viernes, 20 de julio de 2007

Historia de la Diócesis de Rafaela - Sufraganea de Santa Fe *

Creación de la Diócesis de Rafaela

Antecedentes (políticos, sociales y eclesiales)
“Antes de la colonización, esta zona era prácticamente deshabitada, y sólo pasaban por ella el camino entre Santa Fe y Córdoba, y quizá un camino secundario a Tucumán. Como avanzada de la zona poblada contra los indios no sometidos, existían los fortines como Sunchales (1790) y Soledad (1793) . En aquella época atendían las necesidades religiosas frailes franciscanos del convento de San Lorenzo.
Apenas promulgada la constitución de 1853, comienza el proceso de inmigración con el arribo de 200 familias que en el año 1856 fundan Esperanza. En 1859 se crea el vicariato apostólico de Paraná, jurisdicción a la que pertenece la provincia de Santa Fe hasta la creación de la diócesis de Santa Fe en 1897.
Es una época caracterizada por la lucha entre católicos y masones, que produjo en nuestra provincia (levantamiento de Iriondo en 1868 contra el gobernador Oroño, excomulgado por el obispo Gelabert a causa de las leyes de cementerio público y matrimonio civil)
“En nuestra zona, la colonización avanzó desde Esperanza hacia el sur (San Carlos) y el oeste (Pilar, Sarmiento). En 1881 se fundan Bella Italia, Susana, Aurelia y Rafaela. En 1882 Plaza Clucellas, Saguier y Roca, 1883 Lehmann, María Juana y Bauer, 1884 San Vicente, Cello, Egusquiza, Humberto Iº, Iturraspe, y Margarita, 1885 Sta.Clara, Vila, Aldao, Castellanos y Raquel, 1886 Sunchales, Angélica y Josefina”.
“La inmigración europea era, en nuestra zona, católica en su gran mayoría, pero venía sin sacerdotes. a atención religiosa estaba entre las primeras preocupaciones de los colonos, y que por tanto la organización local de la Iglesia surgió en todas partes casi inmediata a la misma colonización”[1]En 1887 Rafaela es declarada parroquia. Diez años más tarde, con Mons. Agustín Boneo, pasan a ser parroquia las capellanías de Ceres, Humberto Primo, Josefina, Sunchales y Susana[2], entre otras. . “

“En 1934 se crean una multitud de diócesis, entre ellas Rosario, separando de la de Santa Fe la mitad sur de la provincia y elevándose Santa Fe a arzobispado” (Nicolás Fasolino fue el primer arzobispo de Santa Fe -ya era obispo desde 1932-) . “En 1939 se crea también Resistencia, separando de Santa Fe las actuales provincias de Chaco y Formosa”.

“En el año 1957 se dividió la diócesis de Santa Fe, creándose la diócesis de Reconquista, que abarcaba inicialmente los departamentos General Obligado, Vera y 9 de Julio. Su nuevo obispo, Monseñor Iriarte, comprueba que no existen comunicaciones fiables con el departamento 9 de Julio, ya que no había rutas asfaltadas desde Reconquista, y el ferrocarril, lo recorría de sur a norte”[3].

Creación de la Diócesis de Rafaela
Entre las causas fundamentales de su creación deben señalarse:
- Aumento de la población: el Dpto.o Castellanos pasa de 47.587 en 1914 a 95.000 en 1960. El Dpto. San Cristóbal casi duplicó sus habitantes entre 1914 y 1947, a unos 60.000, (en 1960 ya disminuye a 58.000) y 9 de julio pasó de 5.724, a 20.306 (en 1960 se mantuvo). Para 1947 (desmembrada ya Rosario) la Arquidiócesis de Santa Fe debía atender a 750.000 personas.
- Necesidades pastorales (de sacerdotes y laicos) que surgían de una gran extensión para un solo Obispo.
En 1960 se llevó adelante una reorganización general de las circunscripciones eclesiásticas de la Argentina para responder a su crecimiento demográfico e institucional, se pensó en subdividir nuevamente la diócesis de Santa Fe, esta vez erigiendo una diócesis con la parte oeste: San Martín, Castellanos y San Cristóbal, cuyo centro lógico y sede sería la pujante ciudad de Rafaela. Sabedor de dicho proyecto, Monseñor de Iriarte sugirió que era más factible atender 9 de Julio desde Rafaela, pidiendo a cambio la parte norte del departamento San Javier, hasta el paralelo 30º, muy cercano a Reconquista. El obispo de Santa Fe, Cardenal Fasolino, propuso en cambio crear una diócesis con los departamentos de San Cristóbal y 9 de Julio únicamente. El nuncio apostólica Monseñor Humberto Mozzoni contestaba el 12 de agosto de 1960:
“... siendo necesario que la futura jurisdicción eclesiástica pueda surgir con la fuerza y vitalidad indispensables, considera que es más conveniente que ella comprenda los departamentos 9 de Julio, San Cristóbal y Castellanos, teniendo por lo tanto como sede a Rafaela.”[4] (debe considerarse que “el proceso de industrialización provocó una enorme migración de las áreas rurales a las urbanas, de la que en nuestra zona se benefician únicamente Rafaela y Sunchales, por lo cual, desde la década del ’40 hasta 1960, San Cristóbal decrece, 9 de Julio se estanca”)[5].

En la misma carta solicitaba un informe acerca de la nueva jurisdicción. En la contestación, Mons. Fasolino reitera sus objeciones: la nueva diócesis sería muy extensa y Rafaela mal ubicada como su cabecera. Además, la situación del departamento San Martín es ilógica:
“Si no lo añade, entonces quedaría un rincón-departamento mucho más alejado de Santa Fe que el de Castellanos...”
Insiste en lo descentrada que queda Rafaela y en que sería más lógico delimitar dos obispados (San Cristóbal y 9 de julio por un lado y Castellanos y San Martín por otro). A pesar de dichas objeciones, el nuncio mantuvo su postura, arguyendo que ya eran muchas las diócesis misioneras en la Argentina y que en ese momento la Santa Sede no se avendría a crear otra tan débil en el mismo centro del país. Consideraba que 9 de Julio y San Cristóbal no tenían los medios para bastarse a sí mismos como jurisdicción y que debían incorporarse a una diócesis suficientemente fuerte. Finalmente, Monseñor Fasolino dio su asentimiento, con lo que el Papa Juan XXIII dispuso la erección canónica de la diócesis de Rafaela, a través de la bula de 10 de abril de 1961 “Cum venerabilis”:

“Juan Obispo, Siervo de los Siervos de Dios
Para perpetua memoria:
El Venerable Hermano Humberto Mozzoni, Arzobispo del título Sidetano y Nuncio Apostólico en la República Argentina, preocupado por el bien de las almas, solicitó de la Sede Apostólica que, disponiendo de manera más idónea los territorios de la Arquidiócesis de Santa Fe en Argentina y de la Diócesis de Reconquista, se constituyera allí una nueva diócesis. Atentos a dichas preces, hemos dado gustosamente nuestra respuesta favorable y luego de escuchar a los Venerables Hermanos Eduardo Nicolás Fasolino, Arzobispo de Santa Fe en Argentina y Juan Iriarte, Obispo de Reconquista, por nuestra suprema autoridad, decretamos y mandamos cuanto sigue:
De la Arquidiócesis de Santa Fe ya mencionada, separamos el territorio que abarca las regiones o Departamentos de Castellanos y San Cristóbal; y de la Diócesis de Reconquista el territorio que pertenece a la región civil o Departamento de Nueve de Julio; y con ellos fundamos una nueva Diócesis que se denominará Rafaela y tendrá los siguientes límites: al norte la Diócesis de Reconquista, al oriente y al sud, la Arquidiócesis de Santa Fe en Argentina, al occidente las diócesis de San Francisco y Añatuya fundadas en este mismo día; y la de Santiago del Estero. El domicilio del Obispo se fijará en la ciudad de Rafaela, la cátedra del magisterio episcopal en el templo parroquial San Rafael, el Santo Arcángel, que allí se levanta y que por lo tanto poseerá los derechos y privilegios de Iglesia Catedral. Concedemos, además al Sagrado Prelado todos los derechos y distinciones, estableciendo asimismo las correspondientes obligaciones de su ministerio. Entre ellas le recordamos que deberán ser él y su diócesis, respetuosos sufragáneos de la Sede metropolitana y del Arzobispo de Santa Fe, en Argentina. Ordenamos, así mismo que, hasta que se constituya el Colegio de Canónigos mediante Letras selladas, se elijan Consultores diocesanos los cuales, de acuerdo a la norma del Derecho, asistan al Obispo con su consejo y activa colaboración; éstos, ciertamente, cesarán en sus funciones, una vez establecidos los Canónigos. En lo referente a la mesa episcopal, determinamos que se constituya con los recursos de la Curia, las espontáneas donaciones en dinero ofrendadas por los fieles y con la parte de bienes que le corresponda a la Diócesis de Rafaela, según la norma del canon 1500 del Código de Derecho Canónico. Además por lo que respecta a la conducción de la nueva Sede, a la administración, a la elección del Vicario Capitular en el caso de sede vacante y otros asuntos similares, obsérvense con fidelidad las prescripciones de los sagrados cánones. Acerca del Seminario, establecemos que al menos el Menor se ponga en funcionamiento cuanto antes con el fin de educar a los adolescentes para el Sacerdocio. Los mejores sean enviados a Roma, al Pontificio Colegio Pío Latino Americano para ser formados en las disciplinas filosóficas y teológicas. Con respecto al clero y a los seminaristas, mandamos que una vez hechas efectivas estas Letras, los sacerdotes queden incorporados a la Diócesis en que tengan legítimo oficio o beneficio y los demás clérigos y alumnos del seminario a la Diócesis en que tengan domicilio legal. Finalmente las Actas y Documentos que de algún modo hagan referencia a la nueva Iglesia rafaelina sean enviados desde las Curias Episcopales de Santa Fe en Argentina y de Reconquista, a la Curia de Rafaela, para ser custodiados con toda diligencia en el archivo que se ha de crear. Por otra parte, nuestro Venerable Hermano Humberto Mozzoni, a quien hemos recordado, procurará que estas Letras nuestras sean llevadas a la práctica, ya sea por sí mismo ya por otro varón constituido en dignidad eclesiástica. Una vez cumplido el objetivo, se redactará un documento cuya copia auténtica será enviada con prontitud a la Sagrada Congregación Consistorial. Además si al tiempo de la ejecución, hubiera otro Nuncio en la República Argentina que éste haga cumplir nuestros mandatos. Queremos que estas Letras sean eficaces ahora y en el futuro; de tal manera que lo que en ellas ha sido decretado, sea religiosamente observado y obtengan fuerza de aquéllos que son los destinatarios. Ninguna prescripción contraria, de cualquier género que fuese podrá oponerse a la eficacia de estas Letras, quedando todas ellas derogadas, por estas mismas Letras. Por tanto si alguien, investido de cualquier autoridad consciente o inconscientemente, actuara en contra de lo que nosotros hemos decidido, ordenamos que ello sea considerado totalmente ineficaz y abolido. Que nadie, por otra parte se permita recortar o viciar este documento que expresa nuestra voluntad; y por otro lado, las copias y citas en imprenta o manuscritas que lleven el sello de un dignatario eclesiástico y al mismo tiempo la firma de un notario público deben ser consideradas tan fidedignas como si estas mismas Letras fueran presentadas. Y si, en general, alguien despreciara o de algún modo rechazara este Decreto nuestro, sepa que estaría sujeto a aquellas penas que establece el Derecho para los que no cumplieren los preceptos de los Sumos Pontífices.
Fechado en Roma, junto a San Pedro, el día décimo del mes de Abril, en el año del Señor milésimo nonagésimo sexagésimo primero, tercero de nuestro Pontificado.
Santiago Luis Cardenal Copello
S.R.E. Canciller

Carlos Cardenal Confalonieri
Secretario de la Sagrada Congregación Consistorial

Francisco Tivello
Regente de la Apostólica Cancillería

Francisco Aníbal Farretti - Protonotario Apostólico
Bernardo De Felicis - Protonotario Apostólico
Expedida el día 19 de Mayo en el año IIIº del Pontificado – Rodomons Galliani – Encargado del sellado en plomo[6].

Así quedó constituida la nueva Diócesis de Rafaela con 38.180 km2 de superficie, y 232.631 habitantes[7] La provincia eclesiástica de Santa Fe coincidía con la civil, abarcando como sufragáneas a Rosario, Reconquista y Rafaela.[8]
El 17 de mayo de 1961 el Senado y la Cámara de Diputados de la Nación sancionaron la ley 15.804 que autoriza la creación de las nuevas Diócesis[9].
Entonces era párroco de San Rafael era José Tacca. Se realizó un acto en la biblioteca Estrada presidido por Mons. Fasolino quien explicó el significado para la ciudad de ser sede de un obispado y adquirir tal jerarquía[10].
El 12 de junio del mismo año 1961, el Papa designa como primer obispo de Rafaela a Mons. Vicente Zazpe, entonces párroco de N. S. de Luján en Bs. As.[11]
La noticia fue celebrada con fuertes toques de las campanas de la iglesia San Rafael[12].



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[1] Engler, E. Pbro.; “Breve Historia de la Diócesis de Rafaela”; 2001; págs. 1-3.

[2] Gunter A. y Berra A.; “Creación de la Diócesis de Rafaela”; Instituto Superior del Profesorado Nº2 Joaquín V. González, Cátedra: Seminario de Historia Regional; Rafaela; 1995; Pág.8

[3] Engler, E. Pbro.; “Breve Historia de la Diócesis de Rafaela”; 2001; págs. 3-4.

[4] Ib. pág. 4

[5] Ib.

[6] Archivo de la Cancillería Apostólica – Volumen 106 – Nº 27.

[7] “Vicente Zazpe, el corazón de un pastor”- Jorge Montini y Marcelo Zerva, Editorial San Pablo, Bs. As. 2000, pág. 39.

[8] Poco después, en 1963, se crea la diócesis de Venado Tuerto y se eleva a Rosario a la condición de metropolitana, separándola de la provincia eclesiástica de Santa Fe, que desde entonces queda inalterada con sólo dos sufragáneas: Rafaela y Reconquista. – Ib. pág 5.

[9] Gunter A. y Berra A.; “Creación de la Diócesis de Rafaela”; Instituto Superior del Profesorado Nº2 Joaquín V. González, Cátedra: Seminario de Historia Regional; Rafaela; 1995; Pág.19

[10] Ib. pág. 23

[11] Engler, E. Pbro.; “Breve Historia de la Diócesis de Rafaela”; 2001; pág. 5.

[12] Gunter A. y Berra A.; “Creación de la Diócesis de Rafaela”; Instituto Superior del Profesorado Nº2 Joaquín V. González, Cátedra: Seminario de Historia Regional; Rafaela; 1995; pág.23.


* tomada del blogs de Alejandro Sola