martes, 5 de febrero de 2008

LA ‘TERRA PROMESSA’ DE LOS PIEMONTESES

Etnicidad, dialecto y religiosidad

Pbro Edgar G. Stoffel






Una inmigración singular

Aunque ya ha sido suficientemente señalado no podemos dejar de recordar la importancia que ha tenido la emigración de la población piemontesa hacia nuestro país entre los años 1876 y 1915 al punto de haberse convertido en el destino por excelencia de los mismos - al menos hasta comienzos del siglo XX- tal como lo podemos observar en el siguiente cuadro:

Períodos Total Italia Total región
- 1876/1885 22,80 % 75,90 %
- 1885/1895 22,30 % 72,40 %
- 1896/1905 16,60 % 58,10 %
- 1906/1915 15,30 % 48,50 %
- 1916/1921 12,00 % 64,40 %

Las razones que están en la base de este fenómeno enraízan en la tradición migrante de la región y en la crisis que debido a diversos factores vive el Piemonte especialmente en el ámbito agrario entre los años 1880 y 1894 que lo convierten en un área marginal de la economía y política italiana.

A esto debemos señalar la fuerza atractiva de la ‘terra promessa’ que genera en los piemonteses la esperanza de lograr en ella mejores condiciones de vida incrementada por las informaciones que los emigrados remiten al ‘paese’, la propaganda de las empresas marítimas y la rápida consolidación de una comunidad de pertenencia fuertemente étnica.

Hay que señalar que de las provincias con la que contaba esta región, las mayores expulsoras fueron Cúneo (76,47 %) y Alessandría (66,47 %), siguiéndole a razonable distancia Torino (54,45 %) y Novara (50,90 %). Estos porcentajes están en íntima relación con el tipo de tierras dedicadas a la agricultura y la atomización de la propiedad. De hecho, las zonas de las que provienen la mayor parte de los inmigrantes se corresponden con los sitios mas montañosos donde la tierra es poco fértil y donde se cuenta un propietario cada 4 has. En palabras de Beppe Fenoglio, una verdadera ‘tierra della malora’.

Llegados a nuestro país tras un viaje que duraba alrededor de un mes los piemonteses se distribuyeron por todo el país y se dedicaron a las mas variadas actividades pero en su gran mayoría se abocarán al trabajo agrícola para el que sus rudimentarias técnicas y la colaboración del grupo familiar – con lo que se reproducía la practica laboral de los ´paese’ de origen – le eran harto suficientes.

LA CONSTRUCCIÓN DE UN ‘MUNDO PROPIO’

Sin dudas que Santa Fe y Córdoba - cuyas tierras feraces fueron destinadas a la agricultura- fueron las que mas se vieron favorecidas por la presencia piemonteses a lo largo y a lo ancho de sus territorios.

Tras una breve experiencia laboral como medieros o peones en las colonias mas antiguas, la colonización del oeste santafesino y a posteriori el este cordobés fue la oportunidad para que los piemonteses generaran su propio ‘mundo’, experiencia que elevarán a la categoría de gesta o epopeya y que quedará reflejada en las obras de Lermo R. Balbi en ‘Los nombres de la tierra’ y ‘Continuidad de la Gracia’ y ‘Nui, la Pampa Gringa (Nosotros, la Pampa Gringa). 1887 – 1910’ de Norma G. de Minardi.

. Comentando las primeras, O. Valli señala que ‘sobre bases logradas a través de minuciosos rastreos en documentos y crónicas y especialmente de la tradición oral de la comunidad, Balbi reelabora utilizando el esquema mítico del viaje, el periplo iniciado por los piamonteses en búsqueda de la tierra prometida’, logrando ‘... hacer de la gesta piamontesa el paradigma de todas las gestas, de todos los hechos protagonizados por el hombre’.

El ámbito espacial de este verdadero hiterland abarca el Departamento Castellanos, el oeste del Departamento Las Colonias, buena parte de los Departamentos San Martín y San Gerónimo y el oeste de San Cristóbal en la provincia de Santa Fe y el este del departamento San Justo en la provincia de Córdoba.


Un recorrido por las colonias de la zona no deja lugar a dudas sobre la identidad piemontesa tal como sucede –por citar algunos ejemplos- en Saguier donde el 91,3 de las familias eran de ese origen, en S. Francisco donde lo eran el 80 %, en Rafaela con un 76,5 %, en Pte Roca con un 73,3 % y Susana con 54, 9 % . También podemos decir los mismo de Gessler, Lehmann, Vila, Marcos Juárez y Freyre.

Esta masividad de los piemonteses ya queda registrada en 1884 por E. De Amicis, quién al visitar la colonia S. Carlos cuyos orígenes fundacionales estaban ligados a otras corrientes migratorias registra:

‘Un enjambre de jovenzuelos y de niños se llamaban por sus nombres entre la multitud, con los diminutivos acostumbrados de los piamonteses, y reconocí la pronunciación del Alejandrino, del de Pinerolo, del de la Provincia de Cuneo y de otros lugares, cuya acentuación era tan clara como la de la misma madre patria.
Algunos, llamados por mis compañeros, empezaron a acercarse; a los pocos momentos me vi en derredor una multitud que me hurtaba por todas partes. No tuve necesidad de preguntar a nadie, me dirigieron en seguida la palabra ellos con avidez. Me relataron todos de que país eran. Yo soy de Caluso. Yo soy de Gallanico. Yo de San Segundo. Yo de Dromero. Muchos eran de los alrededores de Pinerolo. ¿Cómo va por allá? Me preguntaban. Algunos me pidieron noticias de sus parientes como si fuese natural que yo los conociera. Otros se quedan admirados y reían de contento entre ellos mismos, oyéndose citar el nombre del antiguo alcalde o el del secretario del Ayuntamiento de su pueblo’

En 1895, ya avanzado el proceso de colonización Giorgio Racca escribe a sus padres:

‘... no demoren mucho tiempo si tienen ganas, ahora no es mas como una vez, venir a América ahora es lo mismo como ir a Pinerolo, hay mas italianos aquí que allá’

Y cuando el mismo se había consolidado –hacia 1912- nos encontramos con la siguiente relación acerca de Santa Clara de Saguier:

‘Questo popolo conserva le medesima tradizione delle Provincie di Torino e di Cuneo da dove proviene: serio, laborioso, ospitaliero, colto di que grado di cultura a cui può arrivare fácilmente un popolo di campagna è profondamente religioso e praticante’

EL DIALECTO COMO LENGUA OFICIAL

Cabe señalar aquí la importancia que tuvo el dialecto de origen que al decir de D. Imfeld se convirtió en una verdadera ‘fuerza identataria’, teniendo en el núcleo familiar su bastión principal .

Harto elocuentes son al respecto los testimonios recogidos en la segunda década del siglo XX en Freyre donde se señala que ‘la lingua ufficiale è qui il piemontese’ y en Sta Clara de Saguier donde hasta el Juez de Paz y el Comisario –a pesar de que eran argentinos- hablaban dicho dialecto, lo cual era la practica habitual en las casas de comercio y en diverso tipo de reuniones. Su influencia se mantuvo hasta la década del ’50 a pesar de la descalificación que sufría en el ámbito educativo y su asimilación con el mundo rural alejado de la cultura urbana.

La centralidad del piamontés que en la vida cotidiana llega a suplantar al idioma oficial de nuestro país, pone de manifiesto la supremacía como grupo étnico y económico de los hablantes originales y sus descendientes -que siendo ya argentinos- se identifican por varias generaciones con la lengua recibida. Esto implica no solo la conservación endogámica del dialecto sino también la asunción del mismo por otros italianos que se encuentran en minoría frente a ellos, inmigrantes de otras nacionalidades e incluso los nativos que por razones laborales debían aprenderlo para entenderse con los propietarios de las chacras.
En este sentido no es exagerado afirmar que el piemontés se convirtió en la lengua franca de la región que nadie podía obviar.

VIVENCIAS RELIGIOSAS

La practica religiosa de los piamonteses, al menos en la región torinesa se presenta compleja, articulada, fluida y a la vez contradictoria y se caracteriza por la difusión de las nuevas devociones y cierta masividad.

Sobresalen el culto al Santísimo Sacramento y al Sagrado Corazón de Jesús y la devoción a la Virgen María y S. José, con sus visitas al Sagrario, los primeros viernes de mes y los respectivos meses (de mayo, del Sagrado Corazón en junio y el del Sto Patriarca).

Los Santuarios marianos situados en el arco alpino ven renovada la afluencia de peregrinos en especial a la Virgen de Oropa y crece la devoción a la Virgen de la Consolata, de la Guarda y María Auxiliadora, esta última impulsada por los salesianos. En el ámbito campesino perduran la devoción a S. Antonio Abad protector de los animales, a S. Grato protector de los sembradíos, S. Rocco y S. Pancrazio protector de las enfermedades y S.Chiaffredo entre los de Cúneo.

Por doquier se yerguen ‘pilones’ y ermitas, las fiestas del Patrono del ‘paese’ constituyen uno de los momentos mas importante en la vida de la comunidad ya que a través de ella los vecinos se reconocían como miembros de una colectividad social y religiosa y en el plano personal y familiar el rezo del Rosario, conserva toda su vigencia.

La practica sacramental continúa siendo importante en el mundo rural pero tiende a disminuir en los grandes centros urbanos como acontece en la Arquidiócesis de Torino en 1874 donde solo el 85 % de los fieles de la sede episcopal y la zona circundante cumplen con el precepto pascual, en tanto en el resto alcanza al 92 %. Otro tanto habría que decir respecto al sacramento del matrimonio y de la confesión.

Para animar esta religiosidad era fundamental el papel del sacerdote, en especial del Cura Párroco ya que como bien señala Á. Gambassim, a través suyo ‘... i fedeli fanno l’única esperienza di chiesa: la veritá di fede, i dogmi, ogni forma di esperienza sacra e religiosa passano atraverso i parroci. Mediante i Parroci si attua la pratica dei sacramenti, delle devozioni e della catechesi; si solennizano i riti che consacrano la vita dei cristiano, la feste dominicale e stagionali, le processione, i pellegrinaggi. I Parroci compiono gli esorcismi sugli animali e sulle messi; invocano i santi prottetori delle arti e dei mestieri’

No podemos dejar de señalar en este contexto el surgimiento de corrientes anticlericales y laicistas y la acción de la masonería y a posteriori las corrientes socialistas que a través de la educación y el periodismo socavarán esta religiosidad tradicional, lo cual obligará a un verdadero replanteo pastoral.

Tal a grandes rasgos el ‘imaginario católico’ de los piemonteses que emigraban ‘all’ stero’, desconociendo por falta de documentación del acompañamiento espiritual que recibían de parte de sus pastores al momento de partir. Solo conocemos el testimonio de J. B. Geuna (Pinerolo) quién al despedirse de su Párroco y manifestarle que adonde iban no podrían escuchar misa, éste les tranquilizó diciéndole que no se preocuparan, que recordaran la doctrina cristiana y que el trabajo bien hecho equivalía a un rezo. Provistos de un devocionario llegaron a la naciente Rafaela y los domingos se reunirían en familia a rezar las oraciones.

Ya en el nuevo mundo y al igual que en la actividad agrícola, estos inmigrantes actualizarían en el campo religioso sus practicas ancestrales, en primer lugar lo referente al cumplimiento del precepto dominical.

El ya citado De Amicis describe un Domingo en la colonia S. Carlos:

‘La Iglesia se hallaba llena hasta la puerta; muchos labradores estaban oyendo la misa fuera del templo, unos de rodillas y de pié otros, teniendo el sombrero apretado contra el pecho’

La lejanía del templo no era obstáculo para no cumplir con el precepto dominical tal como lo recuerda varías décadas después el Pbro. M. Mazzucchi:

‘Nei primi anni (de Rafaela) non si usava che il carro; per andare a messa si facevano quaranta, sessanta chilometri sul carro’

Tal el caso de la familia Olivero, la cual se trasladaba en pleno desde Rafaela –que por entonces no tenía iglesia- hasta la colonia Pilar para participar de la Misa y adquirir las provisiones necesarias para la semana como así también los colonos de la zona de Lehmann , por no citar sino algunos.

En 1895, G. Racca se permite recordarle a sus padres: ‘Miren de ir a Misa, yo siempre he ido, no van cuando cortan los granos’. Y en 1900 –ya con sus padres en Argentina- le escribe a su hermana: ‘Vamos a misa todas las fiestas. Vamos a Misa a Vila. Tenemos un sacerdote que viene de Pinerolo, es un buen sacerdote’ . En 1904, es su madre la que escribe desde colonia Ramona: ‘Todos nosotros las fiestas vamos a misa...’

En 1912, el citado Pbro. Mazzuchi relata acerca de los colonos de la zona de Rafaela:

‘Alla doménica le famiglie dei nostri agricoltori affluiscono dai loro casolari, al centro. Qui adempiono ai loro doveri religiosi e fanno le loro compere e sbrigano i loro affari, poichè non c’ è lungo la settimana un giorno di mercato’

Y así en cada pueblo o colonia de la ‘pampa gringa’

La imposibilidad de participar de la misma, no deja de ser causa de lamentación como sucede con Lucía Grandis quién señala a su hija que no le gusta esta tierra ‘... porque no podemos ir todos a misa, es necesario que dos se queden en casa para mirar los animales, salimos lejos dos leguas’ o cuando le pide que ruegue por ella en la iglesia de Volvera, ya que siendo tiempo de cosecha no puede ir a misa.

Esta importancia dada al cumplimiento del precepto dominical y la dificultad para su cumplimiento por las largas distancias, es una de las razones de que a poco tiempo de que se colonize un campo en la Plaza de la zona se comience primero a celebrar la misa por parte del sacerdote de la capellanía o Parroquia mas cercana en algún lugar preparado al efecto y poco después se comience a construir una capilla de pequeñas dimensiones que luego se irá ampliando o ser reemplazará por un templo de mayor envergadura.

Junto con la Misa las demás practicas devocionales reviven el mundo dejado ocupando un lugar privilegiado el rezo del Rosario que se realizaba en familia o en el templo parroquial: Sunchales, domingo por la tarde; Ceres, por la noche y Rafaela, a las cuatro de la tarde. También será de fundamental importancia la devoción al Sagrado Corazón de Jesús sentida por la feligresía y fomentada por la Jerarquía, no faltando su imagen o cuadro en los hogares y en los templos y capillas y al Santísimo Sacramento, el que por lo general era expuesto los domingos por la tarde o en ocasión de las ‘Quaranta Ore’. Entre las advocaciones marianas, la ‘Madonna del Pilone’ de Moretta se venera en Sta Clara de Buena Vista y en Gral Deheza, la de la ‘Consulata’ a nivel familiar y en Sampacho y la de las Nieves en Castelar.

Lo mismo sucede con los santos mas populares como S. José y S. Rocco con altares en la mayoría de los templos de la zona y algunas capillas particulares puestas bajo su advocación; S. Grato y S. Chiaffredo a quienes también se le dedican capillas privadas.

También es generalizada la devoción a S. Antonio Abad cuya imagen se encontraba en varios templos y era el patrono de Lehmann. Todavía es posible escuchar la nvocación ‘S’ Antonio patanù ...’.

En ‘Los Nombres de la Tierra’, se recrean los gestos religiosos de los campesinos de Aráuz frente al temido granizo:

‘La madre sacaba entonces las manos de su basquiña parda en cuyos bolsillos rotos parecía perderlas cada vez que se quedaba mirando el vacío y se decidía a hacer lo que hacía siempre en esos momentos. Tomaba dos hojas de olivo bendito y las ensartaba con la otra de manera que hiciera una cruz, la cual era encendida con una vela consagrada mientras decía: -Santa Bárbara, San Simón, liberame dla losna e dal tron. San Lucc, San Marcc, fame sparí tuti ij quia dij pé. Cros Santa, Cros Digna, ch’ am signa, ch’ am signa, ch’ porta për bun-a vía për salvé l’anima mía ed dla d’ tutta mía famija’.

Al igual que en los ‘paese’ natales la fiesta patronal adquiría una dimensión particular caracterizada por la presencia en masa de toda la colonia e incluso de colonias vecinas y en la que se entremezclaban los aspectos religiosos y profanos Pastoralmente eran una ocasión para reafirmar los principios cristianos a través de variadas actividades espirituales o la predicación de alguna Misión Popular.

Pero también aquí como en el Piamonte natal, no faltaron militantes anticlericales y ligados a las logias masónicas como Juan M. Alberto (nacido en Vigone en 1837) y con una destacada actuación en San Carlos Centro Luis Maggi (nacido en Alesandría y combatiente por la unidad italiana) y Massimo Ghione en Rafaela. En esta colonia, la mas importante del centro oeste santafesino, la masonería tuvo una importante actuación en la construcción de la comunidad urbano y un fuerte sesgo anticlerical, fundado en la premisa ‘prete alla vanga’, aunque mas mitigada que en Italia.

En muchas colonias se celebraba el ‘XX de settembre’ - una especie de ‘fiesta patronal paralela- al punto que el Obispo Boneo debió llamar la atención a los fieles que participaban de la misma, pero a la par era común escuchar cantar a no pocos piemonteses el ‘E vero che e morto Garibaldi, pum!’.

Otros factores que al parecer afectaban la tradicional religiosidad estaba dada por la bonanza económica y la falta de una instrucción catequetica mas orgánica, tal como lo señala el Pbro. Donzelli, al hablar de los colonos de Vila:

‘... l’indiferentismo che regna sovrano nelle cose di fede; la superbia prodotta del benestare materiale unito ad una profunda ignoranza in tutti...’

Por otra parte hay que señalar que los inmigrantes piamonteses habían traído una serie de practicas que enmarcadas en el catolicismo, estaban teñidas de superstición: no dar comienzo a un trabajo o hacer una inversión importante en día viernes, enterrar un huevo el día de la Asunción para garantizar la cosecha, en tiempo de sequía colocar en el patio el crucifijo mas grande que hubiese en la casa y dejarlo hasta que lloviese o arrojar un pan en medio de una granizada para que esta cesara.

De este variado y rico ‘humus’ religioso surgirán como fruto privilegiado no pocas vocaciones sacerdotales y religiosas tanto entre los diocesanos (Gioda, Balbiano, Tonda, Re, Mautino, Ferrero, Giovannini, ) como entre los salesianos con su casa en Vignaud y su Colegio San José en Rosario al cual asistían numerosos adolescentes. Aleccionados por esta experiencia en 1948 los Misioneros de la Consolata de origen turinés que atendían Pte. Roca desde mediados de ,la década del treinta intentaron crear un Seminario sin mayor éxito, aunque si lo lograron en San Francisco.

Finalmente hay que señalar que como en otros ámbitos, también en lo religioso se impuso el estilo piamontés marginando en especial a la ya debilitada religiosidad criolla hasta suplantarla totalmente.