viernes, 16 de noviembre de 2007

EL PADRE A. DURAN (1883 – 1954) FRENTE AL TOTALITARISMO Y AL ANTISEMITISMO

Pbro. Edgar Stoffel


Una cuestión que dividirá a los argentinos en las décadas del ’30-’40 y entre ellos a los católicos, será la adhesión o rechazo a los gobiernos totalitarios de Europa y la actitud frente a la conflagración mundial y al antisemitismo al punto que ya en 1936 nuestro Episcopado recordaba a los fieles que la Iglesia se apartaba del exagerado nacionalismo que proclama la total entrega del individuo al Estado como del comunismo desquiciador que convertía a la persona en un mero instrumento en contra de su dignidad.

De todos modos –salvo grupos extremos- en general, como señala la investigadora G. Ben-Dror de la Universidad de Haifa, ‘...se produjo una reticencia bastante generalizada ante el nazismo, al menos entre quienes se hallaban próximos al establishment eclesiástico y sus voceros’

Tanto en un o como en otro caso es para nosotros un honor recordar que Mons. Alfonso Durán no se dejó tentar por la admiración a los gobiernos fuertes que surgen en Europa como fruto de la descomposición que ha generado el liberalismo y frente al temor que ocasiona el avance comunista y menos aún por el antisemitismo, y ante cada una de estas situaciones tendrá una palabra y una actitud que hoy queremos recordar.

Así ante la invasión alemana a Francia, en la Capilla del Colegio ‘del Calvario’ dirigido por religiosas de origen francés y ante el intendente municipal, el cónsul francés y miembros de esa colectividad por entonces bastante importante en nuestra ciudad dada la presencia de funcionarios y trabajadores ferroviarios de esa nacionalidad pronunciará su ‘Alocución sobre Francia’ donde entre otros conceptos dirá:

‘No vencerán, no, señores, en la actual hecatombe los enemigos de Francia, porque sería el triunfo de la fuerza material e insensata, sobre la fuerza espiritual eternamente viva y vivificadora. No vencerán, porqué sería el triunfo de la soberbia; porque sería el triunfo del paganismo que oficialmente se ha intentado restaurar; paganismo muerto sin esperanza de resurrección, el día que Cristo murió en la cruz, para dar a su doctrina inacabables palpitaciones’

Es interesante recordar que el Papa Pío XI en ‘Mit brenneder sorge’ del 14 de marzo de 1937 consideraba al nazismo como una expresión religiosa pagana, idea que es retomada por el orador.

También su postura frente a las atrocidades cometidas por los nazis lo llevan a rechazar públicamente el antisemitismo, siendo que el mismo no había sido ajeno a la ‘caricatura’ que el imaginario popular tenía de los hijos de Israel.

Habiendo escrito en su novela ‘Las mártires ignoradas’: ‘Muebles, cuadros y utensilios, todo se vendió en conjunto a un hebreo de pecho hundido, barba cerrada y ojos de truhán, por la quinta parte de su valor cantidad que el comprador tampoco llegó a comprar completamente’, década y media después en un texto que se publica en un folleto del año 1942 con el título ‘La voz argentina contra la barbarie’, leemos :

‘Ni como sacerdote, ni como hombre lógico puedo ser antisemita.
No puedo ser antisemita , porque Cristo era judío
No puedo ser antisemita, porque María Santísima era judía.
No puedo ser antisemita, porque el primer Papa de la Iglesia, San Pedro, era judío y judíos fueron los apóstoles.
No puedo ser antisemita, porque mi Biblia se compone de dos partes: el antiguo y el nuevo testamento.
No puedo ser antisemita, porque el pueblo judío fue el pueblo elegido por Dios para conservar su verdadera nación en la antigüedad.
No puedo ser antisemita, porque también me valgo del Antiguo Testamento para demostrar la divinidad de mi religión.
No puedo ser antisemita, porque el Hebraísmo es una religión divina; las dos únicas religiones divinas son el Hebraísmo y el Cristianismo. Las otras son aspiraciones del hombre hacia Dios; estas son, además, acercamiento de Dios al hombre.
No puedo ser antisemita, porque San Pablo decía: ya no haya para vosotros (los cristianos), ni judíos, ni romanos, ni griegos, ni gentiles; todos una sola cosa en el amor de Cristo.
No puedo ser antisemita, porque el antisemitismo es odio.
No puedo ser antisemita, porque no creo que Jesús eligiera para sí, una raza abyecta.
No puedo ser antisemita, porque cada vez que leo algo de esas persecuciones sanguinarias o bárbaras, aunque no sean sanguinarias, siento que mi corazón también sangra o llora.
No puedo ser antisemita porque los Papas condenan esas persecuciones injustas.
No puedo ser antisemita, porque el más grande antisemita es Hitler; e Hitler es esencialmente un anti-Cristo.
No puedo ser antisemita, porque soy un fervorosisimo admirador de Moisés, en su carácter de poeta, historiador, conductor, legislador y libertador.
No puedo ser antisemita, porque creo, como muchos Padres y Doctores y Místicos de la Iglesia, que llegará un día en que las dos religiones divinas, se encontrarán en alguna encrucijada de los largos caminos de la humanidad: y los últimos Papas serán de raza semita.
No puedo ser antisemita, porque creo que no siéndolo, me parezco más a Jesús’.

Texto que sin dudas llama la atención pero que manifiesta no tanto una actitud simplemente ‘humanitarista’, sino el ‘sentire cum ecclesiae’ de Durán, dado que la Santa Sede ya en 1928 a través de la Congregación del Santo Oficio condenaba ‘... de la manera mas decidida el odio contra el pueblo, un tiempo bendecido por Dios, un odio que hoy se acostumbra a llamar con el nombre de ‘’antisemitismo’’, con la ‘Mit brenneder sorge’ Pio XI no dejaba lugar a dudas sobre la maldad del racismo y su incompatibilidad con el cristianismo lo que reafirmará el 6 de setiembre de 1938 cuando señale que ‘el antisemitismo no es admisible’ y que ‘espiritualmente somos semitas’ y con la ‘Summi Pontificatus’ de Pío XII de octubre de 1939 donde alertaba contra las teorías que negaban la unidad de la raza humana y la divinización del estado que llevarían a una verdadera hora de las tinieblas, como realmente aconteció.

Por su parte, el Episcopado de Argentina en 1938 señalaba que merecían la reprobación eclesial la doctrina del Estado totalitario y la del racismo, lo cual vuelve a ser reafirmado en el Comunicado de la Comisión Permanente del año 1942 donde se recuerda a los católicos que hay que estar en guardia contra estos errores que atentan contra la fraternidad humana.

El mismo Durán, en el escrito precedente señala, entre otras consideraciones, que no puede ser ‘antisemita’ ‘porque los Papas condenan estas persecuciones injustas’ lo cual manifiesta lo que antes afirmábamos acerca de sus fundamentos católicos para afrontar la barbarie del racismo. Años mas tarde recordará algo que hoy se intenta negar: ‘¡Cuantas vidas de judíos salvó el Papa en la guerra!’

También en 1947 –en un gesto que no reconoce imitadores- supo manifestar sus plácemes ante la instauración del Estado de Israel en un texto que se conserva en el ‘Museo de la Diáspora (Tel – Aviv) en los siguientes términos:

‘¡¡¡Ha triunfado Israel!!! y desde un confín al otro del Planeta vibra una voz de júbilo que emerge de todos los corazones que aman la justicia, la libertad y que comprenden la voz de Dios.
Se lee en el Génesis que Dios dijo a Abraham "Serás padre de un gran pueblo", divina promesa que Dios ratificó muchas veces al dichoso patriarca.
Después de un largo viaje buscando el país, Iehobat le prometiera, ya en la tierra de Canan se detuvo nuestro patriarca y Dios nuevamente le hablo y le dijo "este país te lo doy a ti y a tu posteridad". Esta es la narración bíblica. Gloria a Dios y a su pueblo, la palabra del cielo se ha cumplido, ese país ha vuelto a su legítimo dueño, al pueblo judío, a la posteridad de Abraham...
Toda la sangre de Israel que inicuamente han derramado los tiranos, no ha podido ahogar al pueblo de Dios. Han quedado sumergidos en su propia iniquidad, en su infamia e ignominia los que no comprendieron la promesa divina "Este país lo daré a ti y a tu posteridad" ¡Oh pueblo de Israel! Eres grande, fuerte y luminoso y has triunfado, tu libro, la Biblia, nuestro libro, también de los cristianos, es la voz de Iehobat hablando con majestad inigualada sobre el Sinai y en labios del divino Jesús, en afluencia de la más sublime dulzura de los siglos todos. Eres el único pueblo del mundo que ha recibido directamente de Dios su territorio y vuelto a Palestina a quien Dios le diera para siempre. Agítense jubilosas todas las banderas libres del mundo.
Se han cumplido las promesas del Salmo 88 "Yo cuidare por todos los siglos de tu descendencia".

En ese mismo año –mas precisamente el 3 de octubre - ante la aparición de pintadas en las paredes santafesinas donde se lee ‘Hay que matar judíos’ responderá enérgicamente desde las páginas del diario ‘El Litoral’ resaltando que la esencia misma del catolicismo es antisemita y una cuestión que hoy quiere negarse o desvirtuarse, tal como lo es el hecho de que muchos hijos de Israel fueron salvados por el Papa:

"Así dicen unas leyendas que aparecen abundantemente escritas en los muros de las casas de nuestra ciudad. Hay que matar judíos... ¡Qué tristes palabras! ... El quinto precepto del decálogo ordena: no matarás. La razón natural dice que no se debe matar sino en legítima defensa. A los católicos, nos enseña nuestra religión que debemos amarnos los hombres recíprocamente; 'amaos los unos a los otros'; nos enseña también que Jesús fue judío, lo mismo que María Santísima y los primeros apóstoles.El Pontífice romano durante la ocupación de Roma por los alemanes auxilió a los judíos dándoles albergue en el Vaticano, y a no pocos dióles puestos rentados para que se ganaran el sustento y no obstante en nuestra ciudad y en nuestra patria, cuya mayoría de habitantes es católica, se escribe por las paredes que hay que matar judíos. Creemos que es una enorme equivocación; no debemos matar judíos, como en Palestina; cuando ellos la gobiernen, tampoco deberán matar católicos, ni a los de otra raza o religión . Yo quisiera que se me trajera un argumento convincente que demuestre que hay que matar judíos. ¿Cuál puede ser? ... No lo sé. Habrá judíos malos como los hay buenos .Las cárceles están llenas de gentes que no son judías y el gobierno argentino ha puesto el fajín de generala del ejército, a aquella sublime judía, madre de Jesús, ante la cual se postraron Belgrano, San Martín, y otros de nuestros héroes . Ya sé que esta frase les sonará mal a los antisemitas; la sublime judía por María Santísima, el divino judío por Jesús; pero no obstante, ello es la verdad; eran judíos, queramos o no queramos, nos guste o no nos guste. ¡Cuántas vidas de judíos salvó el Papa en la guerra! 'Hay que matar judíos' ... Tú que escribes eso, seguramente no lo haces por maldad; sino por equivocación, por erróneos prejuicios. Reflexiona y verás cómo no depende de ti el nacer judío o no judío; tú no pudiste elegir antes de nacer, de qué madre ibas a nacer; y si te hubiera tocado nacer judío, yo también te defendería al decir que no debían matarte por haber nacido judío. No creo que sostengas que hay que matar judíos por cuestión de religión, pues Hitler no tenía ninguna religión y era el que más judíos ha matado. Es un equivocado patriotismo, acaso, el que te obliga a sostener tan absurdo principio. No, hermano; no mates a nadie. Ama a todos. Sé como el sol, que alumbra por encima de todas las fronteras, y de todas las razas, y de todos los climas. Sé como el sol, que cuando sube más alto, es para poder descender mejor a los abismos. No odies; sé grande; aseméjate a Dios. No mates judíos. No mates a nadie. Ama, ama, y siempre ama. Es la única manera como nosotros pobres criaturas humanas podemos casi deificarnos. Todos somos hermanos. Padre nuestro le decimos a Dios".


Si bien desconocemos otros escritos o gestos suyos en la misma línea consideramos que su compromiso en este plano no fue algo ocasional, lo cual queda de manifiesto en la adhesión de la DAIA filial Santa Fe con motivo de su fallecimiento, en donde la institución manifestaba que ‘rendirá al que en vida fuera eminente defensor de la verdad y la justicia, sentido homenaje de admiración y respeto, disponiendo que en todas las sinagogas locales se eleven preces al Altísimo por el eterno descanso de su alma’.