jueves, 7 de febrero de 2008

LA IGLESIA SANTA MARGARITA REINA DE ESCOCIA DE GALVEZ ( STA FE).

Historia y Valoración.
Willams N. Alcaráz
Gálvez (Sta.Fe)



I - GALVEZ

Como otros tantos pueblos tiene su origen en el tiempo de la expansión ferroviaria que se da en el trascurso de los años 80 del siglo XIX en la provincia de Santa Fe.
Con el paso del ferrocarril Buenos Aires y Rosario (FCBAyR) en su prolongación hasta Sunchales, se instala en terrenos adquiridos al Dr. José Gálvez una estación que recibe la denominación de Gálvez.
Al mismo tiempo alrededor de la misma se efectúa el trazado de una urbanización que recibe la aprobación del Poder Ejecutivo el 15 de octubre de 1886 con la denominación de Pueblo Estación Gálvez y un mes más tarde se habilita al servicio público la sección Rosario – Gálvez del ferrocarril (1).
Desde sus inicios el pueblo se perfila con una importante actividad comercial y de transporte de cargas, lo que se traduce en crecimiento poblacional y movimiento socio- económico, esto le permite alcanzar en 1939 la categoría de Ciudad; posteriormente se ira incorporando el sector industrial con preponderancia del rubro metalmecánica.

II - FUNCIÓN DE UN CENTRO URBANO

En nuestro caso el ferrocarril aceleró el proceso de la colonización agrícola adyacente y el centro urbano en torno de la estación permite proveer a los colonos diversos servicios por lo que se instalan desde sus inicios el herrero, el carpintero, el almacenero y tendero, surge la primer carnicería, el despacho de bebidas, luego el restaurante, tiene su sede el Juez de Paz; es designada la Comisión de Fomento, se crea la primera escuela y por consiguiente el templo católico.
Hasta ahí llegaban las familias campesinas el día domingo para asistir a misa y luego hacer las compras. Al respecto Gabriel Carrasco expresa:
“ El colono, acostumbrado a hacer perpetuamente la vida de familia, se traslada con su carro (que, entre paréntesis, ha sido hecho en la misma colonia ), guiando él mismo sus caballitos llevando a su lado a su familia, detrás los sirvientes o peones, y por último, hasta seguido de los perros de la casa. Así se hace sus leguas y llegan al punto en que hay iglesia, donde cumple sus deberes religiosos. En seguida van a festejar el día en el almacén más próximo; allí encuentran preparada una buena alimentación y sobre todo, buen vino; pasan el resto del día en conversaciones, músicas, bailes y cuando las sombras de la noche tienden su manto, recogen sus caballitos y regresan a sus hogares.
Esto sucede donde hay iglesia; donde no hay iglesia, no van “ (2).

III - LA FE EN UN NUEVO ESPACIO TERRITORIAL

Algunos criollos y las familias inmigrantes fueron el principal componente de la población que comenzó a cambiar el perfil del horizonte del campo santafesino. Principalmente esos grupos humanos provenientes de las regiones en su gran mayoría de la zona norte de Italia, los que además, de su impulso laborioso para trabajar el suelo traían un componente cultural que era su fe religiosa, principalmente de la Iglesia Católica Apostólica Romana.
Acostumbrados en sus pueblos y villas de origen a participar del culto en la capilla o iglesia, contando además con la presencia del sacerdote en la casa parroquial. Si bien aquí la religión del país es la misma que ellos profesaban, el contexto donde se desarrollaba la vida diaria era totalmente distinto.
La única iglesia existente en el departamento San Jerónimo era la de Coronda.
Entonces por mucho tiempo estuvieron casi aislados, sin recibir el auxilio dadas las distancias en que se encontraban de la citada Iglesia a la que podían llegar en muy pocas oportunidades y en algunas veces visitados por el Párroco de aquel lugar en sus periódicas salidas en misión para administrar los Sacramentos.
Mantener la fe en medio de estas circunstancias puso a prueba las convicciones de los recién llegados, algunos de ellos trajeron sus devocionarios, como el Manual de Filotea donde hace recomendaciones relacionadas con la asistencia al templo (3). pero otros solo lo que conocían de memoria.
Con el surgimiento del pueblo como centro de una colonia o alrededor de una estación ferroviaria, ese laicado que mantiene su Fe en la adversidad es el que impulsa la erección de la Capilla o Iglesia y tener un sacerdote en el lugar; contado con el apoyo de los comerciantes para concretar la obra, porque así éstos en el futuro podrían acrecentar sus negocios.

IV - LA CAPILLA

Ya fundado el pueblo Estación Gálvez, no se deja pasar mucho tiempo para construir una Capilla, iniciándose las tratativas al 25 de Abril de 1887, con una reunión convocada por la Comisión de Fomento para el tema de la Escuela e Iglesia (4).
Su construcción se efectuó entre los años 1887 y 1888, en el mismo sitio que luego ocupó la actual Iglesia.
La humilde capilla estaba asentada en barro de 1-1/2 ladrillo, de unos 4 m de altura con un ancho de 8 m por 12 m, sin revoque tanto en el interior, como en el exterior; posteriormente se le efectuó una ampliación que la extiende a unos 20 m de largo.
Para su habilitación hubo algunos inconvenientes, al respecto el Padre Rinaldi dice:

“...El albañil para hacerse pagar tuvo que tenerla cerrada mucho tiempo. Para
Casa y Sacristía había un miserable cuarto...” (5).
Esta situación parece haberse solucionado pasado ya más de la mitad del año 1888; con fecha 20 de Setiembre de ese año, el Obispado de Paraná designa el Padre Enrique Niemann S.J, establecido en San Jerónimo Norte para actuar como Capellán en Estación Gálvez, según el decreto:
“Se concede al P. de S. Jerónimo facultades de Capellán de la Estación Gálvez
y Colonia Santa Margarita, y autoriza a bendecir la Capilla provisoria ” (6)
Había una sentida necesidad de contar con un sacerdote en el lugar y de ello da cuenta el periódico La Reforma del 27 de Setiembre de 1888, en la nota del corresponsal en este pueblo al Director, se expresa:
“Por fin tenemos cura y pronto los fieles tendrán el gusto de oír misa. Esto
era esperado con ansiedad” (7).
El Libro 1º de Bautismo se abre el 7 de Octubre de 1888, considerándose esta fecha como la de habilitación de la Capilla, al no haberse encontrado otra referencia.

V - EL NUEVO TEMPLO

Un largo camino hubo de recorrerse hasta que se comenzó a erigir el nuevo templo. Pasado un tiempo relativamente corto y en vista de la pequeñez de la Capilla existente y la deficiente construcción de la misma, dado que ya había desviaciones en algunas de sus paredes y problemas en la techo, el Padre Domingo Rinaldi, llegado aquí el 9 de Junio de 1893, concibe la idea de erigir un nuevo templo acorde a las necesidades de este pueblo y colonias vecinas, en lento pero constante progreso; pensando en el santuario de la Madonna de Tirano (pueblo del norte de Italia) como modelo para la nueva Iglesia (8).
Incesante fue la actividad para comenzar la Iglesia o por lo menos reparar la Capilla existente. La falta de escritura a favor del terreno del Arzobispado donde estaba emplazada, hacía que no se concediese el permiso correspondiente.
Se hacen gestiones ante el Dr. José Gálvez, propietario del terreno y a su cuñado y apoderado Celestino Rosas, en el año 1899 para la escrituración, sin resultados positivos. Pero se recibe la promesa formal de que se podría utilizar sin problemas el solar, que ya estaba donado y no lo iban a reclamar (9).
Las diversas diligencias para obtener la autorización de construir, continúan durante todo el año 1900, en junio de ese año se expide un permiso para iniciar las obras de refacción del edificio existente (10).
El P. Domingo Rinaldi se ausenta por estos días de Junio y regresa de Europa, concretamente de Cologna y Tirano (en Italia) a comienzos del mes de Octubre de este mismo año; la licencia de refacción concedida queda descartada, ya que su gran preocupación era la de concretar la creación de un nuevo templo; es así que a comienzos de 1901, reinicia las tratativas para la construcción del mismo; pero las dificultades ya citadas subsisten.
La mayoría del vecindario insiste en que debe hacerse en el lugar en que ya está establecido y que no habrá problemas; Ambrosio Colombetti y Miguel Picco ofrecen donar varios solares para construirla en otro sitio.
El 25 de Marzo de 1901, se efectúa una importante reunión para tratar los ofrecimientos a la que asisten los propietarios y gente de más representación del pueblo y de la campaña. El Pbro. Rinaldi informa que:
“El pueblo quiere la Iglesia aquí en donde ya hay Casa Parroquial y la Plaza; a un paso más lejos no quiere poner nada.”(11).
En la citada reunión se conformó una comisión para el nuevo templo; a fines de Abril el clima es favorable, se ha formado una lista de suscriptores de aportes y otras contribuciones que alcanzan a $14.110. El Párroco se dirige por nota al Provisor y Vicario General del Obispado para comunicarle la actividad desarrollada para iniciar las tareas pero insistiendo en la ubicación:

“La voluntad del Pueblo y la suscripción hecha es para aquí nomás; por otro paraje retiran las firmas y pagan nada”(12).
A esta altura de los trámites, el Arzobispado de Santa Fe, tenia suficiente información de la decisión de llevar adelante el proyecto por lo cual, el obispo Juan Agustín Boneo decide autorizar la construcción tan solicitada. Así el 2 de mayo de 1901, emite la ansiada autorización para construir el nuevo templo (13).

VI - LA CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO
Ya superada la indefinición suscitada por la propiedad del terreno, comienza una nueva y larga etapa, que es la de construir el templo. El Pbro. Rinaldi se aboca a definir el proyecto para la Iglesia ya que prácticamente había quedado solo en esta empresa y disminuido el radio de acción de la Parroquia, al ser separada el área de Campo Irigoyen y los de López decidieron hacer la Iglesia en su pueblo (14), por lo que se ve reducido el número de aportantes para la obra.
Tiene que reflexionar profundamente, dado los inconvenientes que surgían para iniciar la edificación, expresando en su informe:
“ Confié en el Señor y me abalancé a la ardua empresa. Convoqué al pueblo y se escapó, volví a la carga agarrando uno por el brazo, acariciando la barba de otros. Se firmó una lista de ofertas sin compromiso legal por si se haría la Iglesia. Subió a cerca de siete mil pesos; pero nadie quiso aceptar la Comisión. Hice otra tentativa de formar Comisión, se alcanzó un simulacro...” (15).
En Mayo de 1901 se firma un contrato para la provisión de trescientos mil ladrillos colorados y rosados (16).
Pero la comisión pro-construcción del nuevo templo se disuelve; el Pbro. Domingo Rinaldi en julio de 1901, expresa que se encuentra solo. Abstraído en las reflexiones y la oración sin tener todavía una decisión para encarar una solución a las dificultades que se presentaban, acontece algo importante por esos días, llegan dos carros con arena. Que no había encargado, asombrado
“ Lo tomé como una señal que Dios quiere la Iglesia, y ánimo dije...”(17)
Este suceso le hace renovar el ánimo, vuelve a requerir colaboración y contratar otros materiales para iniciar la construcción (18), e invita al Provisor y Vicario General Silva para bendecir la piedra fundamental.
Tras algunas consultas con el Ingeniero Arturo Lomello de la ciudad de Santa Fe, quien le proyecta una iglesia con la torre del campanario al frente según lo que se indicaba para la construcción de los templos por la Curia; pero al no coincidir con la idea del Párroco Pbro. Domingo Rinaldi que era de construir la iglesia con la torre al costado y atrás; dicho proyecto concluye aquí; quedando en firme el esquema de este último tomando como modelo el Santuario de la Madonna de Tirano (Italia) que se concretará en líneas generales.
En esta nueva etapa, ya de ir materializándose la obra no hay registro de la intervención de algún profesional de la arquitectura para el diseño del templo por lo que los trabajos fueron dirigidos por constructores con buenos conocimientos para un proyecto de estas características. El propio Pbro. Rinaldi viaja en 1900 a Italia para visitar a sus familiares en Cologna y Tirano por lo que habrá tomado datos de cómo estaba construida aquella iglesia y consultado con entendidos de aquel lugar.
También entre 1900 y 1911 viajaron los albañiles Ángel y Juan Tonini que provenían de poblados vecinos a Tirano; por lo que se sabe fueron estas tres personas las que han traído información para ir plasmando el trabajo de las diversas etapas de la edificación del cuerpo central de la Iglesia.
Los días 21,22 y 23 de Setiembre de 1901, llega en visita pastoral a la parroquia de Gálvez, el Obispo Juan A. Boneo. Entre las diversas actividades desarrolladas aquí el día 21, está el acto de bendición de la piedra fundamental del templo a construir.
El 21 de Octubre de1901, comienza la tarea de abrir los cimientos y hasta fin de año, se continúa con buen ritmo, pero luego se paraliza temporalmente el trabajo por falta de materiales y dinero. Hasta ahí los trabajos eran dirigidos por Víctor Lucatelli (o Locatelli) pero
“ Viendo que no había plata, se mandó a mudar ” (19).
Siendo reemplazado por Carlos Alberti. A fines de 1902 el Pbro. Rinaldi en nota al Obispo indica que la obra llega a los ocho metros de altura y aparecen los primeros elogios, que no es una Iglesia de Campaña, sino de Ciudad. (20) La obra contaba también con el aporte de los obreros que:
“ ... Siendo para la Iglesia trabajaron a un tercio de jornal de menos “.(21)
Un nuevo contratiempo, el constructor Alberti fallece inesperadamente. Ante esta nueva detención de los trabajos el Pbro. Rinaldi ya por 1907 consigue que Ángel y Juan Tonini asuman las diversas tareas de llevar adelante la obra, personas que sin duda ya venían colaborando con el Párroco.
Pero para verla concluida todavía pasaran muchos años. En 1908 ya está hecha la bóveda y el piso; hay buenas sacristía, está el altar mayor, pudiendo ya celebrar en los tres altares. (22)
Ahora el Pbro. Rinaldi, es mucho más optimista, la gente queda admirada por parte del edificio, lo que él reconoce, pero también recuerda:
“ En efecto es el edificio mejor de aquí, hubo quien dijo que la Iglesia
adelantaría al pueblo cien años. Yo, que oí decir de alguno que pagarían
para que no hubiese Iglesia, me alegro al ver que el primer rayo de sol
naciente indora sus murallas de elegidos ladrillos...” (23).
En 1910 se termina el techo y la cúpula, así como trabajos menores y revoque interno. 1911, se trabaja en la Casa Parroquial, es revocada la Cúpula y se construye el cupulín (24).
Para diciembre de 1912, está colocado el piso de mosaico con balaustrada, tribunas y escaleras. (25) Se hace la instalación eléctrica a comienzos de 1913, comprándose en este año, cincuenta bancos de cedro lustrado (26) y dos piletas de mármol (27).
En 1914 se adquiere el púlpito y un confesionario (25). Concluidas ya las tareas en el edificio de la Iglesia quedaba por hacer la torre para el campanario, pues:
“ La Iglesia sin campanario es como una reina sin corona, pensé pues en
ponérsela “(29).
El Pbro. Rinaldi se aboca nuevamente al acopio de materiales. Pero quedaba por resolver un importante problema y el costo de contruirla; al frente como indicaba el reglamento del Obispado o al lado del Evangelio que con menos recursos se podía hacer. Prevalece la opinión de hacerla según la segunda propuesta.
En razón de esta resolución el Pbro. Rinaldi se dirige por nota al Obispo Boneo, en fecha 9 de mayo de 1916, en donde vuelve a insistir en su argumentación sobre la ubicación de la torre, planteando una serie de puntos y la conveniencia económica de lo propuesto; contado además con la opinión favorable de la feligresía. (30)
La Resolución fue favorable e inmediata, el 12 de mayo de 1916, Monseñor Boneo autoriza lo pedido; de inmediato se pone en marcha el trabajo y ocho meses más tarde se ha concluido; el Pbro. Rinaldi dirá:
“...el bello campanario, la hermosa torre de Gálvez se veía a tres leguas de
circunferencia.” (31).
La solidez de la construcción se vio puesta a prueba por una tormenta huracanada cuando estaba prácticamente terminada. A fines de Setiembre de 1919 son recibidas tres campanas. (32)
La creación de la torre estuvo a cargo de los constructores Enrique y Vicente Pavía; quienes luego llevaran adelante junto con su hermanos Mario (33) la obra de ampliación del Templo. En el año 1919 se inician las tareas para ampliar la Iglesia con dos naves laterales, pero recién en el año 1920 el Pbro. Rinaldi solicita formalmente la autorización de la ampliación emprendida y que desea verla terminada:
“... yo que soy el fundador, y temo que faltando yo, que estoy dispuesto a
nuevas sacrificios, no se haga más, ruego humilde y encarecidamente a
V. Ecia. Rema, me dé su beneplácito, para que antes de morir o irme de
Gálvez la vea cumplida”. (34)
En el transcurso de 1920 se colocó el portal de cedro lustrado. El Inspector de Parroquias en su informe de la visita efectuada en 1922, destaca la labor realizada por el Pbro. Domingo Rinaldi, tras lo cual el Obispo, envía una nota al Párroco de Gálvez (35). Los trabajos concluyen a comienzos del año 1925, recibiéndose nuevamente una Comunicación del Obispo Boneo donde le expresa la más viva satisfacción por la terminación de las obras del templo. (36)
Por su parte la Comisión de Fomento, se aboca a la compra de un reloj para la torre, el cual es colocado en los primeros meses del año 1923.
El Pbro. Rinaldi tenía en mente la ejecución del revoque exterior de la Iglesia; pero esto no se alcanza a comenzar, el 17 de Marzo de 1928, entregaba su vida al Creador.

VII - Algunas referencias sobre el edificio de la Iglesia

Está construida con ladrillo asentados en mezcla de cal y arena, con pisos de mosaico, siendo escasas las aplicaciones de mármol. Su nave central al nivel superior del techo alcanza los 15,15 m, la cúpula 24 m y la torre del campanario 44,16 mts; con un ancho de 22,73 mts y de largo 40, 45 mts (37).
La Iglesia cuenta en su interior con ocho gruesas columnas de material que son el sostén de toda la estructura, a las que suman dos más situadas al inicio del presbiterio y se confunden con la pared.
Las seis primeras, a partir del pórtico tienen una base de 3,20 metros cuadrados, las que continúan y sirven como sostén de la cúpula son más amplias, con una base de 7,60 metros cuadrados, En las paredes laterales hay columnas de las llamadas toscanas en números de catorce sobresaliendo de la pared unos 20 cm.
El techo interior de la nave central es una bóveda de cañón corrido. Quedando un espacio central donde se ubica la mayoría de los fieles con un ancho de 8,20 mts. y su largo es de 24 mts. En cuanto a las naves laterales tienen 5,30 mts de ancho y 18,80 mts. de largo respectivamente.
El sólido conjunto horizontal del edificio comprende la nave central y las laterales, el crucero, el presbiterio y las sacristías laterales; mas de las cuales sirven de base al campanario. En la parte superior de la nave central antes de llegar al presbiterio se eleva una parte cilíndrica con una serie de aberturas y encima de esta la cúpula media naranja con una linterna que le da terminación.
La torre de 5,54 por 5,54 mts de lado es rematada con cúpula y linterna alcanzando los 44 mts de altura. (38)
Las líneas arquitectónicas del edificio responde al estilo neorrománico y la torre al neogótico en forma general.

VIII - CAMBIOS EN LA ORNAMENTACIÓN INTERIOR DESPUÉS DE 1930
En cuanto a la ornamentación interior ha sufrido profundos cambios desde la muerte del Pbro. Rinaldi ya que en la década del 40 se reemplazó el altar construido por él y se pintó y decoró el presbiterio con el triunfo de la eucaristía con un coro de ángeles en adoración. Las paredes del mismo y el resto del templo se pintaron en imitación de tapicería y los arcos iban decorados con fondos de oro laminado.
Tras el Concilio Vaticano II se llevaron a cabo una serie de reformas retirándose los altares laterales y el Altar Mayor fue suplantado por una sencilla pero noble mesa, el ambón para la proclamación de la Palabra y la sillería para el celebrante y sus ministros. Por otra parte, impedidos de poder llevar a cabo una restauración de la pintura del templo, tanto en las naves como en el presbiterio – debido al alto costo – se decidió repintar con tonos claros.
Recientemente se han hecho trabajos en el presbiterio que fue ampliado, y además se ha construido un altar fijo y otro para el sagrario, todos revestidos en mármol.

IX - EL ARCHIVO PARROQUIAL

Otro aspecto aparte de lo edilicio y que completa la presencia de la Iglesia es lo patrimonial y fuente testimonial que representa el archivo Parroquial al conservar los documentos sobre la actividad de la Parroquia y los datos de la feligresía gálvense desde los inicios de los registros a partir del 7 de octubre de 1888.
Encontrándose en él los libros de Bautismos, Casamientos, Defunciones, de Confirmaciones, libros de Fabrica, informes y otra documentación archivada.
Este material se encuentra en las Casa Parroquial anexa a la Iglesia y ordenado por la secretaria de la Parroquia, según las indicaciones del Arzobispado, no obstante ello requiere ser tenido en cuenta para que esa documentación se mantenga en buen estado de conservación y consulta; dado que es parte importante del patrimonio local.

IX - PRESERVACIÓN DEL PATRIMONIO LOCAL

Como parte del Plan Estratégico Gálvez (PEG) se está trabajando para dar los lineamientos definitivos al Programa de Preservación del Patrimonio Urbano de la Ciudad de Gálvez. Al momento se está en la búsqueda de datos y antecedentes para organizar el Inventario de Obras y espacios de Interés Patrimonial; por otra parte miembros del Honorable Concejo Municipal están reuniendo información para la elaboración definitiva de la Ordenanza respectiva.
Se contempla efectuar una campaña de concientización de la población acerca del patrimonio urbano que nos rodea.


















X - NOTAS
(1)Archivo GENERAL DE LA PROVINCIA, en adelante A.G.P. Archivos del
Gobierno T.82-1886 – Expte.23,F.370
(2)CARRASCO, Gabriel. La Prov. de Santa Fe y el territorio del Chaco. Conferencia en el Instituto Geográfico Argentino, Bs.As. 1887 Impreso.
(3)GIUSSEPE RIVA. Manuale de Filotea. Milano, 1872
(4)A.G.P. Archivo de Gobierno T. 91,1888, F. 213
(5)Archivo Arzobispado Santa Fe de la Vera Cruz (C.GÁLVEZ), en adelante AASFVC (G). Informe del Pbro. Rinaldi al Prov. y Vic. Gral., Monseñor Canale, Gálvez, 19 de Febrero de 1908.
(6)AASFVC: Libro II de Rescriptos F.164 y 165, 20 de septiembre de 1888.
(7)La Reforma, Coronda, 27 de septiembre de 1888
(8)El Pbro. Domingo Rinaldi, nació en la fracción Cologna de la Comuna de Tirano, Región Lombardía, Italia, el 15 de junio de 1855; por lo que conocía dicho Santuario situado en las cercanías.
(9)AASEFVC. (G). Nota del Pbro. Rinaldi al Obispo Boneo, 02/10/1899.
(10)Archivo Parroquial Gálvez, en adelante A.P.G. Nota del Gdor. y Vic. Gral. al Pbro. Rinaldi 07/ 06/1900
(11)AASFVC. (G). Nota del Pbro. Rinaldi al Obispo Boneo, 27-03-1901
(12)AASFVC. (G) –Nota del Pbro. Rinaldi al Prov. y Vic. Gral; 27-04-1901
(13)APG. Nota del Prov. y Vic. Gral., G.Silva al Pbro. Rinaldi; 02-05-1901
(14)AASFVC.(G).Informe.............. del 19-02-1908
(15)AASFVC:(G) . Op. Cit.
(16)APG: Contrato para provisión de ladrillos, 04-05-1901
(17)AASFVC. (G). Nota del Pbro. Rinaldi al Provisor y Vic. Gral.; 22-07-1901
(18)AASFVC. (G). Op. Cit.
(19)AASFVC.(G). Informe ......19-02-1908
(20) (21) AASFVC. (G). Nota del Pbro. Rinaldi al Obispo Boneo 11-12-1902
(22)AASFVC.(G). Informe ......19-02-1908
(23)AASFVC.Op.Cit.
(24)A.P.G. Libro de fábrica nº2,1911
(25)A.P.G. Op cit. Año 1912,p.7.
(26)A.P.G. Ibidem,año 1913,p.15
(27)A.P.G. Idem. Año 1913, p.15
(28)A.P.G. Id., año 1914,p.18
(29)AASFVC.(G). Nota del Pbro. Rinaldi al Obispo Boneo, 10-05-1918
(30)APG. Nota del Pbro. Rinaldi al Obispo Boneo, 09-05-1916
(31)AASFVC.(G). Nota de Pbro. Rinaldi..... 10-05-1918
(32)APG. Informe del Pbro. Rinaldi al Obispo Boneo, 21-09-1919
(33)Los hermanos Pavía provenían de Turín, Región Piamonte, Italia.
(34).APG. Informe del Pbro. Rinaldi al Obispo Boneo, 16-11-1920.
(35). APG. Nota del Secretario del Arzobispado,11-08-1922
(36). APG. Nota del Obispo Boneo al Pbro Rinaldi,10-03-1925.
(37). Municipalidad de Gálvez. Plano para revoque exterior Iglesia “Santa Margarita”. Firmado por A. de los Reyes 7-02-1945
(38). Municipalidad de Galvez – Op. Cit.

XI - BIBLIOGRAFIA

ALCARAZ, WILLAMS N. Historia de Gálvez, Su colonización, sus pobladores, su desarrollo y sus instituciones, 1886-1916. Imp. Lux S.R.L, Santa Fe. 17-08-1990.

- Orígenes y consolidación de la Parroquia Santa Margarita de Gálvez 1888-1930.Los primeros tiempos, la capilla y la construcción de nuevo templo. Trabajo presentado al Primer Congreso de Historia de la Iglesia de Santa Fe, Santa Fe, 1989.

- La Iglesia en un Pueblo de formación reciente. La Parroquia de Gálvez ( Santa Fe) 1888-1950. Trabajo presentado a la primeras Jornadas sobre Historia Eclesiástica Argentina organizada por la Junta de Historia Eclesiástica Argentina. Bs. As. 1992

- La construcción de Templos y Capillas en el actual departamento San Jerónimo (Sta. Fe). Trabajo presentado a las quintas jornadas sobre Historia Eclesiástica organizadas por la Junta de Historia Eclesiástica Argentina, Bs.As., 2003

STOFFEL, EDGAR G.- Iglesia Santa Margarita de Escocia Gálvez, Pcia. de Santa Fe, aspectos históricos de la construcción y análisis de la obra. Trabajo Monográfico Cátedra de Arte Sacro Seminario Conciliar de Córdoba, 1979.



XII - FUENTES
Gálvez
(APG) Archivo Parroquial de Gálvez
(MG) Municipalidad de Gálvez

Santa Fe
(AASFVC(G)) Archivo Arzobispado de Santa Fe de la Vera Cruz. Caja Gálvez
(AGP) Archivo General de la Provincia de Santa Fe

martes, 5 de febrero de 2008

LA ‘TERRA PROMESSA’ DE LOS PIEMONTESES

Etnicidad, dialecto y religiosidad

Pbro Edgar G. Stoffel






Una inmigración singular

Aunque ya ha sido suficientemente señalado no podemos dejar de recordar la importancia que ha tenido la emigración de la población piemontesa hacia nuestro país entre los años 1876 y 1915 al punto de haberse convertido en el destino por excelencia de los mismos - al menos hasta comienzos del siglo XX- tal como lo podemos observar en el siguiente cuadro:

Períodos Total Italia Total región
- 1876/1885 22,80 % 75,90 %
- 1885/1895 22,30 % 72,40 %
- 1896/1905 16,60 % 58,10 %
- 1906/1915 15,30 % 48,50 %
- 1916/1921 12,00 % 64,40 %

Las razones que están en la base de este fenómeno enraízan en la tradición migrante de la región y en la crisis que debido a diversos factores vive el Piemonte especialmente en el ámbito agrario entre los años 1880 y 1894 que lo convierten en un área marginal de la economía y política italiana.

A esto debemos señalar la fuerza atractiva de la ‘terra promessa’ que genera en los piemonteses la esperanza de lograr en ella mejores condiciones de vida incrementada por las informaciones que los emigrados remiten al ‘paese’, la propaganda de las empresas marítimas y la rápida consolidación de una comunidad de pertenencia fuertemente étnica.

Hay que señalar que de las provincias con la que contaba esta región, las mayores expulsoras fueron Cúneo (76,47 %) y Alessandría (66,47 %), siguiéndole a razonable distancia Torino (54,45 %) y Novara (50,90 %). Estos porcentajes están en íntima relación con el tipo de tierras dedicadas a la agricultura y la atomización de la propiedad. De hecho, las zonas de las que provienen la mayor parte de los inmigrantes se corresponden con los sitios mas montañosos donde la tierra es poco fértil y donde se cuenta un propietario cada 4 has. En palabras de Beppe Fenoglio, una verdadera ‘tierra della malora’.

Llegados a nuestro país tras un viaje que duraba alrededor de un mes los piemonteses se distribuyeron por todo el país y se dedicaron a las mas variadas actividades pero en su gran mayoría se abocarán al trabajo agrícola para el que sus rudimentarias técnicas y la colaboración del grupo familiar – con lo que se reproducía la practica laboral de los ´paese’ de origen – le eran harto suficientes.

LA CONSTRUCCIÓN DE UN ‘MUNDO PROPIO’

Sin dudas que Santa Fe y Córdoba - cuyas tierras feraces fueron destinadas a la agricultura- fueron las que mas se vieron favorecidas por la presencia piemonteses a lo largo y a lo ancho de sus territorios.

Tras una breve experiencia laboral como medieros o peones en las colonias mas antiguas, la colonización del oeste santafesino y a posteriori el este cordobés fue la oportunidad para que los piemonteses generaran su propio ‘mundo’, experiencia que elevarán a la categoría de gesta o epopeya y que quedará reflejada en las obras de Lermo R. Balbi en ‘Los nombres de la tierra’ y ‘Continuidad de la Gracia’ y ‘Nui, la Pampa Gringa (Nosotros, la Pampa Gringa). 1887 – 1910’ de Norma G. de Minardi.

. Comentando las primeras, O. Valli señala que ‘sobre bases logradas a través de minuciosos rastreos en documentos y crónicas y especialmente de la tradición oral de la comunidad, Balbi reelabora utilizando el esquema mítico del viaje, el periplo iniciado por los piamonteses en búsqueda de la tierra prometida’, logrando ‘... hacer de la gesta piamontesa el paradigma de todas las gestas, de todos los hechos protagonizados por el hombre’.

El ámbito espacial de este verdadero hiterland abarca el Departamento Castellanos, el oeste del Departamento Las Colonias, buena parte de los Departamentos San Martín y San Gerónimo y el oeste de San Cristóbal en la provincia de Santa Fe y el este del departamento San Justo en la provincia de Córdoba.


Un recorrido por las colonias de la zona no deja lugar a dudas sobre la identidad piemontesa tal como sucede –por citar algunos ejemplos- en Saguier donde el 91,3 de las familias eran de ese origen, en S. Francisco donde lo eran el 80 %, en Rafaela con un 76,5 %, en Pte Roca con un 73,3 % y Susana con 54, 9 % . También podemos decir los mismo de Gessler, Lehmann, Vila, Marcos Juárez y Freyre.

Esta masividad de los piemonteses ya queda registrada en 1884 por E. De Amicis, quién al visitar la colonia S. Carlos cuyos orígenes fundacionales estaban ligados a otras corrientes migratorias registra:

‘Un enjambre de jovenzuelos y de niños se llamaban por sus nombres entre la multitud, con los diminutivos acostumbrados de los piamonteses, y reconocí la pronunciación del Alejandrino, del de Pinerolo, del de la Provincia de Cuneo y de otros lugares, cuya acentuación era tan clara como la de la misma madre patria.
Algunos, llamados por mis compañeros, empezaron a acercarse; a los pocos momentos me vi en derredor una multitud que me hurtaba por todas partes. No tuve necesidad de preguntar a nadie, me dirigieron en seguida la palabra ellos con avidez. Me relataron todos de que país eran. Yo soy de Caluso. Yo soy de Gallanico. Yo de San Segundo. Yo de Dromero. Muchos eran de los alrededores de Pinerolo. ¿Cómo va por allá? Me preguntaban. Algunos me pidieron noticias de sus parientes como si fuese natural que yo los conociera. Otros se quedan admirados y reían de contento entre ellos mismos, oyéndose citar el nombre del antiguo alcalde o el del secretario del Ayuntamiento de su pueblo’

En 1895, ya avanzado el proceso de colonización Giorgio Racca escribe a sus padres:

‘... no demoren mucho tiempo si tienen ganas, ahora no es mas como una vez, venir a América ahora es lo mismo como ir a Pinerolo, hay mas italianos aquí que allá’

Y cuando el mismo se había consolidado –hacia 1912- nos encontramos con la siguiente relación acerca de Santa Clara de Saguier:

‘Questo popolo conserva le medesima tradizione delle Provincie di Torino e di Cuneo da dove proviene: serio, laborioso, ospitaliero, colto di que grado di cultura a cui può arrivare fácilmente un popolo di campagna è profondamente religioso e praticante’

EL DIALECTO COMO LENGUA OFICIAL

Cabe señalar aquí la importancia que tuvo el dialecto de origen que al decir de D. Imfeld se convirtió en una verdadera ‘fuerza identataria’, teniendo en el núcleo familiar su bastión principal .

Harto elocuentes son al respecto los testimonios recogidos en la segunda década del siglo XX en Freyre donde se señala que ‘la lingua ufficiale è qui il piemontese’ y en Sta Clara de Saguier donde hasta el Juez de Paz y el Comisario –a pesar de que eran argentinos- hablaban dicho dialecto, lo cual era la practica habitual en las casas de comercio y en diverso tipo de reuniones. Su influencia se mantuvo hasta la década del ’50 a pesar de la descalificación que sufría en el ámbito educativo y su asimilación con el mundo rural alejado de la cultura urbana.

La centralidad del piamontés que en la vida cotidiana llega a suplantar al idioma oficial de nuestro país, pone de manifiesto la supremacía como grupo étnico y económico de los hablantes originales y sus descendientes -que siendo ya argentinos- se identifican por varias generaciones con la lengua recibida. Esto implica no solo la conservación endogámica del dialecto sino también la asunción del mismo por otros italianos que se encuentran en minoría frente a ellos, inmigrantes de otras nacionalidades e incluso los nativos que por razones laborales debían aprenderlo para entenderse con los propietarios de las chacras.
En este sentido no es exagerado afirmar que el piemontés se convirtió en la lengua franca de la región que nadie podía obviar.

VIVENCIAS RELIGIOSAS

La practica religiosa de los piamonteses, al menos en la región torinesa se presenta compleja, articulada, fluida y a la vez contradictoria y se caracteriza por la difusión de las nuevas devociones y cierta masividad.

Sobresalen el culto al Santísimo Sacramento y al Sagrado Corazón de Jesús y la devoción a la Virgen María y S. José, con sus visitas al Sagrario, los primeros viernes de mes y los respectivos meses (de mayo, del Sagrado Corazón en junio y el del Sto Patriarca).

Los Santuarios marianos situados en el arco alpino ven renovada la afluencia de peregrinos en especial a la Virgen de Oropa y crece la devoción a la Virgen de la Consolata, de la Guarda y María Auxiliadora, esta última impulsada por los salesianos. En el ámbito campesino perduran la devoción a S. Antonio Abad protector de los animales, a S. Grato protector de los sembradíos, S. Rocco y S. Pancrazio protector de las enfermedades y S.Chiaffredo entre los de Cúneo.

Por doquier se yerguen ‘pilones’ y ermitas, las fiestas del Patrono del ‘paese’ constituyen uno de los momentos mas importante en la vida de la comunidad ya que a través de ella los vecinos se reconocían como miembros de una colectividad social y religiosa y en el plano personal y familiar el rezo del Rosario, conserva toda su vigencia.

La practica sacramental continúa siendo importante en el mundo rural pero tiende a disminuir en los grandes centros urbanos como acontece en la Arquidiócesis de Torino en 1874 donde solo el 85 % de los fieles de la sede episcopal y la zona circundante cumplen con el precepto pascual, en tanto en el resto alcanza al 92 %. Otro tanto habría que decir respecto al sacramento del matrimonio y de la confesión.

Para animar esta religiosidad era fundamental el papel del sacerdote, en especial del Cura Párroco ya que como bien señala Á. Gambassim, a través suyo ‘... i fedeli fanno l’única esperienza di chiesa: la veritá di fede, i dogmi, ogni forma di esperienza sacra e religiosa passano atraverso i parroci. Mediante i Parroci si attua la pratica dei sacramenti, delle devozioni e della catechesi; si solennizano i riti che consacrano la vita dei cristiano, la feste dominicale e stagionali, le processione, i pellegrinaggi. I Parroci compiono gli esorcismi sugli animali e sulle messi; invocano i santi prottetori delle arti e dei mestieri’

No podemos dejar de señalar en este contexto el surgimiento de corrientes anticlericales y laicistas y la acción de la masonería y a posteriori las corrientes socialistas que a través de la educación y el periodismo socavarán esta religiosidad tradicional, lo cual obligará a un verdadero replanteo pastoral.

Tal a grandes rasgos el ‘imaginario católico’ de los piemonteses que emigraban ‘all’ stero’, desconociendo por falta de documentación del acompañamiento espiritual que recibían de parte de sus pastores al momento de partir. Solo conocemos el testimonio de J. B. Geuna (Pinerolo) quién al despedirse de su Párroco y manifestarle que adonde iban no podrían escuchar misa, éste les tranquilizó diciéndole que no se preocuparan, que recordaran la doctrina cristiana y que el trabajo bien hecho equivalía a un rezo. Provistos de un devocionario llegaron a la naciente Rafaela y los domingos se reunirían en familia a rezar las oraciones.

Ya en el nuevo mundo y al igual que en la actividad agrícola, estos inmigrantes actualizarían en el campo religioso sus practicas ancestrales, en primer lugar lo referente al cumplimiento del precepto dominical.

El ya citado De Amicis describe un Domingo en la colonia S. Carlos:

‘La Iglesia se hallaba llena hasta la puerta; muchos labradores estaban oyendo la misa fuera del templo, unos de rodillas y de pié otros, teniendo el sombrero apretado contra el pecho’

La lejanía del templo no era obstáculo para no cumplir con el precepto dominical tal como lo recuerda varías décadas después el Pbro. M. Mazzucchi:

‘Nei primi anni (de Rafaela) non si usava che il carro; per andare a messa si facevano quaranta, sessanta chilometri sul carro’

Tal el caso de la familia Olivero, la cual se trasladaba en pleno desde Rafaela –que por entonces no tenía iglesia- hasta la colonia Pilar para participar de la Misa y adquirir las provisiones necesarias para la semana como así también los colonos de la zona de Lehmann , por no citar sino algunos.

En 1895, G. Racca se permite recordarle a sus padres: ‘Miren de ir a Misa, yo siempre he ido, no van cuando cortan los granos’. Y en 1900 –ya con sus padres en Argentina- le escribe a su hermana: ‘Vamos a misa todas las fiestas. Vamos a Misa a Vila. Tenemos un sacerdote que viene de Pinerolo, es un buen sacerdote’ . En 1904, es su madre la que escribe desde colonia Ramona: ‘Todos nosotros las fiestas vamos a misa...’

En 1912, el citado Pbro. Mazzuchi relata acerca de los colonos de la zona de Rafaela:

‘Alla doménica le famiglie dei nostri agricoltori affluiscono dai loro casolari, al centro. Qui adempiono ai loro doveri religiosi e fanno le loro compere e sbrigano i loro affari, poichè non c’ è lungo la settimana un giorno di mercato’

Y así en cada pueblo o colonia de la ‘pampa gringa’

La imposibilidad de participar de la misma, no deja de ser causa de lamentación como sucede con Lucía Grandis quién señala a su hija que no le gusta esta tierra ‘... porque no podemos ir todos a misa, es necesario que dos se queden en casa para mirar los animales, salimos lejos dos leguas’ o cuando le pide que ruegue por ella en la iglesia de Volvera, ya que siendo tiempo de cosecha no puede ir a misa.

Esta importancia dada al cumplimiento del precepto dominical y la dificultad para su cumplimiento por las largas distancias, es una de las razones de que a poco tiempo de que se colonize un campo en la Plaza de la zona se comience primero a celebrar la misa por parte del sacerdote de la capellanía o Parroquia mas cercana en algún lugar preparado al efecto y poco después se comience a construir una capilla de pequeñas dimensiones que luego se irá ampliando o ser reemplazará por un templo de mayor envergadura.

Junto con la Misa las demás practicas devocionales reviven el mundo dejado ocupando un lugar privilegiado el rezo del Rosario que se realizaba en familia o en el templo parroquial: Sunchales, domingo por la tarde; Ceres, por la noche y Rafaela, a las cuatro de la tarde. También será de fundamental importancia la devoción al Sagrado Corazón de Jesús sentida por la feligresía y fomentada por la Jerarquía, no faltando su imagen o cuadro en los hogares y en los templos y capillas y al Santísimo Sacramento, el que por lo general era expuesto los domingos por la tarde o en ocasión de las ‘Quaranta Ore’. Entre las advocaciones marianas, la ‘Madonna del Pilone’ de Moretta se venera en Sta Clara de Buena Vista y en Gral Deheza, la de la ‘Consulata’ a nivel familiar y en Sampacho y la de las Nieves en Castelar.

Lo mismo sucede con los santos mas populares como S. José y S. Rocco con altares en la mayoría de los templos de la zona y algunas capillas particulares puestas bajo su advocación; S. Grato y S. Chiaffredo a quienes también se le dedican capillas privadas.

También es generalizada la devoción a S. Antonio Abad cuya imagen se encontraba en varios templos y era el patrono de Lehmann. Todavía es posible escuchar la nvocación ‘S’ Antonio patanù ...’.

En ‘Los Nombres de la Tierra’, se recrean los gestos religiosos de los campesinos de Aráuz frente al temido granizo:

‘La madre sacaba entonces las manos de su basquiña parda en cuyos bolsillos rotos parecía perderlas cada vez que se quedaba mirando el vacío y se decidía a hacer lo que hacía siempre en esos momentos. Tomaba dos hojas de olivo bendito y las ensartaba con la otra de manera que hiciera una cruz, la cual era encendida con una vela consagrada mientras decía: -Santa Bárbara, San Simón, liberame dla losna e dal tron. San Lucc, San Marcc, fame sparí tuti ij quia dij pé. Cros Santa, Cros Digna, ch’ am signa, ch’ am signa, ch’ porta për bun-a vía për salvé l’anima mía ed dla d’ tutta mía famija’.

Al igual que en los ‘paese’ natales la fiesta patronal adquiría una dimensión particular caracterizada por la presencia en masa de toda la colonia e incluso de colonias vecinas y en la que se entremezclaban los aspectos religiosos y profanos Pastoralmente eran una ocasión para reafirmar los principios cristianos a través de variadas actividades espirituales o la predicación de alguna Misión Popular.

Pero también aquí como en el Piamonte natal, no faltaron militantes anticlericales y ligados a las logias masónicas como Juan M. Alberto (nacido en Vigone en 1837) y con una destacada actuación en San Carlos Centro Luis Maggi (nacido en Alesandría y combatiente por la unidad italiana) y Massimo Ghione en Rafaela. En esta colonia, la mas importante del centro oeste santafesino, la masonería tuvo una importante actuación en la construcción de la comunidad urbano y un fuerte sesgo anticlerical, fundado en la premisa ‘prete alla vanga’, aunque mas mitigada que en Italia.

En muchas colonias se celebraba el ‘XX de settembre’ - una especie de ‘fiesta patronal paralela- al punto que el Obispo Boneo debió llamar la atención a los fieles que participaban de la misma, pero a la par era común escuchar cantar a no pocos piemonteses el ‘E vero che e morto Garibaldi, pum!’.

Otros factores que al parecer afectaban la tradicional religiosidad estaba dada por la bonanza económica y la falta de una instrucción catequetica mas orgánica, tal como lo señala el Pbro. Donzelli, al hablar de los colonos de Vila:

‘... l’indiferentismo che regna sovrano nelle cose di fede; la superbia prodotta del benestare materiale unito ad una profunda ignoranza in tutti...’

Por otra parte hay que señalar que los inmigrantes piamonteses habían traído una serie de practicas que enmarcadas en el catolicismo, estaban teñidas de superstición: no dar comienzo a un trabajo o hacer una inversión importante en día viernes, enterrar un huevo el día de la Asunción para garantizar la cosecha, en tiempo de sequía colocar en el patio el crucifijo mas grande que hubiese en la casa y dejarlo hasta que lloviese o arrojar un pan en medio de una granizada para que esta cesara.

De este variado y rico ‘humus’ religioso surgirán como fruto privilegiado no pocas vocaciones sacerdotales y religiosas tanto entre los diocesanos (Gioda, Balbiano, Tonda, Re, Mautino, Ferrero, Giovannini, ) como entre los salesianos con su casa en Vignaud y su Colegio San José en Rosario al cual asistían numerosos adolescentes. Aleccionados por esta experiencia en 1948 los Misioneros de la Consolata de origen turinés que atendían Pte. Roca desde mediados de ,la década del treinta intentaron crear un Seminario sin mayor éxito, aunque si lo lograron en San Francisco.

Finalmente hay que señalar que como en otros ámbitos, también en lo religioso se impuso el estilo piamontés marginando en especial a la ya debilitada religiosidad criolla hasta suplantarla totalmente.

martes, 29 de enero de 2008

BIBLIOGRAFÍA SOBRE LA IGLESIA E INMIGRACIÓN EN LA PROVINCIA DE SANTA FE. Una aproximación a su desarrollo reciente.

Williams N. ALCARÁZ
Bvard. Pasteur 243 - (2252) Gálvez - Santa Fe
EVOLUCIÓN DE LA PROVINCIA DE SANTA FE
El primer asentamiento español en tierras que hoy denominamos santafesinas se produce en 1527, cuando Sebastián Gaboto funda el fuerte de Sancti Spíritu (1) en las ribera norte del río Carcarañá y su encuentro con el Coronda. Si bien no duró mucho tiempo a raíz de su destrucción en 1529, dejó importantes referencias, como la primera siembra de trigo y la presencia de la iglesia Católica Apostólica Romana. Luego le sigue en 1536 el fuerte de Corpus Christi ò Buena Esperanza donde en 1538 se levantó un templo por orden de Ruiz Galán (2).
Después vendrá Juan de Garay y fundará Santa Fe el 15 de noviembre de 1573, emplazamiento que perdura hasta 1662, entre tanto, en 1650 se decide el traslado al nuevo sitio que llega hasta nuestros días, Tal emprendimiento llevó 10 años.
Lentamente se irán produciendo otros asentamientos en las áreas costeras del Río Paraná y el Coronda así tenemos los orígenes de
 San José del Rincón, surgió entre 1659-69 como Rincón de Antón Martín.
 Coronda 28 de Marzo de 1664, toma de posesión de las tierras por Melchor Martínez.
 El Pago de los Arroyos- 1725, designación de Alcaldes de Hermandad. Luego en 1757 donación de una lonja de tierra para la capilla de Nuestra Señora del Rosario, origen de la ciudad.
 San Javier, 1743
 San Lorenzo, 1792, comenzó a construirse el convento de San Carlos.
Luego se instalan algunas reducciones indígenas en la zona norte y otras al oeste y sur de Santa Fe. Este panorama con fronteras imprecisas, se extiende hasta mas acá de 1856. Desde sus orígenes Santa Fe y las otras poblaciones perduraron en medio de gran pobreza, situación que se agrava luego de 1810 por las guerras civiles y las invasiones de los ejércitos que provenían de Buenos Aires debiendo ser socorrida en varias oportunidades por el Gobierno Nacional (3).
En 1819 el Brigadier General Estanislao López se ve en la necesidad de ordenar la jurisdicción territorial y reconstruir la economía provincial; en su campaña logra llevar más adelante la frontera hacia el oeste.
Esto permitió la formación de algunas estancias en el interior, produciéndose la migración de alguna población de las provincias vecinas para trabajar en las mismas.
Pero el indio era la permanente pesadilla, a pesar de las continuas batidas y las líneas de fortines que se iban estableciendo para contener los avances que efectuaban para saquear las estancias y poblados. (4)
En 1858 el Gobernador Rosendo M. Fraga desarrolla una campaña logrando llevar la frontera hasta el límite con la provincia de Córdoba de un importante sector del territorio santafesino.
Luego continúan Oroño, en 1864; Cabal a fines de 1869. Iriondo lleva la frontera hasta Alejandra en el Este y el curso del Río Salado hasta el límite con Santiago del Estero en 1871.
Posteriormente se desarrollan las campañas de Iriondo en 1872, Zaballa en 1883 y 1884.En 1886 el Gobernador Dr. José Gálvez logra prácticamente terminar con las cuestiones de limites y llega hasta el paralelo 28°, tomando la provincia, su actual configuración.
El estado de pobreza de la provincia comenzará a revertirse tiempo más adelante como resultado del poblamiento del territorio, con la formación de colonias agrícolas y pueblos.
La ocupación de las extensas áreas vacías del territorio provincial que se desarrolla en el período que va de 1850 a 1915, tiene entre 1880 y 1895, el momento de máxima expansión de la colonización agrícola, circunstancia que transforma el quehacer provincial.
Esta transformación se concreta con el aporte de la corriente inmigratoria que llega a nuestro país desde Europa. Dado que la población criolla era en sí insuficiente para emprender mínimamente este proceso de cambio, aparte de otros inconvenientes que afectaban a la mayor parte de los hombres jóvenes que pasaban a integrar las levas del Ejército o Guardia nacional por dilatados lapsos de tiempo y por lo tanto sacados de la actividad productiva.

NUEVAS POLÍTICAS
El nuevo enfoque que toman los gobiernos surgidos después de 1852 para desarrollar una política favorable a la atracción de la inmigración europea, para afincarse en colonias agrícolas tomó estado práctico con la firma del primer contrato de colonizaciones entre el gobierno provincial presidido por Domingo Crespo y Aarón Castellanos, el 15 de junio de 1853. Este acto marca el inicio de la transformación socio-económica que ocurrirá en la provincia.
A partir de la fundación de la Colonia Esperanza producida en 1856, lentamente se irán fundando otras colonias, con el agregado de otras leyes que favorecen la colonización.

LA POBLACIÓN
La primera estimación de la población de la provincia de Santa Fe la efectúo Félix de Azara en 1797 y se distribuía así:
Ciudad de Santa Fe 4.000 Habitantes
Rosario y Campaña 3.500 Habitantes
Coronda 2.000 Habitantes
Reducciones 3.100 Habitantes
---------------------
TOTAL 12.600 (5)
A partir de aquí se efectuaron luego diversos relevamientos que nos permiten tener un buen panorama de la evolución de la población, así tenemos:


AÑO POBLACIÓN
ARGENTINOS EXTRANJEROS TOTAL
1858 36.957 4.304 41.261
1869 75.178 13.939 89.117
1887 136.117 84.215 220.332
1895 230.701 166.487 397.188
1914 583.699 315.941 899.640
1947 1.479.659 223.316 1.702.975
1960 1.702.826 162.711 1.865.537
(6)
Como se ve, el importante crecimiento de la población se da por el ingreso de la inmigración de origen europeo que va poblando el interior provincial y también acrecienta los centros urbanos como Santa Fe y Rosario, hasta 1930; posteriormente al cortarse dicha corriente inmigratoria el número de extranjeros va decreciendo.
Hay que destacar que son numerosos los argentinos que figuran en los resultados de los censos a partir de 1887 son hijos de familias inmigrantes.

LA PRESENCIA DE LA INMIGRACIÓN
La inmigración ha sido fundamental para lograr la ocupación de los espacios vacíos de nuestra provincia, desprovista hasta de árboles en grandes áreas de centro y sur de su territorio.
Bajo la iniciativa del gobierno provincial, las primeras colonias se formaron en base a inmigración artificial (se la contrataba previamente en Europa) (7) lo que permitía a los emigrantes traer sus pertenencias y herramientas. Estos grupos encontraron aquí inmensas dificultades, dado que las empresas colonizadoras que obtuvieron concesiones del gobierno, en la mayoría de los casos no tenían construidas las mínimas instalaciones para recibir a las familias colonizadoras y darles las parcelas en propiedad a precio razonable.
Estos inconvenientes se fueron superando paulatinamente, así nacieron Esperanza (1856); San Jerónimo Norte (1858) y San Carlos (1859); estas primeras colonias fueron pobladas por inmigrantes suizos.
Posteriormente comienza a ingresar la gran masa inmigratoria italiana, obligada a salir de su país a raíz de la modernización industrial y la crisis agraria (8). Conjuntamente también fueron arribando grupos de otras nacionalidades.
Esta política inicial de inmigración y colonización que podemos denominar como oficial, se abandona hacia 1870; quedando de aquí en adelante en manos de la iniciativa privada, y particulares la formación de colonias agrícolas, a las que se incorporan inmigrantes que llegan espontáneamente al país (no hay contratación previa). Entonces el acceso a la propiedad de la tierra depende de los propietarios, si estos quieren o no vender, la mayoría de las colonias agrícolas son por arrendamiento.

LA FORMACIÓN DE LOS PUEBLOS
Con la formación de una colonia agrícola era necesario proveer a las colonos de algunos servicios, por lo que se preveía la formación de un centro urbano como parte integrante de la misma, aspecto que contemplan las leyes para la formación de colonias de 1884 y 1887. (9)
Ya en sus inicios se instalaba ahí el herrero, el carpintero, el almacenero y tendero, surgía la primer carnicería, el despacho de bebidas, luego el restaurante. Tenía su sede el Juez de Paz, surge la Comisión de Fomento, la primera escuela y por consiguiente se erige el templo católico en la gran mayoría de los pueblos que se fundaron.
Hasta allí llegaban las familias campesinas el día domingo para asistir a misa y luego hacer las compras, en donde no había iglesia no iban.
Luego cuando se desarrolla la expansión ferroviaria se produce una aceleración en la formación de pueblos y colonias por toda la provincia.

RESULTADOS DE LA COLONIZACIÓN AGRÍCOLA Y URBANA EN EL TERRITORIO PROVINCIAL
El desarrollo de la colonización agrícola comienza en 1856 con lentitud por las dificultades que se producían en los primeros tiempos, pero va progresando paulatinamente, hacia 1880 había ya 69 colonias. A partir de aquí y luego con el crecimiento ferroviario que se produce a partir de 1884, hay ya un incremento importante en la formación de nuevos emprendimientos, llegando 15 años después (en 1895) a contar con 267 colonias más, lo que hace un total de 336 reconocidas oficialmente (10).
Florencio T., Molinas menciona que hay además un sinnúmero importante de propiedades colonizadas en forma particular, que no tienen reconocimiento oficial. Por lo que así el número de las colonias supera las 400 (11); un número de ellas al no haber llegado a consolidarse quedaron solo como campos colonizados.
Las estaciones ferroviarias en su gran mayoría dieron lugar en sus adyacencias a la formación de pueblos, que pasaron a ser los centros de servicios de la colonia y de otras vecinas.

LA FE DE LA POBLACIÓN QUE SE INCORPORA A UN NUEVO ESPACIO TERRITORIAL.
Junto a algunos criollos, la presencia de las familias inmigrantes que se radicaban en las distintas colonias agrícolas y pueblos que se estaban formando; estos fueron el principal componente de la población que comenzó a cambiar el perfil del horizonte del campo santafesino. Esos grupos humanos provenientes de las regiones en su gran mayoría como se ha citado, de la zona norte de Italia, los que además, de su impulso laborioso para trabajar el suelo traían un componente cultural que era su fe religiosa, principalmente de la Iglesia Católica Apostólica Romana.
Acostumbrados en sus pueblos y villas de origen a participar del culto en la capilla o iglesia, contando además con la presencia del sacerdote en la casa parroquial. Si bien aquí la religión del país es la misma que ellos profesaban, el contexto donde de desarrollaba la vida diaria era totalmente distinto.
Las familias recién llegadas que se iban ubicando por los campos de las nuevas colonias tuvieron que levantar sus precarias casas para resguardarse de las inclemencias del tiempo, lo mismo ocurría en las incipientes urbanizaciones como lo describe Gabriel Carrasco.
Entonces por mucho tiempo estuvieron casi aislados, sin recibir auxilio religioso dadas las distancias que se encontraban de alguna iglesia a la que podían llegar en muy pocas oportunidades y en algunas veces visitados por el párroco de aquel lugar en sus periódicas salidas en misión a recorrer los diversos parajes desde tiempo anteriores a la colonización agrícola para administrar los Sacramentos.
Mantener la fe en medio de estas circunstancias puso a prueba las convicciones de los recién llegados, algunos de ellos trajeron sus devocionarios, como el Manuale de Filotea donde hace recomendaciones relacionadas con la asistencia al templo (12) pero otros solo lo que conocían de memoria.
De ese aislamiento de muchas familias el Pbro. Expresa:
“Las familias vivían aisladas, sin mas medios de comunicación que un carro sin resortes, pobres, frecuentemente bajo azote de la langosta y de la sequía, en contacto más que infrecuente, a veces nulo con el sacerdote ( cuando lo había), sin escuelas, sin doctrina Cristiana eficiente, abandonados a su propio destino en un horizonte de soledad.
La Fe que traían los habitantes del Norte de Italia, con ser generalmente profunda, al menos atávica, no pasaba por eminentemente práctica. La percepción de los Sacramentos se limitaba a cumplir con el precepto pascual, en el mejor de los casos, y las creencias se trasmitían por lo común, no por la enseñanza del sacerdote, sino por el verbo cálido de las madres, en buen porcentaje analfabetas.” (13)

Tras el surgimiento del pueblo como centro de una colonia o alrededor de una estación ferroviaria en la mayoría de los casos la construcción de una capilla o iglesia aparecía al poco tiempo como una necesidad contando con el apoyo de los comerciantes para concretar la obra, porque así en el futuro podrían acrecentar sus negocios.
De este clamor que se manifestaba en los pobladores de distintos lugares para tener un templo y que un sacerdote estuviera en el lugar lo explica Gabriel Carrasco en una conferencia dictada en el Instituto Geográfico Argentino de la ciudad de Buenos Aires en Abril de 1887.
El colono es esencialmente católico, o esencialmente deísta, cualquiera que sea su religión; por lo general, como nuestra inmigración pertenece a la raza italiana, es católico. Son hombres acostumbrados a cumplir con sus deberes religiosos, y el día domingo, que ellos santifican a su manera, de una o dos leguas o más, se dirigen al punto más cercano que tenga iglesia, para cumplir ,con sus deberes religiosos. El colono, acostumbrado a hacer perpetuamente la vida de familia, se traslada con su carro (que, entre paréntesis, ha sido hecho en la misma colonia), guiando él mismo sus caballitos llevando a su familia, detrás los sirvientes o peones, y por último, hasta seguido por los perros de la casa. Así se hace sus leguas y llega al punto en que hay iglesia, donde cumple sus deberes religiosos. En seguida van a festejar el día en el almacén más próximo; allí encuentran preparada una buena alimentación y, sobre todo, buen vino; pasan el resto de día en conversaciones, músicas y bailes y cuando las sombras de la noche tienden su manto, recogen sus caballitos y regresan a sus hogares.
Esto sucede donde hay iglesia, donde no hay iglesia, no van. Y como son 100 carros que representan 500 individuos, o 200 carros, o aún más, resulta de ese consumo enorme de toda clase de artículos, un progreso tan grande para los pueblos que tienen Iglesias, que en los que no las hay los vecinos se apresuran a construir por lo menos una capilla. (14).

LA ATENCIÓN PASTORAL
Todo este crecimiento poblacional que se desarrolla por la colonización agrícola y la formación de los pueblos impacta en la estructura eclesiástica de ese momento por la necesidad de atender esa feligresía que llega y se establece en el interior provincial; requiriendo en lo posible un sacerdote en el lugar para lo cual se ha construido o está en construcción una capilla o iglesia.
Perteneciendo la provincia de Santa Fe a la Diócesis de Paraná el Obispo Monseñor José Gelabert y Crespo ante este panorama reacciona para ir resolviendo en parte este acontecer en las colonias, dado que no había suficientes sacerdotes. A tal fin los designa como Capellanes, figura que le permite removerlos si hay algún inconveniente.
Con la creación de la Diócesis de Santa Fe producida en el año 1897 y asumida su conducción por el Obispo Juan Agustín Boneo el 30 de abril de 1898, quien de inmediato se aboca a reorganizarla, designar los párrocos y capellanes en los territorios de la nueva estructura eclesiástica de la provincia de Santa Fe, contando desde ya con 152 templos y 98 sacerdotes (15), los que son asignados a 44 parroquias y 33 capellanías (16). Para continuar luego atendiendo los pedidos de la feligresía de las colonias y pueblos que habían decidido erigir una iglesia, capilla o mejorar lo que ya se había construido. Al final de su largo mandato, ocurrido por su muerte en 1932, dejó la Diócesis con una organización Parroquial consolidada; contando en ese momento, 95 parroquias y 65 capellanías. Siendo continuado por los que lo sucedieron y dado el crecimiento de la población, paulatinamente se fue acotando su extensión territorial, dando lugar a la creación de otros obispados para una mejor atención pastoral. Encontrándose actualmente en la provincia, la siguiente división eclesiástica:
Obispado de Santa Fe de la Vera Cruz. . . . . . . . . . . 1897
Obispado de Rosario. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1934
Obispado de Reconquista. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1957
Obispado de Venado Tuerto. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1961
Obispado de Rafaela. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1961

LA HISTORIA SOBRE IGLESIA E INMIGRACIÓN EN LA PROVINCIA DE SANTA FE
Todo ese quehacer de la Iglesia que se extiende por todo el territorio provincial, con gran esfuerzo ante el impacto que se produce por la irrupción de la masa inmigratoria que se asienta en las colonias y pueblos recién fundados. Donde luego numerosos Capellanes y Párrocos impulsaron, orientaron y ayudaron a la feligresía a la tarea de construir el templo. Esa experiencia de encausar la fe, ampliando y afirmando la presencia de la Iglesia Católica, quedó relegada a casi el olvido durante décadas.
Por 1947 el Presbítero Ernesto Leyendecker publica el libro Diócesis de Santa Fe, su creación, donde entre las razones para lograr la creación de la diócesis expone brevemente lo que ocurría en la provincia con el crecimiento poblacional y la atención pastoral en el último cuarto del siglo XIX (17).
También de 1947 es la Historia de la parroquia Nuestra Señora de la Asunción y San Roque de San Carlos Norte, de Mario Valenti, que trata el quehacer de la Iglesia en un territorio localizado (18).
Diez años más tarde, en 1957, el Presbítero Américo A. Tonda da a conocer su Historia del Seminario de Santa Fe y dedica varios capítulos de la misma a exponer la acción de la iglesia para estar presente en las poblaciones del interior (19). Todos estos aspectos llegan hasta 1897.
Hasta 1970 es muy poco lo que se puede encontrar referido al tema que aquí se estudia.
Luego viene el “boom” de los estudios migratorios referidos a la inmigración italiana, española y de otros países, pero el tema de la presencia de la iglesia prácticamente no es abordado y en algunas apenas considerado por autores de buenos trabajos; tal la obra La Pampa Gringa de Ezequiel Gallo, producto de una investigación seria y bien documentada, en donde sobre 457 páginas le dedica solamente 2 párrafos al tratamiento de esta cuestión (20).
Sobre esta ausencia en los estudios historiográficos relacionados con la inmigración y la iglesia el Dr. Néstor T. Auza expresa:
La inmigración ha comenzado a ser para los historiadores y para los especialistas en ciencias sociales, objeto de investigación sistemática que, de continuar, en el futuro ha de permitir una valoración con suficiente aporte científico y con capacidad de respuesta a muchas de las más novedosas cuestiones que pueden plantearse en nuestra época. Un tema, sin embargo, no ha merecido hasta ahora mayor preocupación por parte de los historiadores ni tampoco de los cultivadores de ciencias como la sociología y ello es el estudio de la relación entre la Iglesia e inmigración, entre la evangelización realizada por aquella y el grado de recepción o asimilación por parte de los inmigrantes de todas las naciones que se asentaron en nuestro país. (21)

En la provincia de Santa Fe, a partir de 1982 comenzó a revertirse lentamente ese desconocimiento de la presencia de la Iglesia Católica en el quehacer de los pueblos y colonias.
El gobierno provincial a través del Archivo General de la Provincia ha convocado ya en 4 oportunidades a jornadas denominadas: Congreso de Historia de los Pueblos en 1982, 1987, 1998 y 2005, donde se han presentado trabajos referidos a la iglesia en determinada población. Otro aporte es el que aparece en los libros de historia de los pueblos que con motivo del centenario de las mismos, se han editado y contienen un capitulo sobre el tema. Siendo entre 1980 y 1995 la aparición de estos trabajos realizados por historiadores en unos y en otros por la Comisión del libro del Centenario, con variable aportación de datos.
Otro avance son las numerosas monografías que se presentaron en los Congresos de Historia de la Iglesia en Santa Fe celebrados en 1989 y 1992; aportando 86 trabajos de:
“…. diferente valor pero todos útiles para el conocimiento de nuestra historia religiosa y eclesiástica…” (22).
En Buenos Aires el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (CEMLA) desde 1990 y cada dos años se han efectuado los Seminarios sobre Iglesia e inmigración en la Argentina habiéndose presentado algunos trabajos sobre parroquias e iglesias como también algunos casos de conflictividad entre pobladores y el sacerdote en pueblos santafesinos. La publicación de estos seminarios permiten la mayor difusión de los estudios realizados.
Por estos años también en Buenos Aires la Junta de Historia Eclesiástica Argentina viene organizando las jornadas de Historia Eclesiástica Argentina donde también se han expuestos trabajos referidos a iglesias y parroquias de la provincia de Santa Fe.
En agosto de 2004 se efectuaron las Primeras Jornadas de Patrimonio Religioso organizadas por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales del Rosario de la Universidad Católica Argentina., sede Rosario; también hubo aportes al conocimiento de las iglesias en los pueblos y ciudades santafesinas, como patrimonio que hay que preservar, no solo lo arquitectónico, sino también los ornamentos, las obras de arte y los archivos parroquiales que dan testimonio de la feligresía asentada en el lugar desde la fundación de la población, al respecto el Prof. Auza en una de sus exposiciones dice:
Los bienes religiosos heredados son como la representación religiosa del pasado y deben ser apreciados como signos visibles y legibles de una cultura religiosa cristiana, del modo que la vivieron y de cómo la quisieron perpetuar para los tiempos futuros. Así las basílicas, las catedrales, las iglesias, capillas y oratorios, de las más excelsas manifestaciones arquitectónicas a las más modernas manifestaciones de la edificación, más allá de su expresión artística, representan el testimonio colectivo de una fe religiosa en común. Las bibliotecas, por su parte, constituyen la cultura religiosa atesorada en obras que hablan y razonan en torno a la fe así como en obras profanas a las cuales no han sido ajenos a los intereses del clero.
Los archivos son la representación de la memoria histórica y la base para la reconstrucción de la historia así como para los objetos de imaginería, de liturgia, de arte pictórico o musical, todos destinados a mostrar de qué manera, en diversas modalidades, cada uno aporta su contribución iluminada por la fe .(23)

OTROS CULTOS:
Corresponde hacer una breve referencia a otros cultos que llegaron con la inmigración de la segunda mitad del siglo XIX, contándose a las iglesias: Valdense, Metodista, Luterana, Anglicana; entre otras, de las que casi nada ha sido publicado al respecto de sus templos, sus pastores y feligresía en los pueblos y colonias de la provincia de Santa Fe. También está la comunidad Judía con su sinagoga y su experiencia colonizadora.

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- - - - - - Atención pastoral de las zonas rurales, colonias y campos colonizados vecinos a Gálvez (Sta. Fe). 2do Seminario CEMLA, 1991. Publicado en: AUZA, N. T. (Recop.) IGLESIA E INMIGRACIÓN EN LA ARGRENTINA, T. II, CEMLA, Bs. As., 1994, pag. 17 a 41.
- - - - - - Situaciones conflictivas en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Irigoyen (Provincia de Santa Fe), 1892-1912 y Conflictos en Parroquia santafesinas (1910-1920). Los casos de Cañada
(a) Si se ha publicado posteriormente, se incluye la referencia en la misma cita.

Rosquín, San Vicente y Humberto 1°. Ambos trabajos en 3° Seminario CEMLA, 1993. Publicados en: AUZA, N. T. (Recop.) IGLESIA E INMIGRACIÓN EN LA ARGENTINA, T. II, CEMLA Bs. As., 1997, p. 111 a 129 y 131 a 167.
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SUB-COMISION DE INVESTIGACIÓN Y REDACCIÓN – “RAMONA, Centenaria”. Imprenta Oficial, Santa Fe, 1994, pag. 91 a 99.
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LIBROS Y ARTICULOS DE HISTORIA DE CAPILLAS, IGLESIAS Y PARROQUIAS.
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BRAIDOT, Víctor – Bajo el signo de la Fe. Centenario del Templo parroquial Nuestra Señora de las Mercedes, Avellaneda (Sta. Fe).
- - - - - - - -Bajo el signo de la Fe (Parroquia de Avellaneda, Sta. Fe). Impresora del N. E. A. SRL, Reconquista (Sta. Fe), 1997.
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b) – Centenario de Villa San José, 1887-1987. VILLA SAN JOSÉ (Sta. Fe), 1987. ps.. 31 a 36; 41 a 42; 52 a 54: 77 a 78; 87 a 102.
b) – Centenario Parroquia San Martín de Tours, 1888-1988. SAN MARTIN DE LAS ESCOBAS, 1988.
b) – 1892-1992. Centenario de DOS ROSAS Y LA LEGUA. Departamento San Cristóbal, 1992, pag. 51 a 53- La religión en la Colonia.
b) - Un Camino de Fe . . .Alcorta 1892-1992-Alcorta (Sta. Fe), 1992.
b) – Parroquia San Miguel Arcángel. Centenario del Templo 1896-1996. RECREO, (Sta. Fe), 1996.
b) – 1894-1994. Parroquia Santa Rosa de Lima, SA PEREYRA, (Sta. Fe), 1994.
b) – Cien años evangelizando. . . 1896-Cañada Rosquín-1996, Cañada Rosquín, (Sta.Fe), 1996.
b) – Año del Centenario del Templo de Acebal, 1902-11 de mayo-2002. Imp. Monti, Acebal, (Sta. Fe), 2003.
b) – Año Santo jubilar, 1900-2000 Centenario del Templo de Santa Teresa. SANTA TERESA, (Sta. Fe), 2000.
b) – 100 años de la construcción del Templo. Iglesia San Fermín, LÖPEZ, (Sta. Fe), 2003.

b) – No registra mención de autor.

Nota del Autor – Este listado de bibliografía, no es exhaustivo.












CONCLUSIONES
Con respecto al tema: Iglesia e Inmigración en la Provincia de Santa Fe tenemos que:
1. La provincia de Santa Fe experimenta una gran transformación socio-económica con la colonización agrícola y fundación de pueblos en el período que va desde 1856 a 1900; sumándose a este proceso las líneas ferroviarias que cruzaron la extensa llanura provincial, que favorecieron la salida de la producción y activaron el comercio que se creó en el interior provincial.
2. Dicho cambio tiene como protagonista a la masa inmigratoria que arriba procedente de Europa, primero de Suiza, luego de Italia, España y otros países. Sin ello no se hubiese podido lograr tal cambio por la escasa población local.
3. Esa masa inmigratoria que se instala en las colonias y pueblos trae consigo sus costumbres y religiosidad de sus lugares de origen, mayoritariamente de la Iglesia Católica Apostólica Romana, Aquí en el país se profesa el mismo culto, pero la diferencia reside en los pocos templos existentes; quedando así las familias recién llegadas, aisladas por largo tiempo de la asistencia espiritual.
4. Este acontecer impactó en la estructura eclesiástica, haciendo reaccionar a la Diócesis de Paraná, quien decide establecer Capellanías en los nuevos pueblos para paliar en parte el clamor de la feligresía por una parte y por los escasos sacerdotes disponibles. Problemas similares tuvieron otros cultos que llegaron con la inmigración.
5. Paralelamente los pobladores católicos del interior provincial iniciaron en sus pueblos la construcción de Iglesias o Capillas, para peticionar luego al Obispo el envío de un sacerdote al lugar. Con la creación de la Diócesis de Santa Fe en 1897, a partir de 1898 se acelera la organización parroquial y la atención pastoral tan ansiada por la feligresía.
6. Todo ese esfuerzo desplegado por laicos para construir los templos y los sacerdotes, ya como Párrocos o Capellanes que ayudaron espiritualmente y guiaron para afirmar la obra de la Iglesia a lo largo de muchos años, pareció caer en el olvido.
7. Los numerosos estudios sobre la inmigración prácticamente olvidaron la presencia de la Iglesia en las nuevas poblaciones del interior provincial; pero acercándose la fecha del centenario de los pueblos, la mayoría después de 1970, al hurgar en el pasado y luego el resultado plasmado en un libro, aparece el tema religioso. Luego algunos Congresos de Historia de la Iglesia, jornadas y seminarios referidos al tema, historia de parroquias, van dando lugar a una importante bibliografía referida al acontecer religioso en el interior santafesino. Estimando que se seguirá incrementando para una mejor comprensión de la espiritualidad de los pueblos.




NOTAS
1) GIANELLO, Leoncio - Historia de Santa Fe, 3ra. Edición, Plus Ultra, Buenos Aires, 1978 página 31.
2) DEL POPOLO, Vicente R. - Barrancas, Cuna del Primer Templo Santafesino. Imp. Chiozzi, Gálvez, 1973 página 8.
3) GALLO, Ezequiel - LA PAMPA GRINGA. Editorial Sudamericana, Bs. As. página 17 a 20. Hay una nueva edición.
4) CERVERA, Manuel M. - HISTORIA DE LA CIUDAD Y PROVINCIA DE SANTA FE, T III. Segunda Edición, UNL, Santa Fe, 1982, página 90 y sig.
5) ENSINCK, Oscar L. – HISTORIA DE LA INMIGRACIÓN Y LA COLONIZACIÓN DE LA PROVINCIA DE SANTA FE, FECIC, Bs. As, 1979, página 11.
6) ENSINCK, Oscar L. – Op. Cit., página 89 a 105.
7) ENSINCK, Oscar L. - Idem. Página 216.
8) ERCOLE SORI – “Las causas económicas de la emigración italiana entre los siglos XIX y XX” en DEVOTO, Fernando, ROSOLI, Gianfausto ( comp..), LA INMIGRACIÓN ITALIANA EN ARGENTINA, Biblos, Bs. As.1985 página 15 a 43.
9) ENSINK, Oscar L. - HISTORIA DE LA INMIGRACION Y LA COLONIZACION DE LA PROVINCIA DE SANTA FE, FECIC, Bs. As., 1979. página 271 278.
10) MOLINAS, Florencio T.- INVESTIGACION PARLAMENTARIA SOBRE AGRICULTURA, GANDERIA, INDUSTRIAS DERIVADAS Y COLONIZACION, Anexo C, Santa Fe, Chaco y Formosa. Taller Tipográfico de la Penitenciaria Nac. Bs. As., 1898, pag. 51 a 68.
11) MOLINAS, Florencio T. , Op. Cit, página 66.
12) RIVA, Giussepe – MANUALE DE FILOTEA, Milano, Italia, 1872.
13) TONDA, Américo A. - HISTORIA DEL SEMINARIO DE SANTA FE. Edit. Castelví S. A. Santa Fe. 1957, Pag. 23-24.
14) CARRASCO, Gabriel; - La provincia de Santa Fe y El Territorio del Chaco, conferencia en el Instituto Geográfico Argentino, Bs. As.., 22-04-1887 - Edit. Rosario 1887, Pag. 11
15) STOFFEL, Edgard G. (Pbro.) - “La evangelización de la “Pampa Gringa” Santafesina. Pautas para un trabajo de investigación”, en Auza, N.T. y Favero, Luis V. (Recop.) IGLESIA E INMIGRACIÓN, T. I. CEMLA, Bs. As. , 1991, Pag. 222.
16) STOEFFEL, Edgard G. (Pbro.), -Nuestra Primera Organización Parroquial Diocesana, Santa Fe. 1998, pag. 27
17) LEYENDECKER, Ernesto (Pbro.) – DIOCESIS DE SANTA FE, su creación, Castelví S. A. , Santa Fe , 1957
18) VALENTI, Mario; - Historia de La Parroquia Nuestra Señora de La Asunción y San Roque de SAN CARLOS NORTE, Santa Fe, 1947.
19) TONDA, Américo A. HISTORIA DEL SEMINARIO DE SANTA FE, Edit. Castelví S.A., Santa Fe, 1957.
20) GALLO, Ezequiel, LA PAMAPA GRINGA, Edit. Sudamericana, Bs. As., Pag. 338.
21) AUZA, Néstor T. “LINEAMIENTOS PARA UN PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN EN TORNO A IGLESIA, EVANGELIZACION E INMIGRACIÖN” en Auza, N. T. y Favero, L. V. (Comp.) IGLESIA E INMIGRACION T. 1., CEMLA, Bs. As., 1991 Pag. 19.
22) STOFFEL, Edgard G. (Pbro.) “I y II Congreso de Historia de la Iglesia en Santa Fe y en Río de La Plata” Crónica, en : ANUARIO DE HISTORIA DE LA IGLESIA. Instituto de Historia de la Iglesia. Facultad de Teología, Universidad de Navarra, 1996, pag. 459 a 463.
23) AUZA, Néstor T. “El patrimonio religioso como memoria cultural. Una mirada desde la historia” en RES GESTA Nro. 42, Inst. de Historia, UCA, Rosario, Tecnografía. 2005, pag. 9 a 30.


























BIBLIOGRAFÍA SOBRE LA IGLESIA E INMIGRACIÓN EN LA PROVINCIA DE SANTA FE. Una aproximación a su desarrollo reciente.
ALCARÁZ, Williams N.
Gálvez (Sta. Fe)
RESUMEN
El desarrollo socio-económico de la provincia de Santa Fe que se produce en la segunda mitad del siglo XIX y en especial a partir del último cuarto, por el tendido de varias líneas ferroviarias que aceleran la colonización agrícola y la fundación de pueblos como centros de servicios para atender las necesidades mínimas de los habitantes que se establecían en las colonias; provenientes de la inmigración europea, primero de Suiza, luego la masiva desde Italia con preponderancia de las regiones de Piamonte y Lombardía entre otras; además arribaron españoles y otras nacionalidades en menos porcentaje.
Este crecimiento poblacional se fue ubicando por distintas regiones de la provincia, traía consigo costumbres y religiosidad, en su gran mayoría con preponderancia de la Iglesia Católica Apostólica Romana, la misma que se profesaba en estas tierras. Pero aquí las pocas iglesias estaban alejadas de donde se establecían las familias recién llegadas, quedando estas aisladas de la asistencia espiritual por largo tiempo.
Esto impactó en la estructura eclesiástica, pero el Obispo de Paraná comenzó a ir resolviendo la atención pastoral con la designación de Capellanes, que no eran muchos para satisfacer los constantes pedidos de un sacerdote para las nuevas iglesias y capillas que se erigían. Luego cuando es creada la Diócesis de Santa Fe, asumiendo en 1898 su primer Obispo, Juan A. Boneo, quién dispuso de inmediato la reorganización para ir acercando la presencia de la Iglesia a los pueblos del interior de la provincia.
Todo este accionar de la Iglesia durante largo tiempo, donde el esfuerzo de la feligresía para tener el templo en su localidad, como de los sacerdotes que actuaron como Párrocos o Capellanes, afirmando la fe en las colonias, entró en un casi olvido por largo tiempo.
Puede decirse que hasta 1970 y más acá, casi nada se dijo de todo ese quehacer de la iglesia en los estudios sobre la inmigración y la colonización santafesina. Lentamente con al publicación de los libros de historia de los pueblos con motivo de su centenario, hay un lugar par alo religioso.
En los cuatro Congresos de Historia de los Pueblos organizados por el Poder Ejecutivo Provincial a partir de 1982, aparecen algunos trabajos relacionados con el tema. Otro avance es lo que aportaron los Congresos de Historia de la Iglesia en Santa Fe de 1989 y 1992.
En Buenos Aires el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (CEMLA), en sus seminarios sobre Iglesia e Inmigración en Argentina desde 1990 se han presentado algunos trabajos y también en las jornadas de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina, referidas a la provincia de Santa Fe.
Podemos así tener ya un panorama más halagüeño en cuanto a lo que se ha estado investigando en esta temática que va rescatando la memoria de cuanto se ha hecho, en una etapa crucial de los pueblos y la Fe en territorio santafecino.

lunes, 28 de enero de 2008

LO RELIGIOSO EN LA CONSTRUCCION DE LA SANTA FE MODERNA Y PLURAL

Pbro. Edgar Stoffel
estoffel@ucsf.edu.ar


Suele ser un lugar común entre historiadores, cientistas sociales, educadores y dirigentes políticos afirmar que la construcción de la Santa Fe moderna en las última décadas del siglo XIX con la ocupación del territorio y la llegada de la inmigración se hizo a partir de valores tales como el trabajo, el esfuerzo, el ahorro y la austeridad que portaban nuestros bisabuelos y el rol del Estado y la educación laica propios de la nueva clase política que lleva adelante el proyecto, por no citar sino algunos. A la par se suele obviar otras notas propias de esa etapa como el sentido de la familia, el espíritu de acumulación de los colonos, el individualismo, la mentalidad discriminatoria para con el criollo y el antiestatismo.

Sin negar la validez de los valores señalados en primer término y que compartimos, hay un aspecto que suele ser ignorado, esto es, lo religioso como animador no solo en el plano intimo de la vida de aquellos esforzados colonos sino de la vida societal.

Es cierto que se podrá decir y con verdad que no todos los inmigrantes y sus descendientes eran católicos, ‘protestantes’ o judíos pero con el mismo criterio se puede afirmar que no todos los constructores de la Santa Fe moderna vivenciaban los valores reivindicados tal como lo deja ver mi coterráneo Pedroni en su poema ‘Precio’ en que recuerda al que ‘... vendió su tierra por una damajuana de vino’.

Sin duda que las teorías de la secularización identificaron lo religioso y en particular el catolicismo con el mundo colonial y si en este contexto aceptan su importancia o al menos su rol como agente de ‘control social’ y disciplinador, consideran que en la nueva etapa que se abre a partir de la organización del Estado nacional los agentes de cambio y de desarrollo son otros.

En este sentido cabe recordar a J. B. Alberdi quien en ‘Bases’ sostenía que si en la Edad Media los monasterios habían sido los agentes de progreso en la nueva etapa que se abría lo eran los ferrocarriles -quizás la expresión mas alta de la modernidad por entonces-, esquema desde el cual no solo se construye la Argentina moderna sino también desde el que se interpreta el proceso histórico con la consecuente negación del papel de lo religioso.

Con singular agudeza el joven investigador rosarino Diego Mauro ( UNR – CONICET) ha señalado que ‘estrechamente vinculados a los supuestos de la secularización, los enfoques historiográficos emergentes de la idea de modernidad, han contribuido directamente, en otros trabajos, a invisibilizar la presencia de lo religioso y a obstaculizar el desarrollo de la historia del catolicismo y obviamente el de otras iglesias de menor incidencia cultural y social’

Un contemporáneo del proceso al que hacemos referencia, el también rosarino Gabriel Carrasco señalaba en el año 1887 ante la elite positivista de la Sociedad Argentina de Geografía que ‘el colono es esencialmente católico, o esencialmente deísta, cualquiera sea su religión, por lo general, como nuestra inmigración pertenece a la raza latina, es católica. Son hombres acostumbrados a cumplir con sus deberes religiosos, y el día Domingo, que ellos santifican a su manera, de una o dos leguas o más, se dirigen al punto mas cercano que tenga Iglesia , para cumplir con sus deberes religiosos’.

Otro testimonio elocuente del valor que lo religioso tenía para los hombres y mujeres simples que construyeron la Santa Fe moderna lo encontramos en la correspondencia de ‘Los Racca’ donde aparecen expresiones como ‘gracias al cielo’, ‘Dios me dé salud’, ‘espero que la ayuda de Dios’, ‘no dejo en mis plegarias de rogar a la Santísima Virgen...’, ‘... si Dios quiere’, ‘... rueguen por mí, que yo ruego siempre por ustedes’, ‘miren de ir a Misa, yo siempre he ido’, ‘mira de encargar dos misas’, ‘vamos a misa todas las fiestas’, ‘no me gusta porque no podemos ir a misa’, ‘este año tenemos un buen grano y si Dios lo conserva hacemos muchos quintales’, ‘si pueden mandarme aquel devocionario’, ‘agradeciendo a Dios...’, ‘espero verlos todavía si el Señor lo permite’, ‘paciencia, el Señor ha querido así’, ‘... recuerda de rogar a la Santa Virgen’, ‘te recomiendo ir a la Iglesia’, ‘nuestra querida nona se ha ido al paraíso, si Dios quiere’ y otras por el estilo, muchas de las cuales se repiten.

Dimensión esta que no ha sido ignorada por el ya citado Pedroni en su reconstrucción mítica de la fundación de Esperanza quién tras señalar que ‘con tu nacimiento se alegró la tierra. Fue el día de la Virgen. No fue un día cualquiera’ estructura buena parte del poema sobre la base de las Letanías marianas ni por otros representantes de nuestra literatura regional como L. R. Balbi (J. Aráuz) en quién la religiosidad de los piamonteses recorre su obra, al punto que inicia su ‘Continuidad de la Gracia’ con una carta de Ludovica Lucca en la que se lee: ‘... cuando cae la noche, cansados como estamos del día que pasó y por los que nos esperan, nos acordamos de agradecer a Dios que no nos abandona y, antes de acostar al Elmo y al Fabián, nos arrodillamos todos y rezamos el rosario pidiendo por la continuidad de la gracia y nos ampare ...’.

No deja de ser llamativo en este sentido que mientras los responsables de captar los hechos históricos en su integridad suelen ignorar el hecho religioso, los poetas y narradores de la región –mas allá de sus creencias- no pasan por alto esta vinculación entre nueva sociedad y religión, ya sea como vivencia personal de los protagonistas del acontecimiento colonizador o como representación institucional a través de la presencia del campanario y del sacerdote, en algunos casos citándose al pasar y en otros como un constitutivo fundamental.


Así a los ya citados podemos mencionar a N. Battú (Emilia) quien en su saga (elaborada con gran imaginación y estricta base histórica) dedicada a las saboyanas y a las italianas y al mundo que los inmigrantes construyeron y al que dejaron, no deja de resaltar aspectos que hacen a la vivencia religiosa; J. M. Lupis (Reconquista) al evocar la mujer campesina la recuerda enseñando las primeras letras y a rezar sea cual fuere la religión profesada, el poeta O. Cirigliano (Suardi) ‘Santa mujer, santa madre/ es la esposa del labriego/ que en su hogar y con su fe/ a Dios ofrendó sus ruegos’ o Á. Balzarino (V. Trinidad) ‘... mi abuela, esperando unicamente de Dios la solución a todos los males, acudía presurosa a las misas y procesiones y novenas que el padre Joaquín celebraba para que la colonia fuera bendecida por una lluvia abundante’.

En cuanto a la valoración de la religiosidad en su proyección social e institucional la encontramos entre otros en A. Biagioni (Gálvez): ‘Aquí está el caserío soñando entre cereales/ Iglesia –como crece y echa su torre!-, hotel,/ fonda rival de sopa sabrosa sin mantel,/ y próspero negocio de ramos generales’ y en M. Vercchioli (Rafaela): ‘Y ya se crea la primera escuela,/ ya la capilla. Y ya se instalan/ el remendón, el herrador, la tienda...’ o ‘El Domingo del pueblo/ es una Iglesia de campanas/ que se derrama dulce/ por las campiñas aledañas’.

Publicado en EL LITORAL (Santa Fe), 25 de enero de 2008, p. 19