domingo, 10 de agosto de 2008

UN COLEGIO QUE DIO NOMBRE A UN BARRIO SANTAFESINO

El Colegio Don Bosco de los padres salesianos
Danisa Brown

Casi en los confines del municipio de la ciudad de santa fe, en el extremo norte y en un ángulo de la ruta nacional Nº11, allá por la década del 30 se expandían campos y tierras. A la espera pero, con la esperanza de un nuevo espacio para la educación, la cultura, el crecimiento, la solidaridad (no sólo de lo que hoy conocemos como el colegio Don Bosco, sino además del barrio, que se desarrolló a la par).
Hasta ese momento todo allí era silencio y soledad. Pero a muchos kilómetros de distancia de ese lugar un espíritu salesiano y sacerdotal se inquietaba hasta perder el sueño, porque aspiraba que no hubiera rincón de la Argentina al que no llegara la obra de San Juan Bosco. Ese era el padre Domingo Sorasio, que allá por 1931 ocupaba la dirección del colegio San José de Rosario e inquieto por su espíritu solidario y fraterno quería con fervor que en nuestra ciudad se expanda la obra de Juan Bosco. Pensaba en los más humildes, los más necesitados, por eso no había tiempo que perder, ese mismo año el padre Sorasio había conseguido el visto bueno de Monseñor Juan Boneo para que Santa Fe tenga su obra y el sueño empezó a concretase.

El padre Domingo Sorasio, SU FUNDADOR, trabajó incansablemente para que Don Bosco llegara a nuestra ciudad y fuera patrono de la nueva parroquia y del nuevo colegio recibió la colaboración de muchas personas, nunca estuvo solo, animado por un gran ímpetu de invasión moral y de crecimiento, comenzó por ese entonces una increíble campaña. Animado por el entonces obispo de Santa Fe, Monseñor Boneo y con el consentimiento del Arzobispo de ese entonces Nicolás Fasolino.
Recién decía que había recibido la colaboración de muchas personas y como en todo proyecto de crecimiento y desarrollo, no sólo religioso, sino educativo y de integración del barrio se sumaron a este ideal las voluntades de los cooperadores de ese entonces, que hasta el día de hoy continúan siendo una pieza fundamental en las diferentes tareas del colegio. En aquel momento, los ayudantes estaban encabezados por la esposa del entonces gobernador de la provincia, Sra María Freyre de Iriondo y por la Sra Mercedes Funes de Cullen.
Toda la maquinaria estaba en marcha: colectas, diálogos, organización, permiso de los superiores y principalmente el ambiente propicio para la recepción de los primeros salesianos y poco tiempo después de los primeros alumnos del colegio a esa altura ya nada podía detenerse. Las obras estaban en pleno desarrollo y aquel espacio silencioso en los confines de nuestra ciudad interrumpió su descanso por el ruido de ladrillos, piedras, y el trabajo incansable de los obreros. El silencio dejó de ser aturdidor porque Don Bosco velaba por las obras.
Y llegó el día más esperado, el 28 de mayo de 1939 una multitud se congregaba en el norte de nuestra ciudad y con la presencia de las más altas autoridades se procedía con gran entusiasmo y satisfacción a colocar la PIEDRA FUNDAMENTAL de la nueva casa.
Dice la crónica de aquellos tiempos textualmente: "A los dos meses de tan grande acontecimiento, se abrían los sobres de la licitación para la construcción de la primera parte del edificio".
Al poco tiempo, el 19 de febrero de 1940 se inició la construcción del primer brazo del edificio a cargo de la empresa Stamatti. Pero mientras tanto se alquiló una casa cerca del nuevo colegio en Facundo Zuviríra 6035, propiedad de la familia Marsengo, allí convivieron y trabajaron con esmero los tres primeros salesianos. Ellos eran el Padre Mario Mondati (director), el padre Domingo Sorasio, como confesor y encargado de los cooperadores y el hermano Eliseo Malco.
Y así el grano de mostaza se fue haciendo árbol, señala la cronología de aquellos días y las piedras se convirtieron en aulas. Como no podía ser de otra manera la obra de don bosco nació y creció en un Oratorio. El 28 de abril de 1940 con actos de alegría se inauguró la parroquia: que funcionó en la casa Marsengo allá en Facundo Subiría hasta mediados de 1943 que se inaugura la capilla del nuevo edificio.

El 9 de mayo se crea el Batallón de Exploradores y el 21 de septiembre con la llegada de la primavera y las flores EL FLAMANTE EDIFICIO DEL COLEGIO. ¿Cómo fue ese día?, una procesión de antorchas partió de la antigua casa y se dirigió al nuevo local, que se bendijo y se fundó el 2 de junio de 1941 con la presencia de las máximas autoridades que habían prestado su colaboración desde un principio.

Las clases comenzaron en marzo y fue el día 2 del año siguiente cuando el colegio abrió sus puertas para muchos niños. El primer director fue el padre Mario Mondati, y los alumnos ya sumaban 119 solamente. Al poco tiempo y por esas cosas del destino muere su fundador, el sacerdote Domingo Sorasio, que pudo presenciar y disfrutar la obra que con mucho cuidado y dedicación imaginó en los primeros años de la década del 30.
Como planteamos al comienzo del programa, el Alma del Barrio Don Bosco creció con la escuela bajo la oleada del colegio y la parroquia se afincaron en los alrededores muchas familias y en las calles a la vuelta de la esquina, lo que fue campo y tierra se transformó en un barrio numeroso y dinámico. LA CASA SIEMPRE ESTABA ABIERTA se entraba y salía como de la propia casa. A él se iba en busca de afecto, ayuda y reparo. A él se dirigían muchos para recibir alimento, educación y la casa, nunca cerró sus puertas.
A lo largo de los años la comunidad fue creciendo a pasos ..descomunales, sus alumnos superaban el número previsto, por eso se levantaron más aulas, otro templo, gimnasio, salones y más, siempre más. Las obras continuaron y hoy podemos ver con admiración y orgullo la GRAN obra de Don Bosco en nuestra ciudad, el colegio brindó, no sólo educación sino también amor a miles de niños santafesinos, que hoy ya son hombres comprometidos con la sociedad.