Los ladrillos con los que se construyo el nuevo templo, fueron fabricados por el vasco Francisco Echevarrìa, en su chacra ubicada camino al cementerio.

”...Para esa solemne ceremonia viajo de Santa Fe el Excelentísimo y Reverendísimo, Señor Obispo Diocesano, don Juan Agustín Boneo, y con asistencia de todo el pueblo se llevò a cabo este acto, siendo madrina la Sra. Luisa Mc.Keon de Cavanagh - esposa de Juan. Cavanagh -y padrino el Sr. Alejandro Estrugamou. ...” (E.Huhn, pag. 81/82).

Un pionero colonizador que también colaboro estrechamente con el padre Gomond, para la construcción de la Iglesia, fue el irlandés Patricio Maxwell, padre de quien fuera el recordado cura José P.Maxwell. A tal punto ello fue axial, que Gomond solicito el
reconocimiento de tal empeño al Obispado, a través de una nota que dice:
“Venado Tuerto, Octubre 8 de l899. Muy Reverendo Señor Secretario. Solicito humildemente que S. Ilustrisimo Sr. Obispo nombre al Sr.Dn. Patricio Maxwell, Notario Eclesiástico de Venado Tuerto. Besando el anillo pastoral soy con el mas profundo respecto S.S.S. Félix Gomond”.

La atención de la grey católica demandaba un esfuerzo tremendo al padre Félix, ya que debía recorrer una extensa área, mayormente rural, y comprendía a colonias ya asentadas en los alrededores. Como testimonio de lo referido, existe una lacónica carta que dice:
“Venado Tuerto, Agosto 14 de 1899. Muy Reverendo Señor Secretario: Tengo el honor de comunicar a su Reverencia que las colonias pertenecientes a la Parroquia de Venado Tuerto son las siguientes:
l - Estación Carmen, capilla sin estar escriturada, fiesta patronal el 16 de julio, capellán Dn. Lorenzo Marona.
2 - Maggiolo - Sin Capilla.
3 - Caferata - Sin Capilla.
4 - San Francisco - Sin Capilla.
Soy con el mas profundo respecto S.S.S. Félix Gomond”

Fallecimiento

El fallecimiento del padre Gomond, se produjo el dìa 5 de octubre de 1901, y como dice su acta de defunciòn, la causa habrìa sido “pulmonìa”, cuando tenia solo 50 años de edad, habiéndose constatado que el Dr. Correa Llobet fue su medico en tan dolorosa circunstancias. Huhn dice, que conforme a su última voluntad, se le dio sepultura en la iglesia delante del pulpito.

Una carta mandada a su superiores, por el cura Manuel Castilla, que fuera enviado tras la muerte del párroco Gomond, dice:
“ l hs. Venado Tuerto, 7 de octubre de 1901. Al Vicario General del Obispado Pbro,. Don Genaro Silva. Muy Ilustre Señor. Recibido el telegrama oficial con fecha 5 del corriente en el que me encarga procure hacer al extinto cura párroco un entierro digno, que me encargue de la Parroquia recibiéndome de todo.
Lo primer se practico haciéndosele un entierro digno y dándosele sepultura en la Iglesia. Lo segundo, es decir, el encargarme de la Parroquia lo acepto si bien desearía vivamente estar en otro punto en donde me fuera posible fácilmente consultar y confesarme con sacerdotes virtuosos y ejemplares, sin que por esto quiera negarle esas cualidades a los más próximos...
...Acerca de lo tercero, es decir de recibirme casi no es necesario, porque todo cuanto hay en la Iglesia, desde los cálices y ornamentos hasta lo cuadros del vía-crucis, se exceptúa algunos bancos y una lámpara y algunas otras chuchearías de poca importancia, todo es de propiedad del Cura anterior, según dice una persona de la intimidad del anterior párroco, y como este murió sin testar resulta que los dueños de todo estos son los hermanos y madre del extinto que están en Normandìa, parece que son personas piadosas pues una hermana se dice que es Superiora de un Convento, si esa Curia le escribiera cederían todo a la Iglesia, y eso es lo que convendría, por su parte el Juez nombro un depositario y tuvo la deferencia de avisarle que mientras no venga nueva orden de los herederos se continúe usando en la Iglesia de todo. Yo revise el libro de....pero hasta ahora no encontré cosa de importancia que se haya comprado a cuenta de la Iglesia, porque en dicho libro casi no esta apuntado mas que las velas, aceite, estos es lo que hay respecto a esto.
Le pido también que me manden instrucciones y facultad de binar y altar portátil, y de sacar el agua de la pila bautismal.....firmado: Manuel Castilla”

Su personalidad

Hay dos anécdotas recogidas del padre Félix, que lo ubican en la posición de un verdadero cura gaucho, al estilo del cura Brochero.


La primera esta en el reciente libro de Cayetano Silva, escrito por el propio hijo del maestro y por su neto, y donde se hace mención al padre Félix, de esta manera:
“..Ya hemos dicho que Cayetano Silva no era católico militante, puesto que sus creencias filosofas religiosas estaban en la teosofía - masón -...Entre sus buenos amigos, figuraba el cura párroco del pueblo el padre Félix, con quien mantenía frecuentes controversias; ambos se estimaban sinceramente, y fue precisamente el padre Feliz, quien hizo que bautizara a sus hijos. Este cura era una especie de reproducción del cura Brochero, el cura gaucho de Córdoba. El recorría a caballo o en sulky las chacras vecinas para reclamar a los colonos llevaran sus chicos para bautizarlos. Cuando algún chacarero pobre aducía su falta de medios para pagar los derechos eclesiásticos, el padre Félix insistía hasta que lograba ver el domingo siguiente, al colono con su hijito ante la pila bautismal. Entonces no solo no cobraba derecho alguno, sino que en la fajita del niño depositaba un billetito de cinco pesos como regalo. Silva que mas de una vez presencio esto, le preguntaba como se las componía para desenvolverse, con una parroquia que apenas daba para la subsistencia, y el padre Félix, con una sonrisa bonachona explicaba: “ Yo no pierdo nada, lo que doy a esta pobre gente se lo saco luego a los que tienen de sobra”. Este relato lo hemos escuchado reiteradas veces de labios del propio maestro....” (Vida y Obra de Cayetano A.Silva’ Edic. Dunken -Bs.As.1997), pag. 65.

Otro relato es el que pertenece a Roberto Ledesma, recogido de Eduvigis Zabala, cuando fue entrevistada en el año 1971, y contaba 99 años de edad. En este hermoso recuerdo que Ledesma publicara en La Siembra Feliz, doña Eduvigis narra su vida cuando siendo una niña se vino desde Cortaderas, provincia de San Luis, con sus padres a los “pagos del Hinojo”, como también se le denominaba en el paisanaje, al Venado Tuerto. Luego de unas rémoras, y refiriendo al padre Gomond, dice:”...el padrecito Félix, como lo llamaban, solía vérselo pasar todos los días con su caballo ruano,que al decir de dona Eduvigis,debe haber tenido algo de santo también,porque su dueño,en el afán de predicar la fe se olvidaba, la mayoría de la veces de darle su ración...” ( Ref. La Siembra Feliz - Roberto Ldesma, pag. 55.)

La narradora le ha contado a Roberto Ledesma, que el padre Félix, iba casa por casa predicando la fe, convenciendo con su sonrisa y su palabra sencilla, tomando mate en cuando lugar se le ofrecía. Recordaba como muy sentidos, los responsos que oficiaba cuando fallecía algún vecino, dedicándose a reconfortar afectuosamente a los deudos. Era muy criollo en su trato...

Enterado de este trabajo, mi amigo Roberto Ledesma, me informa que también le dio detalles del padre Félix, don Mariano López, el ultimo cochero que tuvo Venado Tuerto, nacido prácticamente con la fundación de la ciudad, y muerto hace ya unos años...Según parece, Marianito López, cuando niño, se la pasaba haciendo travesuras en lo que ahora es la Plaza San Martín, cazando pájaros y matando ranas contra el jagüel que allí había. Cuando llegaba el cura Félix, ataba los “matungos” en la plaza, y con rebenque en mano “arriaba” a Marianito para el templo, y de esa forma aplacaba sus travesuras conminándolo a ayudarlo en las “cosas de la fe”. Axial fue su monaguillo durante muchos años.

Ya anciano, don Mariano López, recordaba al padre Félix con lágrimas en los ojos...!.

La familia Pacheco, me ha contado, por comentarios de sus antepasados, que el padre Feliz, se lo veía trabajar su chacra de calle Santa Fe, con la azada en la mano y las sotanas arremangadas, a pleno sol y calor, y decía, a quien le sugería que se las quitara. -

-¡No! _ Estas - por las sotanas - cuando te la pones no te podes sacar mas....!

En otro testimonio, Susana Rooney, cuya madre era Maxwell, nieta de don Patricio Maxwell, me ha contado que sus ancestros sabían comentar que el padre Feliz, andaba siempre a caballo, y que en los tientos llevaba siempre atada una pavita y una sartén, con ellos en cualquier lugar se tomaba unos mates o se comía algunos huevos. Y doña Brígida Downes, me relata que Gomond sabía parar de su abuelo el irlandés John Downes, en sus recorridas por el campo, donde descansaba y le prestaban algún caballo para seguir viaje.
El padre Félix era infaltable en los velorios de cualquier criollo, donde se dedicaba a los rezos del caso, y principalmente a consolar a los deudos.
Es todo lo que he conseguido reunir del “Padrecito Félix”, a quien los venadenses le deben la construcción de la Iglesia, en aquellos lejanos y difíciles años del 1890 y tanto...
Un hombre bueno, un predicador incansable, un señorito belga que vino a morir criollo en la pampa santafesina, en Venado Tuerto, y seguramente desde allá, desde arriba, estará mirando a su pueblo, a su Iglesia...

--- ¡Desensille, y Sírvase otro mate, Padrecito...!


REF. Se agradece especialmente a los aportes de:
Roberto Ledesma
Obispado de Venado Tuerto
Esteban Pacheco y Flia.
Cecilia y Juan Manzi

martes, 24 de julio de 2007

PARROQUIA 'NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN' DE SAN JERONIMO NORTE

(Nota del editor:
En esta sede parrroquial contrajo enlace mis bisabuelos paternos y fué bautizado mi abuelo Eduardo Ignacio)


El Templo parroquial


“San Jerónimo, la colonia de la fe robusta y aglutinante, ostenta, como expresión cabal de su ser íntimo, su templo esplendoroso y entrañablemente querido por toda la feligresía”.

No menos expresivas son las apreciaciones de D. Gabriel Carrasco, el entonces Ministro del Gobernador D. Luciano Leiva, quién refiriéndose a la “bellísima Iglesia” de San Jerónimo, decía que es de “estilo gótico, de construcción moderna y una de las más hermosas de la República en su género”.
Fundada la colonia de San Jerónimo en el año 1858 por el terrateniente inglés Ricardo Foster, en la proximidad de San Jerónimo del Sauce, concurrieron sus pobladores durante los primeros siete años, al templo de aquella reducción de indios para la práctica del culto religioso.
La Compañía de Jesús, muy atenta a la situación religiosa de los inmigrantes alemanes en toda América Latina, tuvo una generosa actitud frente a los ruegos de nuestros colonos, a quienes les envió en 1865 un misionero germano, el P. Federico Tewes.
Los colonos de San Jerónimo ya con anterioridad a la llegada de los misioneros jesuitas habían decidido llevar a cabo la construcción de dos edificios considerados de mayor urgencia espiritual y comunitaria: el templo y la escuela.
La necesidad del templo se tronó más apremiante a partir del arribo del P. Tewes.
Aquella inicial decisión de abordar de inmediato la ejecución de ambos proyectos, tropezó con la precaria situación económica reinante en la colonia, por lo que se optó por lo menos costoso, o sea, por la sola construcción del edificio escolar. Su inauguración tuvo lugar en el mes de marzo de 1866 y, por las circunstancias señaladas, desempeñó durante varios años la doble función de escuela y templo. De ahí que ese venerable edificio fuese llamado posteriormente “Iglesia vieja”.
Como era de prever, esa doble y dispar función del edificio, generó en la práctica diaria dificultades insalvable. La urgencia de levantar un templo parroquial para los colonos de San Jerónimo fervorosamente creyentes, descartaba cualquier solución provisoria en esa materia, que hacía a la esencia de su ser religioso. Lo que ellos pretendían, con muy buen criterio, pro cierto, era la construcción de una iglesia amplia y hermosa que en la expresión del Juez de Paz Ignacio Heimo, había de ser “monumento por todo tiempo”.
En el tema de la construcción del templo parroquial se observan dos etapas claramente definidas: la previa y la definitivas, coincidentes con la actuación de los dos párrocos jesuitas: Federico Tewes y Enrique Niemann.
En la primera, la labor espiritual del P. Tewes en los 6 años que estuvo al frente de la feligresía de San Jerónimo, fue conceptuada como “prominente y extremadamente valiosa”, pues determinó una feligresía fervorosamente comprometida con el ambicioso proyecto comunitario.
En la definitiva, la llegada del P. Niemann, marcó el inicio de una etapa distinta, dinámica, renovadora y progresista.
Produjese entonces una total armonía entre los sentimientos y aspiraciones del nuevo párroco y los de su feligresía, que ya desde varios años soñaba con levantar un templo digno y espacioso en honor de su “Lieb Gott” de su Dios amado. A partir de entonces, la concreción del común anhelo convirtiese en el gran objetivo comunitario conscientemente asumido por el conjunto de la población.
Es así que el 22 de abril de 1872, el cuerpo municipal “en plena asamblea” acordó hacer donación de 152 solares de la planta urbana “a la Iglesia o sea al consejo parroquias” mientras que “cada familia entrega a la comisión, según convenio hecho con el Cura, mil ladrillos, un carro de arena y uno de cal “.
Construyeron así la Iglesia de una sola nave. Sus dimensiones interiores desde la puerta del frontispicio hasta el presbiterio eran de 28m. de longitud y 9,50 de ancho. En ese natural espacio para la feligresía orante, se instalaron los bancos, los confesionarios, los cuadro del vía crucis, aún hoy en uso e importados de Einsideln (Suiza), y el púlpito construido y tallado por un colono Suizo llamado Antonio Lagger, emigrado del Cantón Valés de Sion, de oficio escultor.
El templo parroquial de San Jerónimo Norte, inicialmente de una sola nave, se levantó en los tiempos del P. Enrique Niemann. Su construcción se inició en 1874, se bendijo el 20 de agosto de 1875, y fue terminada en 1876 –según datos obtenidos por el historiador Emilio Jullier (papeles inéditos de su archivo privado).
Fue ampliado en 1909, siendo párroco el P Miguel Kandelbinder, cuando se agregaron el crucero, el presbiterio y las dos sacristías y adquirió en 1927 en los días del P. Pablo Stratmann, con la construcción de ambas naves laterales y el agrandamiento de la torre, su actual fisonomía, salvo el revoque exterior, aplicado en 1977, al regentar la parroquia el P. Roberto Mildenberger.
La actual y majestuosa torre de 39m. es un atinado agrandamiento de la primitiva construída por Niemann de 34m. La misma está provistas de tres elementos de manifiesta utilidad: campanas, pararrayos y reloj público. De este último se sabe que por diversas razones su montaje sólo logró concretarse en el mes de septiembre de 1891.
El templo ha sido consagrado a la Madre de Dios, por ello “El P. Niemann ha importado de Munich para su altar una hermosísima estatua de la Madre de Dios, que tiene frete a sí al Niño Jesús de pie con su sacratísimo corazón”. Puede, por tanto, conjeturarse que esta imagen de la patrona haya estado entronizada a modo de culminación de la estructura global, en el lugar prominente del plano superior del altar.
En el año 1909, en ocasión de las ampliaciones llevadas a cabo en el edificio del templo por el P. Miguel Kandelbinder, el altar del ala izquierda que inicialmente correspondiera a San Ignacio, fundador de la Compañía de Jesús, fue sustituido por el de la Madre de Dios, Nuestra Señora de la Asunción, nombre que hoy lleva la parroquia.
P. Gabriel Oggier, S V D

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Nuestros Párrocos

1865 - 1871 Padre Federico Tewes
1871 - 1894 Padre Enrique Niemann
1895 - 1897 Padre Miguel Colling
1897 - 1901 Padre Juan Voosen
1901 - 1926 Padre Miguel Kandelbinder
1926 - 1932 Padre Pablo Stratmann
1932 - 1932 Padre Vicente Weniges
1932 - 1938 Padre Pedro Gehrmann
1938 - 1945 Padre Santiago Keiner
1945 - 1949 Padre Teodoro Sporkmann
1949 - 1959 Padre Felipe Shachner
1959 - 1969 Padre Adolfo Solzbacher
1969 - 1978 Padre Roberto Mildenberger
1978 -1988 Padre Pedro Rothar
1988 -1997 Padre Teodoro Grünewald
1997 - 2001 Padre Luis Gallinger
2001 - 2004 Padre Simón Inzá
2005 - Padre Jaime Gomes Ferreira

Fte: Sitio de la Parroquia ‘Nuestra Señora de la Asunción’