viernes, 24 de agosto de 2007

EL CULTO A SAN CAYETANO EN SANTA FE

‘En calle Padre Genesio 1650 está el templo parroquial
SAN CAYETANO en Santa Fe.
¿Estará naciendo un nuevo Santuario...?’
Padre Edgardo Trucco, 1988

La devoción a San Cayetano no es algo nuevo en Santa Fe, ya que desde hace décadas los santafesinos han honrado al Patrono del Pan y del Trabajo en la Capilla del Colegio “San Cayetano” en el extremo sur de la ciudad o frente a alguna de las imágenes que existen en los templos de la ciudad e incluso, en 1939 con motivo de la creación de la Parroquia de Nuestra Señora de Lasalette se pensó en nominarlo como Vice-Patrono de la misma.

Desde los años ´80 de manera lenta pero sin intermitencias, comienza a crecer como centro de devoción a San Cayetano, el templo de la Parroquia del mismo nombre, sito en calle Padre Genesio 1664.

Los orígenes

Se ha dicho que los santuarios o los lugares populares de culto no pueden inventarse y que el pueblo creyente los va generando en la medida que en dichos lugares descubre un lugar propicio para el encuentro con Dios.

Esta afirmación, se comprueba entre nosotros, ya que en los orígenes de la comunidad parroquial donde se lo venera, nunca se tuvo en cuenta este aspecto y podría decirse que creció al margen de la misma.

La celebración del Patrono no trascendía fuera del barrio, y se lo vivía como algo íntimo: la Santa Misa, la procesión y luego un encuentro comunitario con almuerzo y juego para los niños y adultos.

El padre Elvio Alberga recuerda de aquellos años que ‘... no había crecido aún el conocimiento y el afecto popular por este patrono del pan y del trabajo, pero la intuición inicial de Monseñor Nicolás Fasolino y el apoyo que luego prestó monseñor Vicente F. Zazpe comenzó a surtir efecto’

Por lo general se celebraba la fiesta el domingo más cercano al día 7 y la imagen del Santo para la procesión se pedía prestada.

Y así aconteció por lo menos hasta el año 1981, en que las celebraciones tienen una impronta intra-parroquial, ya que la devoción popular a San Cayetano sigue transcurriendo ante la imagen del Santo que se encuentra en la capilla del Colegio de los padres concepcionistas, sito en Urquiza y J. J. Paso donde ya se lo veneraba desde los años 40-50.

Un nuevo centro cultual

A comienzos de los años ´80 comenzaban a notarse los efectos de la política económica del gobierno militar que repercutían no solo sobre los salarios de los trabajadores, sino sobre el trabajo mismo ya que no pocas fábricas cerraban o reducían su planta de personal.

Paralelamente, el movimiento obrero que comenzaba a reorganizarse y a plantear públicamente las reivindicaciones de los trabajadores en su conjunto, para lo cual se sentía animado por la reciente aparición de LABOREM EXERCENS de Juan Pablo II y la experiencia de SOLIDARCNOS polaco, redescubrirán el sentido de San Cayetano como intercesor del Pan y del Trabajo.
Por su parte, los Medios de Comunicación empiezan a mirar con mayor interés el hecho que se producía en Liniers en torno al Santuario de San Cayetano, pero sin lograr comprender la fe popular.

En éste contexto, se produciría un cambio fundamental para la comunidad parroquial sita en Guadalupe Oeste, ya que el año 1982 será el punto de inflexión para encarar de una manera nueva la celebración de San Cayetano.

Para ese año, la fiesta patronal se había pensado con el tradicional sentido intra-parroquial, aunque a través de algunos Medios de Comunicación se había abierto al resto de la sociedad.

La afluencia de devotos de San Cayetano, superó todas las expectativas que entonces se tenían y puso de manifiesto que era necesario solemnizar más el día 7 de agosto, al cual concurrió la gente a pesar de que la procesión estaba organizada para el día siguiente.

Una semana después, en una jornada de evaluación, el ya citado padre Alberga afirma la necesidad de “... contemplar los aspectos positivos como así también los negativos a fin de que nos sirvan de experiencia para nuestra acción en el futuro, pues tenemos la obligación de canalizar el torrente de fe que se exterioriza en ésta fecha de manera que sea auténtica y fecunda”.

A nuestro juicio, éste es e momento en que se sientan las bases para que la Parroquia de San Cayetano, aún desconocida para muchos santafesinos, comience a convertirse lentamente en un lugar de culto popular y su comunidad tome conciencia de que su fiesta deberá ser compartida con hermanos que provienen de diversas partes de la ciudad.

La organización de los festejos del año 1983 tienen en cuenta la experiencia del año anterior y se busca equilibrar lo propiamente parroquial con su sentido de apertura, especialmente el día del Santo Patrono, ocasión en que el templo estuvo abierto desde la mañana temprano con gran concurrencia de fieles.

Durante la jornada se celebraron tres misas (toda una novedad), una de las cuales fue presidida por Mons. Vicente Zazpe, al finalizar la procesión que recorrió varias cuadras del barrio con una imagen que facilitaba la familia Senn.

Con la presencia del nuevo Párroco, el Pbro. Gustavo Vietti, la pastoral en torno a la devoción a San Cayetano recibe un fuerte impulso y a mediados de mayo de 1984 se comenzaban a organizar los festejos del Santo, proponiéndose en la primera reunión la bendición de los instrumentos de trabajo en la Misa central y la invitación a la CGT santafesina para que adhiera a los actos.

Sin embargo aún se sigue privilegiando el domingo más cercano al día 7 para los festejos centrales, pero los devotos del Santo van a concurrir mayoritariamente el día del patrono del Pan y del Trabajo.

En 1984 se agregó una innovación, que a partir de ese momento se convertiría en uno de los símbolos: los pancitos.

El impacto de lo acontecido ese año, hace que a partir de 1985 se comience a privilegiar el día 7 para los actos centrales, aunque corresponda a día laborable, llevándose a cabo la procesión y misa en el marco de un día gris y frío la cual es presidida por primera vez por Mons. Storni.

Una historia abierta ...

A partir de 1986, la devoción a San Cayetano se ligará a la Pastoral del Mundo del Trabajo que intenta llevar adelante nuestra Arquidiócesis y a la par crece la afluencia de devotos no sólo el 7 de Agosto sino los días 7 de cada mes, por lo cual comienza a celebrarse una Misa especial cada 7 de mes, tomándose para cada ocasión un tema de reflexión y bendiciéndose al final de al misa el pan de San Cayetano.

La concurrencia de devotos ha ido creciendo año a año, y no solo por las políticas económicas o la falta de trabajo, ya que en los concurrentes se manifiestas rasgos profundamente religiosos y eclesiales que se ponen de manifiesto en la participación en la Misa, Sacramento de la Reconciliación y Caridad para con los hermanos, lo cual ha obligado a multiplicar la celebración de misas año a año y mes a mes.

Así, de las tres misas que se celebraron el 7 de agosto de 1985, hoy se celebran once, ocupando las centrales la calle frente al templo; y de la que celebrábamos el 7 de noviembre de 1986, a las seis que se celebran en la actualidad.

Nuestro San Cayetano no es un Santuario, aunque desde hace algunos años se lo considera lugar concurrido de Culto, pero lo más importante es que los habitantes del gran Santa Fe perciben que en torno al Santo Patrono se genera un ámbito propicio para el encuentro con Dios en cuanto hombres y mujeres de trabajo, ocupados o no.

Para corroborar esto, en el año 1989 el entonces Arzobispo decidía que la festividad del 1º de Mayo, dedicada a San José Obrero y a los trabajadores se realizara a partir de ese momento”... en la Parroquia San Cayetano, Santo al cual tan ligados están los trabajadores argentinos”.

También nuestro actual Arzobispo, Mons. José María Arancedo, desde su llegada a Santa Fe en el año 2003 ha querido compartir con los devotos de nuestro Patrono la Fiesta grande ‘... como un peregrino más...’ ya que como el mismo lo señala ‘San Cayetano está presente en el corazón, en la sensibilidad y en la fe de nuestro pueblo...’



Pbro. EDGAR GABRIEL STOFFEL
estoffel@ucsf.edu.ar